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Gastos> Cuenta corriente Act. 26 ene 2023

¿Cuántas cuentas bancarias es recomendable tener para organizar las finanzas?

¿Cuántas cuentas bancarias es recomendable tener para organizar las finanzas?

Una buena forma de organizar las cuentas bancarias es asignar cada una de ellas a un propósito. No hay un número ideal, pero conviene tener, al menos, una cuenta destinada a los gastos habituales y otra, al ahorro. Si se tiene pareja, también puede resultar útil tener una cuenta de gastos comunes.

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En una cuenta corriente suele entrar, por un lado, el salario. Por el otro, sale el pago del alquiler, los gastos de la luz y el agua, los destinados a restaurantes y el ocio o aquellos relacionados con la alimentación. Con tanto movimiento, llevar un control del dinero que se tiene en todo momento puede resultar una auténtica odisea. Tener varias cuentas —individuales o en pareja— puede ayudar a ahorrar, controlar el gasto y gestionar los presupuestos mensuales. Pero, ¿cuántas son recomendables?

Los beneficios de tener dos cuentas

No hay un número ideal de cuentas bancarias. Es algo que dependerá de los objetivos financieros y el estilo de vida de cada uno. Luz Martín Manjón, responsable de personalización en salud financiera de BBVA, considera que lo ideal sería tener al menos dos cuentas: una para los gastos habituales y otra para el ahorro. “Usaríamos la primera para pagar tanto los gastos fijos y recurrentes, como los que vayan surgiendo, mientras que en la segunda cuenta solamente entraría dinero para ahorrarlo y no tocarlo hasta que lo necesitemos, ya sea por tener que hacer un gasto no previsto o porque queramos cumplir el objetivo que nos habíamos propuesto con ese ahorro”, explica.

Según Martín Manjón, es recomendable guardar en esa segunda cuenta de ahorro el dinero suficiente para cubrir al menos seis meses de gastos. También existe la posibilidad de tener otro apartado destinado a ahorros más a corto plazo: reservar dinero para pagar unas vacaciones, un teléfono nuevo, un regalo… “Este tipo de objetivos pueden ser cubiertos más rápido y requerir un esfuerzo mayor de ahorro en un periodo corto de tiempo”, afirma la experta de BBVA.

La opción de las cuatro cuentas

Para aquellas personas que deseen tener un control más exhaustivo de sus finanzas, existe la posibilidad de utilizar cuatro cuentas, repartidas según los siguientes propósitos:

  • Gastos imprescindibles: sean fijos (vivienda, educación, seguros o impuestos) o variables (supermercado, transporte, ropa...).
  • Gastos prescindibles: el dinero que se dedica al ocio, los viajes o la restauración. Son gastos que proporcionan calidad de vida, pero que se pueden suprimir o posponer.
  • Ahorro para imprevistos: para ir creando un colchón financiero que nos permita hacer frente a un contratiempo o gasto inesperado (desde una enfermedad, una avería del coche…).
  • Ahorro para objetivos: sean a largo o a corto plazo (desde un viaje hasta la jubilación).
¿Cuántas cuentas bancarias es recomendable tener para organizar las finanzas?

Para poder comprobar el estado de todas estas cuentas, BBVA permite a sus clientes en España consultar desde la ‘app’ la información de otras entidades financieras. De un solo vistazo, se puede comprobar el estado de las cuentas, las tarjetas, así como el resto de los productos financieros. Además, permite operar con los otros bancos desde el mismo lugar.

Herramientas y técnicas para ahorrar

Además, para facilitar la posibilidad de ahorrar simultáneamente para diferentes propósitos y plazos temporales, la cuenta de ahorro Metas de BBVA permite marcar hasta cinco objetivos diferentes y asignar una cantidad de dinero a cada uno de ellos.

Luz Martín Manjón explica que, por ejemplo, sería posible tener una misma cuenta con dos objetivos. Por un lado, un colchón financiero o un ahorro destinado a imprevistos, “más a largo plazo y en el que meteríamos la cantidad de nuestros ingresos asignados al ahorro mes a mes”. Por otro, un viaje o un capricho, un objetivo para el que se podrían hacer aportaciones sobre la marcha según se vaya teniendo la posibilidad.

También pueden ser útiles “otros mecanismos de microahorro como el redondeo”. Existen compras cuyo coste no es un número exacto, es decir, tiene decimales (céntimos, en este caso). El redondeo completa esa cantidad hasta el siguiente euro, transfiriendo las vueltas a la cuenta que hemos destinado al ahorro. Por ejemplo, si la compra en una frutería cuesta 12,30 euros, los 70 céntimos que faltan hasta los 13 se guardarían para ser usados en el futuro.

Entre las técnicas más generalizadas para ahorrar destaca el modelo 50/30/20, que consiste en fraccionar los ingresos en tres bloques distintos. La mitad se usaría para hacer frente a los gastos imprescindibles. Un 30% se destinaría a los prescindibles o superfluos. Y el 20% restante, que se dedicaría al ahorro, es recomendable transferirlo a esa cuenta (o cuentas en el caso de optar por el modelo de cuatro cuentas) que solo deberíamos tocar en caso de imprevisto o para costear el objetivo de ahorro que nos hayamos propuesto al abrirla.

Cuentas en pareja

“La gestión de las finanzas de pareja o familiares puede complicarse un poco más, y no hay una forma única de organizarse”, cuenta Martín Manjón. Al final, es una cuestión en la que entran en juego muchos factores: desde si hay o no una hipoteca conjunta o un alquiler con gastos comunes hasta si se tienen hijos. También las preferencias de cada persona. Según un estudio, el 28% de las parejas compuestas por ‘millennials’ son más propensas a mantener sus finanzas separadas, en comparación con el 11% de la generación X y el 13% de los ‘baby boomers’.

La experta de BBVA sugiere que una posibilidad sería tener una cuenta de gastos comunes “donde se van haciendo aportaciones mensuales por ambas partes y de donde, idealmente, van saliendo los gastos fijos, de vivienda y recurrentes que puedan tener”. Si se decide abrir una cuenta en pareja, es importante fijar de antemano las condiciones: cuánto dinero va a aportar cada persona y para qué se va a utilizar.

Aparte, cada uno podría tener su propia cuenta individual para los gastos personales. En ella, se podría incorporar el ahorro —si no se quieren manejar tantas cuentas—, o bien apartarlo en una tercera cuenta. Martín Manjón subraya que lo importante en este caso también sería no tener el ahorro en la cuenta principal de gastos y tener el hábito de ir separando el dinero. “Cualquier combinación que cumpla este requisito, podría funcionar”, concluye.

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