Cuando, por los motivos que sean, las cuentas bancarias han perdido la finalidad que tenían (ahorrar para comprar un coche, compartir gastos con alguien, etc.) es aconsejable por la comodidad y tranquilidad del cliente proceder a cancelarla. El proceso es sencillo, pero hay que entender las implicaciones que conlleva y los pasos que hay que dar.