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Ahorro> Consejos de ahorro 16 ene 2023

Electrodomésticos modernos vs tradicionales ¿Cuáles consumen más electricidad?

Electrodomésticos modernos vs tradicionales ¿Cuáles consumen más electricidad?
Patricia Casas (BBVA Creative)

La innovación tecnológica es indispensable para mejorar la eficiencia energética de los hogares. Gracias a la aparición de nuevos electrodomésticos y a la mejora de los materiales y mecanismos de funcionamiento de los tradicionales se pueden conseguir  ahorros considerables en la factura de la luz. Elegir aparatos más eficientes y adoptar hábitos de consumo responsables permite cuidar la salud financiera tomando pequeñas decisiones en nuestro hogar. Sin embargo, antes de comprar una máquina nueva es necesario evaluar si se trata de una inversión rentable o de un gasto prescindible.

Benjamin Franklin inauguró en 1752 la “ciencia de la electricidad” con su experimento de la cometa. Tras este descubrimiento, y hasta 1879, se sucedieron numerosas invenciones relacionadas con este ámbito del saber hasta que Thomas Alva Edison dio con uno de los inventos más revolucionarios de la historia: la bombilla incandescente. 

Desde entonces, el afán del ser humano por mejorar su calidad de vida ha impulsado el desarrollo de un sinfín de electrodomésticos y aparatos electrónicos que hacen más fácil nuestro día a día. Históricamente, esta mejora del confort ha sido, junto al aumento de la productividad, el motor de la innovación. Sin embargo, desde mediados del siglo XX ha ido cobrando cada vez más importancia otro criterio: el de la eficiencia energética.

Consumo energético y etiquetado

En el entorno del hogar, y como apunta ECODES, “un electrodoméstico es eficiente cuando tiene la capacidad de realizar todas sus funciones con el menor consumo de energía posible: cuanta menos energía utilice, más eficiente será”.

Según los datos que maneja esta ONG española, cuyo objetivo es acelerar la transición hacia una economía verde, estas máquinas representan un 55,2% del consumo eléctrico anual en el hogar, por lo que el aprender a identificar qué aparatos son los más óptimos es clave para notar la diferencia en la factura de la luz.

Uno de los trucos más sencillos al alcance del consumidor es utilizar la información que ofrece el etiquetado energético (iniciativa Label 2020) a la hora de tomar la decisión de compra. Esta clasificación, plasmada en una serie de letras y colores (A y color verde como más eficiente y G y rojo como menos eficiente), es una herramienta muy útil para identificar los electrodomésticos más eficientes, ya que permite conocer de manera rápida y sencilla los datos de consumo de diferentes aparatos.

Otra buena opción es valorar nuevas alternativas a esos electrodomésticos clásicos. Sin embargo, antes de decidirse a invertir en uno de estos aparatos —como las freidoras de aire o los robots aspiradores, por ejemplo— hay que valorar hasta qué punto suponen un ahorro tanto desde el punto de vista energético como económico. Para responder a esa pregunta primero hay que saber dónde poner el foco.

¿Qué electrodomésticos consumen más?

El Instituto de para la Diversificación y Ahorro de la Energía (IDAE) elabora un informe dónde aporta datos sobre el gasto de diferentes aparatos eléctricos y algunas recomendaciones para hacer un uso más eficiente de ellos. Los resultados sitúan claramente una estancia a la cabeza del ránking de consumo energético de los hogares: la cocina. La nevera está en el ‘top’ consumo dentro de las viviendas de los españoles representando un 30,6% del total, seguida de la lavadora, con un 11,8%, y del horno, con un 8,3%.

El informe también recoge el gasto de los pequeños electrodomésticos (sin etiqueta energética), como las planchas, robots de cocina o aspiradoras, que en conjunto consumen alrededor de un 3,5% del total de un hogar. Es en este terreno donde merece la pena valorar si resulta rentable invertir en los nuevos aparatos disponibles en el mercado para sustituir los electrodomésticos clásicos: freidora de aire frente a la de aceite o el horno, centro de planchado versus plancha tradicional, o el robot aspirador en comparación con la aspiradora de mano.

’Air fryer’ vs horno tradicional o eléctrico

Las freidoras de aire han sido lo último en electrodomésticos estos últimos años, sobre todo con la explosión de la pandemia, el auge de las tendencias en comida saludable y las compras online. Este aparato, cuyas estrategias de venta se centran muchas veces en ser la alternativa B al horno eléctrico, se caracteriza por su comodidad a la hora de cocinar y su baja o nula necesidad de uso de aceite.

La invención de este “minihorno” tuvo lugar en 2005 y se atribuye al holandés Fred van der Weij. El ‘boom’ de ventas se produjo a partir de 2017 con un gran pico en 2020, año en que más del 40% de los estadounidenses disponía ya de esta freidora en sus hogares.

El funcionamiento de este electrodoméstico es relativamente sencillo. Se basa en la utilización de un sistema de convección en el que, a través de unas resistencias que pueden llegar a los 200º C, se genera un aire caliente que es movido por ventiladores para cocinar los alimentos. No se requiere aceite (de hecho, su uso es meramente opcional), sus tiempos estimados de cocinado son mucho más reducidos que los del horno (optimización del tiempo) y, obviamente, la limpieza es mucho más sencilla.

En lo relacionado al ahorro eléctrico, la freidora de aire es la ganadora. Hay que tener en cuenta que, para realizar una función bastante similar a la del horno, este aparato necesita menor potencia, menos tiempo de uso y no sufre pérdidas de calor (algo que, como indica IDAE, es una de las principales causas de la pérdida del 20% de la energía en el uso del horno tradicional).

Amin Al-Habaibeh, profesor de Sistemas inteligentes de ingeniería en la Nottingham Trent University, realizó una serie de experimentos para comprobar si durante su uso el consumo era realmente más bajo. “El ahorro en el cambio de unos instrumentos por otros dependerá de los alimentos, el combustible y la tecnología. Pero, en general, el uso de una tecnología de cocina más eficiente reducirá la factura energética del hogar” comenta el profesor en su estudio.

Una de estas pruebas consistió en meter patatas fritas tanto en la freidora de aire como en el horno, tras lo que obtuvo los siguientes resultados: “He cocinado 500 gramos de patatas fritas congeladas en el horno y en la ‘air fryer’ a 200 ° C. La freidora de aire consumió 0,43 kWh y cocinó los alimentos en 18 minutos, mientras que el horno eléctrico consumió 1,35 kWh y necesitó 32 minutos. Esto podría explicarse por el gran tamaño del horno y el hecho de que necesita precalentamiento”.

Con estos datos en mano, y si la meta es notar una reducción en la factura de la luz, la opción de la ‘air fryer’ puede ser una muy buena alternativa. 

hornos-eléctricos-sostenibilidad-electrodomestico-consumo-energetico-BBVA

Robot aspirador vs aspiradora

En el ámbito de la limpieza otra comparativa interesante es la de los aspiradores. Es cierto que estos aparatos de succión han sufrido numerosos cambios desde su invención, ya que el primer prototipo era una máquina enorme de tipo industrial inventada por el ingeniero británico Cecil Booth en 1901.

Durante el siglo XX este electrodoméstico experimentó gran cantidad de innovaciones, pero no fue hasta el 2002 cuando se presentó la primera aspiradora sin cable, que revolucionó por completo el concepto de la limpieza del hogar al aportar más independencia, comodidad y autonomía. En la actualidad, existe un amplio catálogo de opciones que se adaptan por completo a las necesidades del consumidor. Prácticamente todos los modelos del mercado funcionan con baterías recargables a través de bases de carga, por lo que la autonomía es una variable importante a tener en cuenta a la hora de decidir.

En cuanto a la comparativa con el robot aspirador, en este caso la elección dependerá en gran medida de variables asociadas a las necesidades concretas del consumidor o a la distribución de la vivienda (por ejemplo, si hay varios pisos, quizás este no sea la mejor opción). Los robots aspiradora son menos ergonómicos, requieren de más tiempo y no llegan a ser tan eficaces al no poder llegar a esos rincones difíciles, pero son más cómodos, ya que no requieren de intervención humana más allá que presionar el botón de ‘ON’.  Pero en cuanto a consumo, ¿cuál es el ganador?

Las aspiradoras de mano tienen una potencia aproximada que va de los 800W (siendo estas las más eficientes) a los 1600W, mientras que las bases de carga de los robots tienen una potencia aproximada de unos 30W. Con estos datos en la mano se puede estimar que en términos de eficiencia, el robot es claramente la mejor alternativa (aunque en este caso y como se menciona, las necesidades concretas y la distribución del espacio serán un factor decisivo).

Robot de cocina vs vitrocerámica

La acción de cocinar es una de las que más consumo energético supone en la factura de la luz, de hecho, la Red Eléctrica Española señala que, tras la iluminación, la televisión y los instrumentos de calefacción, los aparatos de cocina suponen un 7% de todo el consumo eléctrico del hogar. Destacan también la importancia de observar el consumo de los pequeños electrodomésticos de manera global, ya que individualmente su consumo suele ser bastante bajo, pero la suma de todos (dependiendo de los que se tengan enchufados) puede llegar a simbolizar el 27% del consumo total.

Una vitrocerámica normal y tradicional consume una media que oscila entre los 1200 y los 2500 kWh. Para materializar el gasto hay que tener en cuenta el precio de la luz en el momento actual. En España, por ejemplo, es de 0,199€ (a 20 de diciembre de 2022), por lo que, si se toma de referencia para el cálculo una hora de uso diaria de la vitrocerámica (media entre los rangos de consumo), este aparato supondría un gasto de 368€ al año.

Los robots de cocina son algo más eficientes, según Etiqueta Energética, que señala que la potencia de estos se sitúa alrededor de los 1300 o 1500 vatios. Además, identifican 2 grandes ventajas a considerar: la posibilidad de cocinar varios platos simultáneamente y que muchos funcionan con inducción (modelo que necesita mucha menos energía).

En este caso el ganador sería el robot de cocina, pero es importante destacar que este tiene menos prestaciones y que influyen otras variables como el número de integrantes para los que se va a cocinar o el tipo de alimento. Así mismo, otra buena alternativa son las placas de inducción, que suponen un ahorro de entre el 30 y el 40%. según el portal de distribuidores ‘Mi electro'.

Con todo cabe destacar que, en cualquier caso, la clave es tratar de tener toda la información disponible a la hora de elegir en qué dispositivos invertir. Saber leer el etiquetado energético, comprender los datos de consumo de cada electrodoméstico y marcarse objetivos concretos serán elementos clave para conseguir ahorrar.

'Podcast': Eficiencia energética: Aprende a ahorrar energía en tu día a día

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Tips clave en el ahorro de energía

Para notar una diferencia real en la factura de la luz, es clave tomar decisiones concretas que nos ayuden a ser lo más eficiente en términos de energía en el ámbito del hogar. Disponiendo de los datos aportados sobre los electrodomésticos mencionados y sabiendo aplicar estos ‘tips’ se puede lograr un ahorro que no solo mejore la salud del planeta, sino también la de nuestras finanzas:

  • Cambiar todas las bombillas del hogar por las de bajo consumo
  • Regular la temperatura del hogar entre 24/26 grados en verano y entre 20/21 en invierno, así como controlar la pérdida de calor
  • Tratar de consumir energía procedente de fuentes renovables, modificar la tarifa contratada para reducir la potencia o limitarse a franjas horarias
  • No dejar aparatos electrónicos en ‘stand-by’, evitando así el ‘consumo vampiro’
  • Regular la temperatura del frigorífico
  • Llenar la carga de la lavadoras y el lavavajillas, usar modos ECO y temperaturas bajas