Cerrar panel

Cerrar panel

Cerrar panel

Cerrar panel

¿Qué es el reciclaje y por qué es importante reciclar?

BBVA-que-es-el-reciclaje-sostenibilidad

La recolección y el procesamiento de desechos de papel y cartón, vidrio o plástico supone crear nuevos productos basados en esos mismos materiales. Una nueva oportunidad para la Tierra, a la que se puede proteger si se entienden los beneficios del reciclaje, la manera correcta separar los residuos y los retos a los que se enfrenta esta actividad en los próximos años.

El reciclaje es el proceso de recolección y transformación de materiales para convertirlos en nuevos productos, y que de otro modo serían desechados como basura.

De ahí su beneficio para el medioambiente, como explica Ranjit Baxi, presidente y fundador de la Global Recycling Foundation: “Hablamos de un esfuerzo colectivo y un asunto crucial para el futuro del planeta porque nadie puede actuar de forma aislada. Es imperativo que involucremos a la población más amplia posible, desde líderes mundiales a empresas y personas, sin importar dónde se encuentren”.

Existen tres tipos principales. El reciclaje primario, o de circuito cerrado, convierte los materiales en más de lo mismo, como papel en más papel o las latas de refresco en más latas de refresco. El secundario transforma un producto desechado en otros objetos aunque fabricados con el mismo material. Y el terciario o químico descompone químicamente los materiales para producir con ellos algo muy diferente.

Buena idea, buen negocio

¿Por qué es importante reciclar? Global Recycling Foundation señala múltiples ventajas, aunque pueden resumirse en que conserva los recursos naturales y reduce la sobreexplotación de materias primas protegiendo así los hábitats. Contribuye además a economizar energía ya que los productos reciclados prescinden de varios pasos imprescindibles en el proceso de fabricación. Es decir, se necesita mucha más energía para extraer, refinar, transportar y procesar materias primas que para transformar materiales reciclados ya disponibles.

Según el Instituto Nacional de la Salud de Estados Unidos, “se precisa un 95% menos de energía para reciclar aluminio que para fabricarlo a partir de materias primas, mientras que el uso de chatarra de acero en lugar de mineral virgen para fabricar acero nuevo requiere un 40% menos de agua y genera un 97% menos de desechos mineros”. “El acero reciclado ahorra un 60% de energía en la producción; los periódicos reciclados, un 40%; los plásticos reciclados, un 70%; y el vidrio reciclado, un 40%”.

Así, reducir la explotación de minas, canteras y bosques, evitar procesos como el refinado y la transformación industrial de esas materias primas, junto con el consiguiente ahorro de energía, contribuye notablemente a disminuir la emisión de gases de efecto invernadero (GEI) como el dióxido de carbono (CO2, el principal causante del calentamiento global), además de la contaminación del aire, el suelo y el agua. Para hacerse una idea: los 18 millones de toneladas de CO2 ahorrados cada año en Reino Unido gracias a los materiales reciclados equivalen a retirar de la circulación cinco millones de automóviles.

BBVA-reciclaje-sostenibilidad-planeta-economia-circular

Menos vertederos, más trabajo

El reciclaje de vidrio, papel o plástico también retira de la circulación una enorme cantidad de basura que, en caso contrario, acabaría en los vertederos, sean controlados o incontrolados. Estas enormes acumulaciones de desechos que manchan el mapa tanto de países desarrollados como en vías de desarrollo, producen emisiones de metano, otro potente GEI, y contaminan suelos y aguas subterráneas.

“Solo en el Reino Unido se cuentan más de 1.500 vertederos, con sus efectos negativos para el medioambiente”, explican desde Veolia, la compañía inglesa líder en reciclaje. Por su parte, Estados Unidos, uno de los países que más desechos genera en el mundo, reduce en un 35% la basura de los vertederos e incineradoras gracias al reciclaje.

Otra de sus ventajas e incentivos a la inversión tanto pública como privada es que el sector se consolida como una fuente de empleo en todo el mundo. Solo en Estados Unidos genera unos 757.000 empleos al año (36.000 millones de dólares en salarios), según la Agencia de Protección Medioambiental (EPA), mientras en España el empleo ha crecido un 18% de 2016 a 2020. La Unión Europea calcula que pasar del 42% del reciclaje de residuos generados, el nivel actual, al 70% podría generar hasta medio millón de nuevos puestos de trabajo.

Inversiones sostenibles

La historia del reciclaje es relativamente reciente y su industria enfrenta retos como la inversión inicial de capital para los sistemas de recogida e instalaciones industriales no siempre asumible por los países en desarrollo. En la otra cara de la moneda, la gran industria, más poderosa en fondos, sí tiende a adoptar progresivamente el reciclaje tanto por conciencia medioambiental como por buena imagen corporativa, presión social y desde luego el efecto llamada de normativas nacionales e internacionales favorables.

Otra dificultad del sector es que algunos productos reciclados presentan una calidad menor o son menos duraderos, debido a la fragilidad o las características de los materiales reutilizados. Es el caso de las fibras de papel, por ejemplo, que solo pueden someterse al proceso un número limitado de veces. Así, su rentabilidad varía respecto a otro tipo de materiales como el aluminio, con una capacidad en teoría infinita de reciclarse en nuevos objetos.

Un esfuerzo colectivo

En todo caso, y como decía Ranjit Baxi, el concepto y la actividad del reciclaje va mucho más allá de las cuestiones técnicas y económicas, implica un esfuerzo colectivo que emplaza a toda la sociedad: desde los hábitos ciudadanos en la separación de residuos para facilitar el ciclo de reciclaje, hasta las administraciones públicas que deben facilitar ese servicio, junto con otras medidas como los etiquetados con información sobre el uso de materiales reciclados en los productos.

Y desde luego el reciclaje multiplica su beneficios medioambiental cuando se une a otras dos buenas prácticas para formar la alianza de las tres erres: reciclar, reutilizar y reducir los desechos, según la Agencia de Protección Medioambiental de Estados Unidos.

La buena educación

Asociaciones como Ecoembes (española, sin ánimo de lucro, que promueve el ecodiseño y el reciclaje de plástico, latas, briks, papel y cartón) trabajan para aumentar la concienciación social y difundir las buenas prácticas en reciclaje para evitar problemas como las dudas sobre los diferentes tipos de residuos. Los errores en la separación de desechos (plásticos, orgánicos, vidrio, papel y cartón, pilas y baterías, etc.) pueden producir “contaminación” al mezclarse materiales, lo que incrementa el costo del procesamiento y por lo tanto reduce la rentabilidad.

De ahí la importancia de consejos como quitar los tapones metálicos, corchos o pajitas de botellas de vidrio y briks, no arrojar las bolsas de plástico en los contenedores de papel y cartón, vaciar de líquidos y restos de alimentos los recipientes o retirar cintas adhesivas o grapas las cajas.

BBVA-reciclaje-sostenibilidad-planeta

El círculo perfecto

«Como sociedad, si todos reciclamos, habremos pasado de una economía lineal de extraer, fabricar y desperdiciar, a una que sea más circular, que mantenga los materiales en nuestra economía y no permita que se desperdicien en los vertederos. Eso supondría enormes beneficios ambientales, económicos y sociales”, explican desde Keep America Beautiful.

“Si cada estadounidense —continúa esta asociación, la mayor dedicada a “la mejora comunitaria” del país— reciclara una sola botella de plástico, se podrían producir más de 54 millones de camisetas o alrededor de 6,5 millones de chaquetas de lana. Al reciclar una sola lata de aluminio por ciudadano se reducirían las emisiones de gases GEI en una cantidad equivalente a sacar de la carretera 6.750 automóviles y se ahorraría una energía equivalente a 80.000 barriles de petróleo. Con una sola bolsa de plástico por ciudadano, podrían fabricarse 28.906 bancos de parque”.

El tesoro de la basura

Desde su sede en Bélgica, Global Recycling Foundation defiende que “las materias reciclables deben ser consideradas el séptimo recurso más importante del planeta, detrás del agua, el aire, el carbón, el petróleo, el gas natural y los minerales”. «La industria del reciclaje, además de promover la sostenibilidad, agregará alrededor de 850.000 millones de dólares al PIB global para el 2025», apunta su presidente. En este sentido, un informe de Responsabilidad Ambiental de Apple relata cómo la compañía recuperó más de una tonelada de oro de dispositivos reciclados, lo que supuso ahorrar 40 millones de dólares.

Pero, aunque el reciclaje aumenta, también lo hacen los desechos. “En 2017, los 36 países de la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos​ (OCDE) generaron un 11% más de residuos urbanos que hace 20 años”, explica la institución, y añade: “Los residuos mundiales ya alcanzan los 1.000 millones de toneladas anuales, de los que se reciclaron el 36%”.

¿Modelos internacionales de reciclaje? Uno de los países que más y mejor recicla es Suiza, con el 52% de la basura reutilizada. Le siguen Austria, Alemania, Holanda y Noruega. Por capitales, la lista de las más concienciadas establece este orden: Reikiavik (Islandia), San Francisco (Estados Unidos), Malmö (Suecia), Vancouver (Canadá), Curitiba (Brasil), Copenhague (Dinamarca), Estocolmo (Suecia), Hamburgo (Alemania) y Bogotá (Colombia). El ejemplo a seguir.

Otras historias interesantes