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Planeta> Cambio climático Act. 03 sep 2021

Otra consecuencia del cambio climático: el Ártico se está atlantificando

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El aumento de las temperaturas provocado por el cambio climático muestra que la capa de hielo marino del Ártico se reduce cada año. La llegada de aguas del Atlántico a latitudes cada vez más altas tiene consecuencias en la vida de los habitantes de la región ártica, pero también en el resto del planeta.

El deshielo del Ártico es una de las consecuencias más visibles del cambio climático. A lo largo de las últimas décadas, imágenes satelitales han mostrado cómo el tamaño de la banquisa (hielo marino) se reduce y cubre un porcentaje cada vez más pequeño del océano.

Recientemente, los satélites Cryo-Sat y SMOS de la Agencia Espacial Europea (ESA), lanzados específicamente para estudiar las regiones heladas de la tierra y los océanos, han dado nuevas pistas sobre las causas de este deshielo: la llegada de las aguas del Atlántico a latitudes cada vez más altas reduce la formación de hielo durante el invierno.

Para entender la magnitud de este problema es importante conocer los ciclos del Ártico. De acuerdo con la ESA, la cantidad de hielo marino que flota en este océano varía enormemente a medida que cambian las estaciones. El hielo más antiguo y grueso permanece, pero las partes más finas se derriten durante el verano y vuelven a formarse durante el invierno. O, al menos, así había sido hasta ahora.

El aumento de las temperaturas provocado por el cambio climático está haciendo que la capacidad de la banquisa de regenerarse durante los meses más fríos del año se reduzca. A esta realidad se le suma el hecho de que corrientes oceánicas cálidas hacen sus bordes más vulnerables al calor del verano y a las tormentas del invierno. El fenómeno ha pasado a conocerse como atlantificación, y tiene numerosas consecuencias que van más allá del Ártico.

De emisiones a incendios zombis

El triple de rápido que el resto del planeta. De acuerdo con un informe reciente del Arctic Monitoring and Assessment Programme (AMAP), el Ártico se ha calentado 3,1 grados centígrados desde 1979, tres veces más que la media mundial.

Como resultado, la región está experimentando un aumento de fenómenos como inundaciones, incendios forestales e incendios zombis (aquellos que quedan latentes bajo el suelo turboso durante el invierno y resurgen cuando suben las temperaturas), erosión costera y derretimiento de los casquetes glaciares. Los eventos fríos son cada vez menos frecuentes, mientras el número de días con altas temperaturas ha aumentado considerablemente desde el año 2000. Además, numerosas especies como renos y aves tienen dificultades para sobrevivir en un entorno cada vez más inestable y cambiante.

Esto tiene un efecto directo en los cuatro millones de personas que habitan la región, pero también en el resto del planeta. Para los primeros, la pérdida del hielo afecta a su salud y bienestar:

  • Reduce su seguridad alimentaria y la disponibilidad de agua potable.
  • Limita sus medios de transporte.
  • Afecta a sus industrias.
  • Tiene un impacto directo en sus infraestructuras.
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Por otro lado, estos cambios en los ecosistemas contribuyen a su vez al cambio climático, algo que tiene consecuencias a nivel mundial:

  • Aumentan el riesgo de subida del nivel del mar.
  • Incrementan las emisiones de gases de efecto invernadero al liberarse el carbono atrapado en el frío durante siglos.
  • Influyen en las corrientes oceánicas que moldean el clima.
  • Liberan otros contaminantes (como, por ejemplo, mercurio).

Otro efecto directo del derretimiento del Ártico es la apertura de nuevas rutas de navegación y el acceso a nuevas reservas de combustibles fósiles. Su explotación deja la puerta abierta a aumentar las emisiones de gases de efecto invernadero a la atmósfera, lo que a su vez incrementaría el calentamiento global. Y, en consecuencia, la atlantificación y el derretimiento del Ártico.

La solución, de acuerdo con el AMAP, pasa por continuar monitoreando los cambios del Ártico y apoyar medidas globales para reducir las emisiones de gases de efecto invernadero. Una opción en la que vuelven a tener protagonismo las imágenes que nos llegan desde el espacio.

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