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Sin educación, la inclusión financiera no es duradera

“La pandemia en Colombia ha resultado en una marcada aceleración de la digitalización y el uso de los servicios financieros”. En esta entrevista, Andrés Portilla, director de Asuntos Regulatorios del Institute of International Finance (IIF), profundiza sobre los desafíos a los que se enfrenta Colombia en cuestiones como digitalización y educación financiera. Portilla ha participado en EduFin Summit 2021 moderando una mesa redonda sobre brecha digital y acceso a los servicios financieros.

¿Qué conclusiones te llamaron más la atención del encuentro del EduFin Summit 2021 en el que participó recientemente? 

Fundamentalmente, el enorme potencial que la combinación de la digitalización y la educación financiera tienen para resolver los retos de la inclusión financiera. Además, concluimos que la pandemia del COVID-19, si bien ha traído nefastos efectos económicos, también ha acelerado la digitalización y ha permitido llegar a nuevos clientes financieros a través de los pagos y subsidios estatales. Finalmente, fue muy valiosa la discusión sobre el papel del ‘policy maker’, que tiene una gran oportunidad para aprovechar la recuperación pospandemia y establecer un marco de políticas que resuelvan los retos de infraestructura, regulación y de mercado que aún frenan la digitalización y, por ende, la inclusión financiera.

En Colombia, ¿hasta qué punto ha influido la pandemia en la aceleración de la digitalización y el acceso a los productos y servicios financieros, sobre todo de los sectores más vulnerables de la población (especialmente, mujeres y jóvenes emprendedores)? 

Al igual que en la mayoría de jurisdicciones en América Latina, la pandemia en Colombia ha tenido como consecuencia una marcada aceleración de la digitalización y el uso de los servicios financieros.

En particular, la utilización de canales digitales por parte del estado en la distribución de subsidios y ayudas, ha sido un catalizador del uso de servicios financieros por primera vez para miles de colombianos. Las mujeres, que son cabeza de familia en muchos casos, han sido las más directamente beneficiadas.

Andrés Portilla ha participado en EduFin Summit 2021 moderando una mesa redonda sobre brecha digital y acceso a los servicios financieros. 

¿Cuáles son las claves en términos de oportunidades y riesgos de la digitalización de servicios financieros en Colombia? 

La digitalización es hoy la herramienta fundamental para la inclusión financiera. Las oportunidades son enormes: mayor penetración, mayor seguridad, mayor eficiencia y menores costos.

Los riesgos y retos son igualmente importantes y deben saber manejarse. Hay que superar las limitaciones de infraestructura, en particular la escasez de servicios de internet y banda ancha; las limitaciones en los dispositivos, aunque la telefonía celular y los ‘smartphones’ han llenado esta brecha; y la falta de educación y de ‘skills’ necesarias por una parte aún importante de la población.

Durante la mesa redonda que moderaste en la cumbre, se habló sobre el reto que supone la informalidad en la economía para la inclusión financiera de las personas, ¿cómo se vive este desafío especialmente en América Latina y, en concreto, en Colombia?

La informalidad continúa siendo un reto importante para la región. Colombia comparte este desafío y en la actualidad todavía observa niveles del 50% de informalidad en su economía.

 “La informalidad lleva consigo una dependencia casi total del dinero en efectivo y un bajo uso de los servicios financieros”

La informalidad lleva consigo, en la mayoría de los casos, una dependencia casi total del dinero en efectivo y un bajo uso de los servicios financieros. El trabajador informal no solo encuentra retos para acceder a los servicios financieros, sino que es sujeto de factores que lo disuaden, incluyendo regulaciones punitivas. Sin embargo, esto no debe ser necesariamente así y aquí nuevamente juegan un papel esencial tanto la digitalización como la educación financiera.

Juan Antonio Ketterer (BID) explicó, en una de sus intervenciones, lo que se conoce como “la maldición de la cuenta corriente vacía”, ¿hasta qué punto este tipo de comportamientos afectan al sistema bancario y a las finanzas de las personas? 

Es un fenómeno muy común en mercados emergentes alrededor del mundo. Muchas de las personas que reciben un subsidio o ayuda estatal a través de una nueva cuenta de débito, retiran en efectivo el monto total del subsidio y nunca vuelven a utilizar dicha cuenta. 

“La maldición de la cuenta corriente vacía es un fenómeno muy común en los mercados emergentes”

La falta de familiaridad con los productos financieros, los prejuicios respecto al uso de las tarjetas y la falta de una adecuada educación financiera son algunos de los principales factores que explican este fenómeno. En muchos casos, esto representa una ocasión perdida para bancarizar un sector importante de la población.

Según tu experiencia, ¿qué soluciones para facilitar el acceso de las personas al sistema bancario resultan más eficaces? ¿Qué papel tienen, dentro de estas soluciones, la educación y capacidades financieras? 

Es una combinación de factores. El principal reto es la informalidad de la economía y la dependencia del efectivo. La fidelización de los clientes se da a través de mecanismos como los pagos digitales estatales, los cuales introducen y vinculan de manera inmediata al nuevo usuario. Y también, a través de los canales digitales, incluyendo la telefonía móvil. Como hemos visto, este es solo el primer paso ya que se necesita un nivel de educación financiera adecuado para que estos nuevos clientes permanezcan vinculados y de ahí el papel fundamental que este tipo de conocimiento juega.

¿Qué retos futuros consideras que se le presentan a la educación financiera? ¿Cuáles son las principales intervenciones o actividades del IIF en este campo?  

Los principales retos son dos: lograr ser eficiente y poder alcanzar al mayor número de personas al menor costo; y adaptarse a los rápidos cambios sociales y tecnológicos, en particular, la digitalización. Esta es el área en concreto en la que nos estamos enfocando en el IIF. 

“El uso de las herramientas digitales facilita la inclusión financiera”

Recientemente, por mencionar solo algunos hitos, hemos realizado un análisis sobre cómo difundir más soluciones de identificación digital como base de la inclusión, el papel de los supervisores y el uso de herramientas, como los ‘sandboxes’, para promover soluciones. En general, el uso de las herramientas digitales facilita la inclusión financiera.

Tú eres miembro del Consejo Asesor del Centro para la Educación y Capacidades Financieras de BBVA. Para todos aquellos que no conozcan esta iniciativa, ¿qué destacarías del Centro y del Consejo Asesor en particular? 

El centro es un ‘network’ increíble para la discusión, análisis y promoción de la educación financiera, como herramienta para la inclusión y la promoción del bienestar a través de los servicios financieros. Creo que la combinación de distintos perfiles, especialidades y experiencias de los miembros del Consejo permite brindar apoyo y consejo para mejorar cada día su trabajo y el gran impacto positivo sobre la práctica de la educación financiera. Al final, es una labor esencial la del centro porque sin educación, la inclusión financiera no es duradera.

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