La Comisión Europea y la Autoridad Bancaria Europea (EBA) han publicado respectivamente sus programas de trabajo para 2018 que describen las actividades y tareas específicas a realizar durante para el próximo año. En ambas propuestas el mundo fintech, cobra cada vez mayor protagonismo ya que su impacto puede suponer un cambio radical en el sector financiero.

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Regulador Europeo

El programa presentado por la Comisión Europea consta de 26 nuevas iniciativas legislativas, que tienen un doble objetivo: culminar el trabajo comunitario en ámbitos políticos prioritarios y presentar iniciativas ambiciosas con mayor visión de futuro.

Así pues, la CE tiene previsto desarrollar medidas para impulsar el empleo, el crecimiento y la inversión. En este sentido, la Comisión seguirá trabajando para cumplir el plan de acción para la economía circular, y para ultimar el Mercado Único Digital, la Unión de la Energía, la Unión de Mercados de Capitales, la Unión Económica y Monetaria y la Unión Bancaria

Entre las propuestas para completar la Unión Bancaria, destacan el desarrollo de mercados secundarios para préstamos fallidos o medidas para reforzar la protección de los acreedores garantizados.

De cara a completar la Unión de los Mercados de Capitales, la Comisión Europea se propone llevar a cabo un marco revisado para las empresas de inversión, un plan de acción sobre finanzas sostenibles, iniciativas sobrefintech’ y desarrollar un marco europeo para bonos garantizados (covered bonds en inglés)

Por su parte, la agenda de trabajo de la EBA en 2018 se centrará principalmente en: (i) los desarrollos de las directivas CRR / CRD y BRRD, (ii) implementar la infraestructura y análisis de datos para mejorar el papel de la entidad como centro de datos para los bancos en la UE, (iii) monitorear y evaluar el impacto de que el Reino Unido salga de la UE para proteger el interés público; (iv) evaluar y contribuir al perímetro regulatorio de ‘fintech’; (v) fomentar la proporcionalidad en la implantación de sus políticas; y (vi) contribuir al plan de acción del Consejo Europeo para abordar los préstamos fallidos en Europa.

La EBA abordará asimismo entre 2018 y 2021 un reenfoque estratégico en lo relativo al mercado único de la UE y a su papel como parte de la Unión Bancaria. En este sentido ha establecido tres prioridades:

  • Desarrollar una agenda que permita la convergencia de las prácticas de supervisión y resolución: La EBA tiene como objetivo desarrollar nuevas herramientas (como la evaluación comparativa de los resultados de supervisión), remodelar las ya existentes (como las pruebas de estrés y la formación de examinadores); y hacer mayor hincapié en cuestiones políticas, como, por ejemplo, fórmulas para abordar problemas de conducta o el riesgo cibernético.
  • Revisar el impacto de las reformas regulatorias en los mercados bancarios a través de una función analítica fortalecida: lo que busca es tener una visión clara de los cambios provocados por las nuevas regulaciones y las consecuencias que dichos cambios están teniendo en la industria financiera, para así poder minimizar la carga regulatoria en el sector financiero. El análisis de la EBA también se centrará en la complejidad del nuevo marco y la aplicación adecuada del principio de proporcionalidad, que será crucial para el mantenimiento de las normas y directrices técnicas.
  • Profundizar en el desarrollo de la política de innovación financiera: la banca digital será un desafío para los supervisores en los próximos años, y la EBA debe garantizar una protección adecuada para los usuarios finales. Entre otros objetivos, pretende establecer qué firmas son, o deberían ser, reguladas formalmente,y determinar los riesgos y oportunidades del fintech para las entidades financieras tradicionales. También pretende valorar la utilidad de la tecnología financiera en las iniciativas de prevención del lavado de dinero y financiación del terrorismo.

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