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Banca responsable 30 nov 2017

BBVA Momentum: Cocina comprometida que genera empleo y mejora el futuro

El simple hecho de acudir a un restaurante o contratar un servicio de catering se convierte, en manos de algunas empresas sociales que apoya BBVA Momentum, en un beneficio inmenso para muchas personas. Es el caso de Sutondo y la Pizzería-Escuela La Ecológica, dos proyectos que ofrecen empleo, salud y esperanza en el sector de la hostelería.

“Por favor, queremos una mesa…” Esta frase, tan repetida en cualquier restaurante, supone un paso adelante para el grupo de jóvenes en riesgo de exclusión que han encontrado su oportunidad en la Pizzería-Escuela La Ecológica.

Vidas mejoradas

“Era una idea que ya tenía en la cabeza desde hacía más de quince años, cuando viví en Bolivia y conocí un proyecto parecido”, recuerda su fundadora, Natalia Fernández. Aquella experiencia le dio la inspiración que necesitaba para resolver un problema social con el que se había enfrentado en el pasado: “En mi trabajo anterior, en centros de menores de acogimiento residencial, me daba cuenta de que los chavales se quedaban muy desprotegidos cuando cumplían 18 años. El Estado deja de hacerse cargo de ellos y, en la mayoría de los casos, no están preparados para afrontar su autonomía e independencia”. Por ese motivo, Natalia decidió poner en marcha un proyecto similar al que había conocido en Bolivia y fundó la Ecológica, una pizzería-escuela en Santa Cruz de Tenerife, que es mucho más que un restaurante para los jóvenes que trabajan en él: “Es una manera no reglada de adquirir un oficio, con todo lo que ello conlleva: responsabilidad, disciplina, autoestima, habilidades sociales, independencia económica, etc.”.

Pizzería escuela La Ecológica_emprendimiento social_BBVA Momentum

La Pizzería-Escuela La Ecológica da formación en hostelería a jóvenes en riesgo de exclusión facilitándoles su inserción en el mercado laboral.

2.500 personas utilizan diariamente los servicios de la empresa vasca de catering Sutondo, perteneciente al Grupo Gureak, y disfrutan de sus menús equilibrados y saludables. En este proyecto, los clientes marcan la diferencia: “Trabajamos para niños, adultos,  personas mayores y enfermas y sabemos lo que esto supone”, explica Laura Cuesta, responsable de cocina. “Nuestra profesionalidad debe ser extrema y por ello, la formación de los trabajadores es continua”. Sus empleados son otra de las señas de identidad de Sutondo que crea puestos de trabajo sostenibles y estables para personas con discapacidad, ofreciéndoles una mayor estabilidad en su vida y posibilidades de promoción.

Sutondo provee a guarderías, residencias de ancianos, centros de trabajo… y está abriendo nuevos mercados: “Pasamos de tener únicamente una línea de negocio, que era el servicio de comidas a los centros, a lanzarnos a nuevos retos como la elaboración de platos cocinados para la venta en establecimientos, servicio de comidas a domicilio para personas mayores y/o con algún tipo de dependencia, etc.”. Y todo ello con la mejor de las actitudes: “El concepto de compañerismo está muy presente en las tareas cotidianas. Tenemos un único objetivo que es la satisfacción del cliente; queremos que coman a gusto con nuestros menús”, afirma Laura.

Sutondo apuesta por menús saludables para proveer a guarderías, residencias de ancianos o centros de trabajo, entre otros.

Formación e innovación

Ese mismo espíritu de compañerismo es el motor que impulsa a La Ecológica en su día a día. “El proyecto es innovador porque desde el primer momento combina la teoría con prácticas vivenciales, lo que hace que los jóvenes tengan una experiencia muy real de formación”, cuenta Natalia. “Las primeras prácticas de estos chicos tienen lugar en un entorno protegido y cuidado, donde se genera un clima de confianza que permite que vivan la experiencia de una forma más relajada, con mucho diálogo y comprensión en sus bloqueos y dificultades. A la vez tienen prácticas externas en otros restaurantes, lo cual es muy positivo porque se enfrentan a su primera experiencia real de trabajo, pero siempre supervisadas por nosotros”.

Por su parte, Sutondo encuentra su motivación en la satisfacción de ofrecer un servicio personalizado en el que el cuidado de la salud es lo primordial: “Nos sentimos muy satisfechos cuando un cliente nos da la enhorabuena por el servicio”, cuenta Laura. “Potenciamos las capacidades de cada persona, valorando el esfuerzo de cada día y esto recompensa cualquier dificultad”. En esta empresa, la mayor ambición es innovar constantemente para crecer: “Queremos ser punteros y sacar nuestra propia marca de nuevos productos”.

Un chute de energía

BBVA Momentum ha llegado, para estas dos empresas, en un momento de transición hacia nuevos horizontes. Laura resume, en pocas palabras, el reto que Sutondo tiene en mente mientras está trabajando en el programa: “Dar el mejor servicio con nuestro producto”. Por su parte, Natalia tiene muy claro hacia dónde debe ir la Pizzería- Escuela La Ecológica: “El principal reto es conseguir definitivamente la estabilidad económica. Otro reto bonito es darle forma a la formación de pizzero para estos jóvenes”. Y recuerda con emoción lo que sintió cuando le confirmaron que su empresa entraba en BBVA Momentum: “Reconocimiento y autoestima; fue un chute de energía que nos seleccionaran”.

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