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Educación financiera 19 nov 2020

Brecha digital y pandemia: Una de cada diez familias con estudiantes no tiene acceso a internet

El cierre masivo de colegios, institutos y universidades con el que se saldó el curso 2019-2020 puso de manifiesto que no todos los centros, profesores, alumnos y familias estaban preparados para enseñar y aprender online. Una de cada diez familias con hijos en edad escolar no cuentan con acceso a Internet, según el Instituto Nacional de Estadística. Dotar de recursos tecnológicos, y formar para su correcta utilización, es más importante que nunca, debido a la pandemia. El riesgo de brecha digital es grande.

Hasta el confinamiento de marzo se hablaba mucho de incorporar tecnología y apostar por la competencia digital en el ámbito educativo, pero lo cierto es que un sistema basado al 100% en la presencialidad ocultaba la brecha digital existente entre aquellos centros, profesorado y familias que tenían los recursos y el conocimiento para hacer frente a una enseñanza en remoto, y aquellos que no. Cuando los colegios, institutos y universidades cerraron, y el alumnado de todos los niveles empezó a recibir clases desde casa, el problema salió a la luz. “Había, y hay, centros, docentes, familias y estudiantes que, sencillamente, no están preparados”, subraya Laura Picazo, profesora en la Universidad Internacional de Valencia y experta en alfabetización digital y mediática. “Como primer paso, hay que dotarlos de dispositivos y plataformas para un aprendizaje online”, recomienda.

Un 91,4% de hogares españoles disfruta de acceso a Internet, lo que significa que una de cada 10 familias está desconectada, según datos del Instituto Nacional de Estadística. Un 9,2% de las que tienen un tramo de ingresos más bajos no puede conectarse a la red, según recoge Unicef. Al paso, básico, de dotación de recursos ha de seguir, necesariamente, otro de formación. “Tenemos datos que nos dicen que el 55% de la población española tiene competencias digitales muy básicas”, aporta Eulalia Alemany, directora técnica de la Fad (Fundación de Ayuda contra la Drogadicción). Su opinión es que el proceso de transformación digital que se viene dando en España desde hace años es aún insuficiente.

 El 55% de la población española tiene competencias digitales muy básicas

Precisamente para darle un empujón ha nacido Educación Conectada, lanzada por BBVA y Fad. Una “respuesta de urgencia”, en palabras de Alemany, que, desde la observación de la situación de las familias, y la consulta de las demandas del profesorado, pretende “hacer una contribución proactiva en la transformación digital del sistema educativo español”. Educación Conectada ofrece, entre otros,  formaciones que arrancan este curso para ayudar a cerrar lo que los expertos llaman la brecha de uso (ya no es solo disponer de los dispositivos, es saber usarlos).

Ya no es sólo disponer de dispositivos, es saber usarlos

Para ello, lo primero es hacer un diagnóstico por centro, ya que “no todos se encuentran en la misma fase”. Cada colegio o instituto, desde su realidad, puede acceder a un programa de formación no solo sobre competencias digitales, sino también sobre gestión de crisis, o liderazgo. Con carácter general, “mostraremos casos de éxito de transformación digital y haremos transferencia de conocimiento desde otros sectores”, dice Alemany. Para las familias habrá píldoras informativas en formato vídeo y cursos online que doten de herramientas a los padres para apoyar a sus hijos en un formato de aprendizaje híbrido o bimodal (combinación de educación presencial y digital). Y para los alumnos, formaciones gamificadas sobre aspectos básicos necesarios para la enseñanza a distancia como ofimática, mailing o edición textos.

Los jóvenes creen en la tecnología, y tienen las ideas claras sobre cómo habría que enfocarla: para mejorar la salud y proteger el medio ambiente, según el Barómetro Jóvenes y expectativa tecnológica presentado en un evento online organizado por BBVA, Fad y Google. “Pero muchas veces, los adultos restamos importancia a sus efectos negativos con un “son nativos digitales, ellos saben”, argumenta Laura Picazo que hace hincapié en la importancia de una alfabetización digital, audiovisual y mediática. “Pueden manejarse con la tecnología, pero no comprender cómo funciona por dentro; por qué han de hacer ajustes de privacidad para que sus datos no se cedan; qué pasa si le dan a esa pestaña, o a esa otra”, señala. Para rellenar esas lagunas, Fad y Google han creado Conectados: un juego online para que aprendan a manejar las Tecnologías de Información y la Comunicación de forma segura, responsable y consciente.

“Los nativos digitales no existen; hay que acompañarlos”, se muestra categórica Alemany. “No por tener 18 años una persona puede conducir; primero ha de aprender a llevar un coche, ¿verdad? Pues esto es lo mismo”, agrega. La directora técnica de la Fad es defensora del móvil como una “herramienta fantástica para aprender”. Empezando por que el 99,9% de jóvenes tiene un smartphone casi como apéndice de su mano. “Pero volvemos a lo de antes, hay que enseñarles a utilizarlo, a darle un uso más inteligente”, reitera. Bien empleado, es una ventana al mundo, según subraya.

¿Y si la escuela tiene que cerrar?

La tecnología ha de tener su papel dentro de la escuela presencial, que garantiza la igualdad de oportunidades; es fundamental, sobre todo para los niños más vulnerables. Pero, si no puede abrir sus puertas, porque los índices de contagios lo desaconsejan, habría que 1) simplificar el currículo enfocándolo a competencias esenciales, 2) apoyar a los docentes que han de impartir esa educación a distancia, 3) lograr que todas las familias tengan acceso a Internet y a los recursos tecnológicos y 4) apoyar y empoderar a padres y cuidadores. La receta es de Jaime Saavedra, director global de educación del Banco Mundial, y está publicada en Education for Global Development.

“Si hemos de volver a una educación en remoto no habrá improvisaciones, al sistema educativo no le pilla de sorpresa; sabemos más; los equipos directivos han trabajado intensamente para preparar y dotar de ordenadores y tablets. Ese 10% de población vulnerable que quedó desconectada ha ido siendo localizada. Cada cual ha de diagnosticar, saber en qué punto está, y qué le falta. Hemos de ser mejores para no dejar a nadie atrás”, concluye Alemany.

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