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¿Cuál ha sido el verdadero impacto del confinamiento en la biodiversidad?

Los meses de confinamiento no resultaron tan determinantes para la biodiversidad como se habría esperado, según han explicado expertos ambientales en el evento on-line ‘Una primavera ganada para la naturaleza’, organizado por OpenMind, la plataforma web de divulgación científica de BBVA, y la Asociación de Periodistas de Información Ambiental (APIA). Los expertos reconocen que faltan datos para evaluar dicho impacto.

“Debemos ser prudentes a la hora de evaluar el parón humano sobre la fauna y flora”, ha indicado Miguel Ángel Bravo-Utrera, biólogo de la ICTS-Reserva Biológica de Doñana.  Los vídeos viralizados en redes sociales que mostraban a animales salvajes presentes en núcleos de población durante la reclusión forzada son “en la mayor parte de los casos algo anecdótico” que no se ha sostenido en el tiempo, ha añadido.

Mientras ciudadanos de todo el mundo permanecían confinados con diferentes restricciones de movilidad para frenar los contagios del virus SARS-CoV-2, el ciclo de la naturaleza ha seguido su curso en lo que ha resultado ser un experimento científico sin precedentes. Para analizar las consecuencias de dicho experimento, BBVA OpenMind y APIA han contado con Miguel Ángel Bravo-Utrera, del Equipo de Seguimiento de la Estación Biológica de Doñana; Javier Fuertes Aguilar, jefe del departamento de Biodiversidad y Conservación del Real Jardín Botánico-CSIC; e Iñigo Martínez, jefe del departamento de Biodiversidad y Biología Evolutiva del Museo Nacional de Ciencias Naturales.

En el encuentro digital, moderado por la presidenta de APIA, María García de la Fuente, ha participado además Antoni Ballabriga, director Global de Negocio Responsable de BBVA, que ha destacado la importancia de integrar el capital natural en la estrategia de las entidades financieras, especialmente en el contexto de la recuperación económica pos COVID-19: “El capital natural está amenazado por el cambio climático y la degradación de los ecosistemas, de los que al final dependen nuestras economías, una situación que conlleva riesgos reales para las empresas, las personas y la economía en su conjunto”.

El sector financiero tiene un papel fundamental en la lucha contra el cambio climático ya que, tal y como ha defendido Ballabriga, “también sufre los impactos derivados de la progresiva pérdida de biodiversidad pero, al mismo tiempo, puede jugar un papel fundamental en su recuperación y conservación a través de la financiación de sus clientes”.

El principal problema del cambio climático en términos financieros es que la naturaleza, al igual que el C02, no tiene un precio, ha explicado Ballabriga: “Es necesario poner un precio a la naturaleza para que los actores económicos lo integren en su proceso de toma de decisiones, además de una mayor regulación, sensibilización e inversión”.

BBVA ha situado la sostenibilidad como una prioridad estratégica para acompañar a la sociedad en la inevitable transición hacia un futuro sostenible. Para ello, el Grupo está movilizando la financiación de actividades sostenibles, en el ámbito ambiental y del crecimiento inclusivo con una meta fijada en 100.000 millones de euros hasta 2025, “de los cuales ya se han alcanzado 40.000 millones”, tal y como ha recordado en este encuentro, el director global de Negocio Responsable del Grupo.

Además, Ballabriga ha destacado la importancia que tiene para BBVA involucrarse con todos los grupos de interés en la promoción de una financiación sostenible, generando un debate ambiental de calidad de manera rigurosa, una labor para la cual son fundamentales iniciativas como el proyecto OpenMind o los Premios a la Conservación de la Biodiversidad de la Fundación BBVA.

Una primavera experimental para la flora y la fauna

Durante el estado de Alarma decretado en España entre el 14 de marzo y el 21 de junio de 2020, la disminución de los desplazamientos por carretera ha fomentado la movilidad de los animales salvajes que, respondiendo a su instinto de supervivencia, tienden a expandirse, como ha ocurrido con linces y jabalíes en los parajes del Parque Nacional de Doñana. Este comportamiento supone una amenaza para la población humana, pero también para otros animales como las aves, tal y como ha explicado Miguel Ángel Bravo-Utrera, del Equipo de Seguimiento de Procesos Naturales de la Estación Biológica de Doñana, que considera que se trataría de una situación circunstancial. Para el investigador, el aumento de la movilidad de los depredadores y el problema de las lluvias son los dos factores principales que han marcado la primavera del 2020 para las especies de aves.

En el caso de la flora, el jefe del departamento de Biodiversidad y Conservación del Real Jardín Botánico ha destacado cómo la disminución de la vigilancia en entornos naturales durante el confinamiento ha facilitado que se hayan llevado a cabo distintos atentados contra la naturaleza, como la extracción masiva de hongos y setas en el Prepirineo.

Imagen del parque del Retiro (Madrid), tomada durante el confinamiento por Felipe Domínguez, de la Sociedad Española de Conservación de las Plantas.

Más allá del entorno más rural, donde se ha notado más directamente el cese de la actividad humana es en la flora de zonas urbanas o suburbanas, según explica el doctor Fuertes Aguilar. Algunas especies han proliferado en áreas en las que no se habrían realizado las tareas de fumigación habituales o donde ha disminuido el tránsito de peatones y ciclistas. Esta proliferación de la flora está directamente relacionada con el proceso de polinización de los insectos aunque, tal y como reconoce el investigador en biología evolutiva, todavía es pronto para ver hasta qué punto esto ha podido aumentar su capacidad polinizadora.

La plataforma de divulgación de BBVA, OpenMind, analiza con una perspectiva transversal y a través de un amplio surtido de contenidos la cuestión fundamental que define la época en la que vivimos: el viraje hacia la sostenibilidad como la única garantía de supervivencia para la especie humana y el planeta Tierra a largo plazo. Tras más de una década consolidando su objetivo de democratizar el acceso al conocimiento de calidad para facilitar así la toma de decisiones individuales y colectivas, la comunidad de OpenMind alcanza cada mes casi un millón de lectores distribuidos en todos los continentes, gracias a la difusión global de todos sus productos informativos de manera abierta y gratuita.

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