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Bienestar financiero 08 abr 2016

¿En qué se diferencia un producto a largo plazo CIALP de otras cuentas de ahorro?

Es muy probable que muchos lectores no conozcan o hayan oído hablar de los CIALP, algo lógico si se tiene en cuenta que se trata de un nuevo producto financiero. Apenas lleva unos meses en el mercado, pues nació gracias a la última reforma fiscal, que creó los llamados Planes de Ahorro 5; en concreto, con la Ley 26/2014, de 27 de noviembre, que modificaba, entre otras, la Ley 35/2006, del Impuesto sobre la Renta de las Personas Físicas.

Tras la sigla CIALP se esconden los términos Cuenta Individual de Ahorro a Largo Plazo, que engloban una serie de planes que inauguran una nueva modalidad de ahorro. Su característica diferenciadora es que ofrecen ventajas fiscales a cambio de una inversión a medio plazo (5 años) y para un importe máximo de 5.000 euros. Surgen como alternativa comercial a los depósitos bancarios (productos a doce meses). La idea era crear un producto que pudiera ofrecer más rentabilidad que un depósito o cuenta remunerada (plazo fijo) tradicional a cambio de que el ahorrador aceptara mantener el capital un plazo más largo de tiempo.

Para estimular aún más esta nueva alternativa de ahorro, el gobierno ofrece una exención fiscal sobre los intereses generados siempre y cuando el capital se mantenga esos cinco años. Por tanto, si el ahorrador precisa recuperar parte o todo el capital invertido antes del plazo, pierde las ventajas fiscales y se le aplica una retención del 19%.

En realidad, como puede verse, el CIALP es un producto poco líquido aunque cuenta con la ventaja de ser una cuenta en sí misma. Esto es importante por el tema de las comisiones, pues el depósito está asociado a una cuenta bancaria y puede generar unos costes para el propietario que debe tener en cuenta.

Si resulta o no interesante, ya es cuestión de números. Los intereses generados por un depósito tributan al 20% en ese mismo importe de 5.000 euros. Si el interés obtenido por el CIALP es mayor que el obtenido por otro tipo de depósitos y se obtiene el beneficio del impuesto cero al final de los cinco años, el Plan de Ahorro 5 es más rentable.

Sin embargo, como el importe máximo es de 5.000 euros, tampoco estamos hablando de grandes diferencias. Además, se corre el riesgo de que los depósitos poco a poco vayan mejorando sus prestaciones y reduzcan el beneficio final del CIALP. O que otros productos, como los fondos de inversión, ofrezcan a cinco años un mejor retorno.

Y como ocurre con otros productos financieros, como los PIAS, tampoco se puede tener más de un CIALP ó SIALP por persona. Eso sí, cada miembro del núcleo familiar mayor de edad puede tener su propio plan.

Además de esta incertidumbre sobre la rentabilidad final del Plan de Ahorro 5 frente al depósito y otras alternativas financieras, existe una segunda posible desventaja para los inversores más conservadores. Los CIALP tienen un poco más de riesgo porque no garantizan el 100% del capital, sólo el 85% por ley, porque pueden invertir en activos de más riesgo, como la deuda o las acciones.

CIALP o SIALP

A la hora de diferenciar entre uno y otro, el CIALP lo ofrece un banco o caja, porque es una cuenta de ahorro individual, mientras que el SIALP es un producto asociado a una aseguradora, porque es un seguro de ahorro y suele incluir además un seguro de vida.

El CIALP obliga al reembolso del capital al final de los cinco años, mientras que el SIALP permite la reinversión del capital más los intereses en un nuevo seguro individual.

Por último, para el SIALP, el tomador del seguro, el asegurado y el beneficiario deben ser la misma persona. En caso de fallecimiento, con este producto se garantiza la recuperación de la inversión más la rentabilidad acumulada.

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