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Certificación GLOBALG.A.P: más allá de la seguridad alimentaria

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Esta es la certificación privada más extendida del mundo sobre buenas prácticas agropecuarias. No solo ayuda a mejorar la salud alimentaria, también reduce el impacto medioambiental y procura el bienestar de los trabajadores y de los animales en las granjas.

¿Cómo asegurar que un alimento no supone ningún riesgo para el consumidor o los trabajadores en la cadena de producción? ¿Se puede minimizar el impacto medioambiental en los procesos agrícolas y ganaderos y al mismo tiempo aumentar el bienestar de los trabajadores? Para responder a estas inquietudes se creó la certificación privada y voluntaria GLOBALG.A.P., denominada EurepGAP en sus orígenes.

Allá por 1997, el sector minorista británico y los supermercados de la Europa continental, agrupados bajo la denominación EUREP (Euro-Retailer Produce Working Group), reaccionaron a una demanda creciente de los consumidores: contar con más garantías sobre la inocuidad de los alimentos que compraban. Aunque entonces ya se aplicaban medidas de higiene para reducir el riesgo de contaminación alimentaria, la ausencia de una norma única y específica les causaba confusión e inseguridad.

Buenas prácticas

Así, el sector propuso EurepGAP para armonizar reglamentos y procedimientos mediante unos estándares basados en las Buenas Prácticas Agrícolas (Good Agricultural Practices, GAP). De acuerdo con GLOBALG.A.P, la idea era que todas las partes implicadas se beneficiasen de ese nuevo sistema de garantías. Los productores que cumpliesen esas buenas prácticas podían obtener la certificación; los supermercados respondían a la demanda de sus clientes y destacaban esos productos en sus estanterías; y los compradores ganaban certeza sobre la seguridad alimentaria.

Durante los diez años siguientes la certificación GLOBALG.A.P. se extendió por el continente y traspasó sus fronteras. Productores de todo el mundo comprobaron las ventajas de sumarse a este estándar de certificación privado para acceder a nuevos mercados y clientes. Y las buenas prácticas iniciales se fueron ampliando para mejorar su impacto positivo en el medioambiente (como la limitación en el uso de plaguicidas) y el aspecto laboral.

Con el fin de reflejar esa expansión geográfica y consolidarse como norma líder en buenas prácticas, en 2007 EurepGAP cambió su nombre por GLOBALG.A.P. y hoy su certificación es el estándar más adoptado mundialmente: más de 200.000 productores certificados en al menos 135 países.

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Inquietud social y medioambiental

Gran parte de las empresas de distribución y de las cadenas de grandes supermercados, sobre todo europeas, exigen a los productores un certificado de buenas prácticas en la producción, manipulado, transporte y distribución de sus productos, por ejemplo fruta y hortalizas. Para AENOR (Asociación Española de Normalización y Certificación), “la creciente preocupación por la seguridad alimentaria y la protección del medioambiente hace esencial esa garantía en el sector”.

En sintonía con las recomendaciones de la FAO (Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura), la certificación GOBALG.A.P. incluye más de 40 normas aplicadas en tres ámbitos de producción: ganadería, acuicultura y cultivos. Los productores deben acreditar la inocuidad alimentaria y la trazabilidad de los productos; el cuidado del medioambiente; medidas para la salud, la seguridad y el bienestar de los trabajadores; y además el bienestar animal.

Certificarse paso a paso

La evaluación pone énfasis en la trazabilidad y cubre todo el proceso de producción desde la preparación de la tierra y el análisis de la procedencia de las semillas en el caso de la agricultura.
Además, los productores pueden obtener la certificación individualmente o en grupo, reunidos en asociaciones o cooperativas. Tras descargar los documentos del estándar en GOBALG.A.P., deben contactar con el organismo de certificación oficial en su territorio para que les asigne un código de 13 dígitos que funciona como una etiqueta identificativa de cada productor.

Siguiente paso: la autoevaluación del negocio aplicando una Lista de Verificación que se facilita en esos primeros trámites. Una vez corregidos los puntos que no se cumplen, el organismo de certificación oficial envía un inspector para que revise la unidad de producción sobre el terreno.

Si cumple a cabalidad todas las normas de buenas prácticas, la certificación se concede por un año y facilita métodos para la gestión del negocio de acuerdo con esos mismos estándares, como el Manejo Integrado del Cultivo, el Manejo Integrado de Plagas, Sistemas de Gestión de Calidad y Análisis de Peligros y Puntos Críticos de Control.

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Evolución constante

“La reputación y el prestigio de la certificación GOBALG.A.P. reside en la continua revisión del conocimiento de vanguardia para adaptarlo de forma eficaz a las buenas prácticas. Cada versión de la norma, que se actualiza prácticamente cada dos años, es más exigente que la anterior”, explica la consultora del sector agroalimentario AvoGo.

En este sentido, y de forma adicional, GOBALG.A.P. ha desarrollado nuevos módulos que permiten añadir al mismo proceso de certificación otros controles complementarios en los procesos de producción agropecuaria y la cadena de suministros, y que reaccionan a las demandas sociales o de consumo más allá de la seguridad alimentaria, como la salud y el bienestar de los trabajadores (módulo de Evaluación de Riesgos en las Prácticas Sociales, GRASP) y del trato a los animales en los negocios ganaderos (módulo de Bienestar Animal).

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