¿Cuánto tarda en degradarse una bolsa de plástico en el medioambiente?
Una bolsa de plástico puede tardar hasta 55 años en degradarse y, durante ese proceso, fragmentarse en microplásticos que permanecen en el medioambiente. Su uso masivo y la baja tasa de reciclaje convierten a los plásticos de un solo uso en uno de los principales desafíos ambientales de la actualidad.
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Para entender la magnitud del problema ambiental, basta con mirar al pasado: en 1966 la televisión se veía en blanco y negro y era la época de bandas como los Beatles, los Rolling Stones o Bob Dylan. Si una bolsa de plástico se hubiera lanzado al mar en aquel año, todavía se estaría descomponiendo en estos momentos.
El proceso de degradación es sumamente lento; de hecho, las bolsas de plástico pueden tardar hasta 55 años en degradarse por completo, y son necesarios aproximadamente 500 años para que lo haga una botella fabricada con el mismo material. Durante este extenso periodo, lo que ocurre en su degradación es que acaban convertidas en microplásticos de alrededor de cinco milímetros, pequeños fragmentos que contaminan gravemente los ecosistemas y se acumulan sobre todo en el mar, pero también en el medio terrestre.
| Tiempo aproximado de degradación de algunos residuos plásticos | |
|---|---|
| Residuo | Tiempo aproximado de degradación |
| Bolsa de plástico | Hasta 55 años |
| Botella de plástico | Alrededor de 500 años |
| Microplásticos | Pueden permanecer durante décadas o más en el medioambiente, según las condiciones ambientales. |
¿Cuánto tarda en biodegradarse el plástico y cómo podemos evitar que contamine? - BBVA
¿Por qué una bolsa de plástico tarda tanto en degradarse?
La prolongada durabilidad de las bolsas responde a su propia naturaleza química. El plástico es un material contaminante desde el momento de su fabricación, ya que su materia prima principal, el petróleo, es de origen fósil. Su alta resistencia, que en su día supuso una gran ventaja, es el motivo de su persistencia; en lugar de desaparecer por completo, sufre un proceso de fotodegradación por el cual se fragmenta en pedazos cada vez más diminutos. Tal y como advierte Arribas, en su fase de desecho y eliminación muchos plásticos se degradan, pero al convertirse en microplásticos es cada vez más difícil evitar la contaminación ambiental. A esto se añade que en la fase de producción inicial, algunos plásticos como el PVC ya resultan muy contaminantes.
¿Qué impacto tienen las bolsas de plástico en el medioambiente?
El uso masivo y la baja tasa de reciclaje de estos productos plantean un desafío ambiental clave para la sostenibilidad del planeta. El consumo de plásticos que no se recuperan o reciclan, y que acaban arrojados al medio terrestre y marino, representa un problema creciente y una fuente de contaminación constante que afecta a la fauna y a los ecosistemas globales. Además de la contaminación por vertidos, el final de la vida útil del plástico agrava el daño: de las 25 toneladas de residuos plásticos que se producen anualmente en Europa, un 31% acaba en vertederos y un 39% se incinera, un proceso durante el cual se desprenden emisiones nocivas a la atmósfera, según datos de la Comisión Europea.
Solo un 30% de los residuos plásticos se recicla en Europa, el resto acaba incinerado o en vertederos.
Las cifras sirven para dimensionar el grave problema de consumo al que nos enfrentamos. En cuanto a las bolsas de plástico en concreto, una estimación de la ONG Oceanwatch Australia apunta que usamos 5.000.000.000.000 (billones en español) de unidades al año, lo que significa que cada segundo se utilizan 160.000 bolsas en el mundo. La media anual se elevaría a 700 bolsas usadas por persona, siendo todas ellas desechables.
A nivel global, este volumen de producción tiene un impacto directo sobre los recursos. Se estima que para 2050, si continúan los niveles actuales de fabricación, el plástico generará el 20% del consumo de petróleo en Europa y el 15% de las emisiones de gases de efecto invernadero (GEI) del continente, según datos de Plastics Europe, organización de representación de los fabricantes de polímeros en Europa.
¿Por qué el plástico sigue siendo tan utilizado?
Si resulta ser un material tan contaminante, es muy lógico preguntarse por qué seguimos dependiendo de él. La respuesta se encuentra en su irrupción histórica: durante toda la segunda mitad del siglo XX, el plástico se convirtió en el material innovador que permitió un salto tecnológico gracias a ser resistente, poco pesado y poco costoso de producir. Hoy en día es casi imposible encontrar un objeto que no contenga plástico, siendo esencial en sectores industriales como el envasado, los bienes de consumo del hogar, la construcción o la automoción.
Según los últimos balances globales recogidos por la Comisión Europea y detallados en el informe estadístico de referencia Plastics the Fast Facts, la producción mundial de plásticos ha continuado su tendencia al alza hasta alcanzar un récord de 430,9 millones de toneladas. De este volumen total, aproximadamente el 40% se destina a la industria del envasado y el empaquetado, mientras que el sector de la construcción absorbe cerca del 18% y la automoción representa un 8%. Su uso no deja de crecer; la producción global anual ha experimentado una escalada exponencial desde apenas los 2 millones de toneladas registrados en 1950 hasta rebasar los 430 millones actuales. Bajo esta inercia, las proyecciones que maneja la Confederación Europea de Industrias de Reciclado (EuRIC) advierten que la generación de plástico corre el riesgo de duplicarse para el año 2035 y casi cuadruplicarse de cara a 2050 si no se aplican tratados globales vinculantes de contención.
A pesar de esta dependencia, se están logrando cambios positivos. En el sector de la alimentación, se ha mostrado cuál es el camino que pueden seguir otras industrias gracias a la sustitución de envases de porexpán por cartón, unos avances que Arribas califica como "importantes porque ya no habrá retrocesos".
Más del 40% del plástico mundial se destina al envasado, uno de los sectores más contaminantes.
¿Cómo reducir el impacto de las bolsas de plástico?
- Reciclar correctamente las bolsas de plástico para que puedan convertirse en nuevos productos y reducir el consumo de materias primas.
- Impulsar la economía circular, aumentando el porcentaje de residuos plásticos que se reciclan y reduciendo los que terminan en vertederos o incineradoras.
- Fomentar el ecodiseño, fabricando productos con un único tipo de plástico o materiales más fáciles de reciclar para mejorar la calidad del reciclaje.
- Reducir el consumo de plásticos de un solo uso, priorizando alternativas reutilizables siempre que sea posible.
- Mejorar la recogida y separación de residuos, facilitando el tratamiento de los plásticos y evitando que acaben en el medioambiente.
- Promover la concienciación ciudadana, ya que una correcta gestión de los residuos resulta clave para aumentar las tasas de reciclaje y disminuir la contaminación por plásticos.
Frente a la contaminación desmedida, una de las principales alternativas es apostar de lleno por el reciclaje y la economía circular. Aumentar el porcentaje de reciclado y disminuir la cantidad de desechos plásticos que acaban sin tratar en vertederos o incineradoras ayudará a que este material provoque menor daño en el medioambiente. De hecho, las bolsas de plástico son reciclables al 100%, según recuerda la compañía especializada en tratamiento de residuos RTS. Aunque el proceso para lograrlo es relativamente nuevo, se expande de manera creciente, y el resultado final del tratamiento deviene en el mismo producto: nuevas bolsas de plástico utilizables.
Aun así, reciclar no es una tarea sencilla, tanto por la falta de cultura en muchos países como por la dificultad técnica para separar los plásticos y los microplásticos que forman algunos objetos. Aunque en Europa los datos de reciclado van mejorando y ya se logra reciclar el 30% de los residuos plásticos, queda mucho por hacer.
La clave se encuentra también en repensar los productos desde su diseño. Así lo detalla Ion Olaeta, presidente de la Federación Española de Reciclaje (FER) y miembro de la Junta Directiva de EURIC: “Reciclar es un medio no solo para ahorrar recursos sino también para luchar contra el cambio climático. Con el plástico es importante tener durante la fabricación un adecuado ecodiseño del producto que permita un reciclado de calidad, por ejemplo, usando un solo tipo de plástico en la conformación de los productos facilitando así la labor de los recicladores”.
Normativa para reducir los plásticos de un solo uso
A nivel regulatorio, Europa ha consolidado un marco normativo estricto para combatir este exceso. Tras el despliegue de la Directiva (UE) 2019/904 —que prohibió los plásticos de un solo uso más habituales (como cubiertos, platos o pajitas) e introdujo la obligación, ya plenamente vigente, de que las botellas PET incorporen al menos un 25% de material reciclado—, el escenario evoluciona en 2026 con la aplicación del nuevo Reglamento de Envases y Residuos de Envases (PPWR). Esta normativa de obligado cumplimiento blinda el objetivo de alcanzar un 90% de recogida selectiva en botellas de plástico, proyecta el horizonte del 30% de contenido reciclado para 2030 y exige que todo el 'packaging' del mercado sea reciclable en esa misma fecha. Ante este despliegue, desde la Federación Española de la Recuperación y el Reciclaje (FER) insisten en que las políticas de la UE deben ir un paso más allá para traccionar el mercado, garantizando la reintroducción efectiva de plásticos reciclados de alta calidad en la cadena de nuevos productos.
Más allá de Europa, la legislación en América Latina también avanza firmemente en esta dirección mediante marcos jurídicos de alcance nacional. En Argentina, diversas normativas provinciales y municipales prohíben por completo la entrega de bolsas plásticas tradicionales en supermercados y grandes comercios. Por su parte, el Gobierno uruguayo ha consolidado el éxito de su ‘Ley sobre el uso sustentable de las bolsas plásticas’ (Ley N.º 19655), logrando un desplome drástico en su circulación. En el ámbito andino, Perú avanza con la maduración de su Ley N.º 30884, con la que se han retirado del mercado cientos de millones de bolsas y envases de un solo uso para proteger el ecosistema marino. El cambio más estructural lo ha protagonizado México tras la histórica publicación federal en enero de 2026 de su Ley General de Economía Circular, que eleva las prohibiciones locales de pajitas o platos a un régimen nacional de responsabilidad extendida del productor. Una estrategia coordinada con la de Colombia, donde la aplicación obligatoria de la Ley 2232 ya ha retirado de forma gradual los primeros grupos de plásticos de un solo uso del mercado.
¿Podremos vivir sin plástico?
Tras repasar las asombrosas cifras de producción y las medidas legales adoptadas globalmente, cabe preguntarse: ¿podríamos vivir en un futuro cercano sin plástico?.
El cierre a esta incógnita invita a una profunda reflexión sobre nuestros hábitos y el desarrollo industrial. “Parece muy difícil. Ahora habría que hacer un recorrido a la inversa para utilizar materiales con las características tan fantásticas que tienen los plásticos. Hemos gozado de unas ventajas mientras mirábamos para otra parte sin ver los impactos negativos del plástico”, concluye Arribas.
Preguntas frecuentes sobre la degradación de las bolsas de plástico
¿Cuánto tarda en degradarse una bolsa de plástico?
Una bolsa de plástico puede tardar hasta 55 años en degradarse. Durante ese proceso no desaparece por completo, sino que puede fragmentarse en microplásticos que permanecen en el medioambiente.
¿Cuánto tarda en degradarse una botella de plástico?
Una botella de plástico puede tardar alrededor de 500 años en degradarse, dependiendo de las condiciones ambientales y del tipo de material utilizado.
¿Por qué el plástico tarda tanto en degradarse?
El plástico es un material resistente, ligero y duradero, fabricado a partir de derivados del petróleo. Esa resistencia explica su utilidad, pero también hace que permanezca durante décadas o siglos en el medioambiente.
¿Qué ocurre cuando una bolsa de plástico se degrada?
Al degradarse, una bolsa de plástico suele fragmentarse en partículas más pequeñas por efecto de la luz, el agua y el desgaste. Esos fragmentos pueden convertirse en microplásticos y acumularse en ecosistemas terrestres y marinos.
¿Qué son los microplásticos?
Los microplásticos son fragmentos de plástico de pequeño tamaño, normalmente de alrededor de cinco milímetros o menos. Pueden acumularse en mares, suelos y organismos vivos, dificultando su recuperación y eliminación.
¿Las bolsas de plástico se pueden reciclar?
Sí. Las bolsas de plástico pueden reciclarse, aunque el proceso depende de una correcta separación, recogida y tratamiento del material. El ecodiseño también facilita un reciclaje de mayor calidad.
¿Qué normas buscan reducir los plásticos de un solo uso?
La Unión Europea ha aprobado normas para limitar los plásticos de un solo uso y aumentar la recogida y el contenido reciclado de determinados envases. Varios países de América Latina también han impulsado leyes para restringir o eliminar bolsas y productos plásticos no biodegradables.
¿Cómo puede reducirse el impacto de las bolsas de plástico?
Puede reducirse mediante la reutilización, el reciclaje, el ecodiseño, la sustitución por materiales reutilizables y la reducción del consumo de productos de un solo uso.