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¿Cuánto tarda en desaparecer una bolsa de plástico?

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La producción del plástico revolucionó todos los sectores industriales pero hoy se ha convertido en un problema ambiental. Es un material funcional, barato y muy extendido pero también contaminante si no es tratado y reciclado como es debido. Las bolsas de plástico, por ejemplo, tardan décadas en desaparecer del entorno.

En 1966 la televisión se veía en blanco y negro. Era la época de los Beatles, los Rolling Stones o Bob Dylan. Una bolsa de plástico lanzada al mar en aquel año se estaría aún descomponiendo en estos momentos. Para que una bolsa se degrade son necesarios 55 años y aproximadamente 500 para que lo haga una botella del mismo material. El consumo de productos de plástico que no se recuperan o reciclan y que acaban arrojados al medio terrestre y marino es un problema creciente para el medioambiente y una fuente de contaminación constante.

Las bolsas de plástico acaban convertidas en microplásticos, normalmente como consecuencia de su fotodegradación en pequeños fragmentos. Los microplásticos, de alrededor de cinco milímetros, se acumulan sobre todo en el mar, pero también en el medio terrestre.

¿Cuánto tarda en biodegradarse el plástico y cómo podemos evitar que contamine? - BBVA

Resistente, poco pesado y barato

Durante toda la segunda mitad del siglo XX el plástico se convirtió en el material innovador que permitió un salto tecnológico gracias a ser resistente, poco pesado y poco costoso de producir. Hoy es casi imposible encontrar algún objeto que no contenga plástico. Es casi esencial en industrias como el envasado, los bienes de consumo del hogar, la construcción o la automoción. Se estima que su producción global anual ha aumentado de 2 a 380 millones de toneladas desde 1950. Se espera que se duplique para 2035 y casi se cuadruplique para 2050, según datos recogidos por la Confederación Europea de Industrias de Reciclado (EURIC en sus siglas en inglés).

En cuanto a las bolsas de plástico, en concreto, una estimación de la ONG Oceanwatch Australia apunta que usamos 5.000.000.000.000 (billones en español, no en inglés) de unidades al año. Esto significa que cada segundo se utilizan 160.000 bolsas. La media de bolsas usadas por persona al año se elevaría a 700. Y todas ellas desechables.

El plástico, desde su fabricación, es contaminante. Su materia prima, el petróleo, es de origen fósil y se estima que para 2050, si siguen los niveles actuales de fabricación, el plástico generará el 20% del consumo de petróleo en Europa y el 15% de las emisiones de gases invernadero del continente, según datos de Plastics Europe, organización de representación de los fabricantes de polímeros en Europa. Una de las alternativas para evitar estos altos niveles de contaminación es apostar por el reciclaje. Aunque no es una tarea fácil, ya sea por la falta de cultura en muchos países o por la dificultad de separar los plásticos y los microplásticos que forman algunos objetos.

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Los datos del reciclado van mejorando, pero queda mucho por hacer: de las 25 toneladas de residuos plásticos que se producen en Europa al año, tan solo el 30% se recicla; un 39% se incinera y un 31% acaba en vertederos, según datos de la Comisión Europea. “Reciclar es un medio no solo para ahorrar recursos sino también para luchar contra el cambio climático. Con el plástico es importante tener durante la fabricación un adecuado ecodiseño del producto que permita un reciclado de calidad, por ejemplo, usando un solo tipo de plástico en la conformación de los productos facilitando así la labor de los recicladores”, explica Ion Olaeta, presidente de la Federación Española de Reciclaje (FER) y miembro de la Junta Directiva de EURIC.

Las bolsas de plástico son reciclables al 100%, según recuerda la compañía especializada en tratamiento de residuos RTS. Pese a que el proceso para hacerlo es relativamente nuevo, se expande de manera creciente. El resultado final del tratamiento deviene en el mismo producto: bolsas de plástico, que son nuevamente utilizables.

Legislación para reducir el consumo de plástico

Europa ha abierto un camino en los últimos años para combatir el uso de plástico gracias a la aprobación de la directiva 2019/904 que prohíbe de forma gradual el uso de objetos de plástico de un solo uso. Entre ellos se encuentran las bolsas de plástico ligeras, pero también platos, cubiertos, vasos y utensilios de consumo. Asimismo, los Estados miembros han acordado alcanzar un objetivo del 90 % de recogida de las botellas de plástico. Estas deberán tener un contenido reciclado mínimo del 25 % para 2025 y del 30 % para 2030. Desde la FER hacen hincapié en que las políticas de la UE deben ir más allá y contar con la práctica de la reintroducción de plásticos reciclados de alta calidad para incorporarlos a los nuevos productos al tiempo que se crea un mercado y una demanda de plásticos reciclados.

Aumentar el porcentaje de reciclado y disminuir el de desechos plásticos que acaban en vertederos sin ser tratados o en plantas de incineración, también ayudará a que este material sea menos contaminante y provoque menor daño en el medio ambiente. “En su fase de producción, algunos plásticos como el PVC son muy contaminantes. En su fase de desecho y eliminación también lo son. Aunque muchos se degradan, al convertirse en microplásticos es cada vez más difícil evitar la contaminación,” explica Arribas, que recalca que durante la incineración se desprenden emisiones a la atmósfera.

Bolsa de plástico flotando en el mar contaminación cambio climático sostenibilidad bbva

En Europa se produjeron en 2014 un total de 58 millones de toneladas de plásticos. Un 39,6% se usan en la industria del envasado y el empaquetado; un 22% para la fabricación de bienes de consumo doméstico; un 20% en la construcción y un 9% en el sector de la automoción, según recoge la CE. En cuanto a los envases, el sector de la alimentación ha mostrado cuál es el camino que pueden seguir otras industrias con la sustitución de envases de porexpán por cartón. “Estos avances son importantes porque ya no habrá retrocesos”, explica Arribas.

Pero no solo se está trabajando en el continente europeo para reducir el plástico. En países como Argentina se aprobó una resolución que establecía en hipermercados, supermercados y autoservicios de alimentos y bebidas la no entrega de bolsas de plástico no biodegradables. El Gobierno uruguayo, a través de su ‘Ley sobre el uso sustentable de las bolsas plásticas’ establece varias medidas para para desestimular su uso y promover su reuso y reciclado.

En Perú el gobierno se ha comprometido a eliminar los plásticos de un solo uso o poner fin a la descarga de plásticos en el mar. México trabaja también en la eliminación de productos como pajitas, platos o globos de plásticos a menos que sean fabricados con material compostable. En esta misma línea se encuentra el Gobierno de Colombia, que cuenta con un Plan Nacional para la Gestión Sostenible de los Plásticos de un Solo Uso.

¿Podríamos vivir en un futuro cercano sin plástico? “Parece muy difícil. Ahora habría que hacer un recorrido a la inversa para utilizar materiales con las características tan fantásticas que tienen los plásticos. Hemos gozado de unas ventajas mientras mirábamos para otra parte sin ver los impactos negativos del plástico”, asegura Arribas.

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