A las puertas de la Cumbre del Clima, que se celebrará en noviembre de 2026, Turquía se ha consolidado como un país referente en el impulso del almacenamiento energético, una tecnología clave para garantizar la seguridad energética y acelerar la integración de energías renovables. Su apuesta por las baterías y la modernización de las redes eléctricas sitúa al país en una posición estratégica dentro de la transición energética europea.
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