Cerrar panel

Cerrar panel

Cerrar panel

Cerrar panel

10 soluciones para reducir el desperdicio alimentario en casa

Reducir el desperdicio de alimentos implica planificar las compras y los menús, conservar correctamente los alimentos y aprovechar las sobras antes de desecharlas, entre otras cosas. Estos 10 hábitos ayudan a utilizar mejor la comida y a reducir los residuos generados en el hogar.

Soluciones para reducir el desperdicio alimentario en casa: de la planificación al aprovechamiento

Según la Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura (FAO), la pérdida y el desperdicio de alimentos generan entre el 8% y el 10% de las emisiones mundiales de gases de efecto invernadero (GEI). A esto hay que sumar que, a nivel mundial, más del 13% de los alimentos se pierde entre la cosecha y la venta minorista, mientras que el 19% de los alimentos disponibles para los consumidores se desperdicia en hogares, restauración y comercios. Así lo señala el último informe sobre el desperdicio de alimentos del Programa de las Naciones Unidas para el Medio Ambiente (PNUMA).

“La concienciación es más necesaria que nunca, ya que una parte importante de la población todavía no da importancia a estos temas”, señala Manuel Gómez Pallarés, catedrático del área de Tecnología de Alimentos de la Universidad de Valladolid. “El desperdicio de alimentos supone un gasto de suelo, agua, energía y otros recursos que el planeta no puede permitirse. Por ello, las acciones individuales para reducir este problema son imprescindibles”.

Decálogo de soluciones para reducir el desperdicio alimentario en casa

Estas son las 10 recomendaciones para evitar que la comida vaya a la basura.

  • Planificar bien la compra. A la hora de elegir el primer hábito para reducir el desperdicio alimentario, Gómez lo tiene claro. Todo comienza en el momento de la compra. “Lo más importante es hacer una buena planificación de la compra en función de nuestras previsiones de consumo. Y aquí es importante no dejarse llevar por ofertas que nos hacen comprar cantidades que no necesitamos, especialmente cuando el producto es muy perecedero”, ha explicado. Revisar la nevera y la despensa antes de ir a comprar y ceñirse a la lista una vez allí es fundamental para llevarse únicamente lo imprescindible. Otro consejo muy sencillo, pero eficaz, es no ir a la compra con hambre. Esto evita que la cesta se llene de alimentos poco saludables y que pueden terminar echándose a perder.
  • Planificar, también, las comidas. Otro buen hábito es hacer la lista de la compra después de haber definido los diferentes menús de la semana. Esto ayuda no solo a comprar lo imprescindible, sino también a aprovechar los alimentos que ya tenemos en casa y a planificar las comidas en función de su caducidad. Definir un menú semanal permite también anticiparse y preparar platos para aquellos días en los que tendremos menos tiempo. Este hábito, que ya practicaban nuestros abuelos y abuelas y que hoy se ha popularizado con el término ‘batch cooking’, sirve también para cocinar pronto los alimentos frescos que, de esperar demasiado, podrían echarse a perder.
  • Apostar por raciones más pequeñas. De este modo, si algo sobra, podrá comerse como merienda, volver a servirse como acompañamiento al día siguiente o congelarse. También se puede ir un paso más allá y cocinar raciones menos abundantes. De este modo, se evita que la nevera se llene de sobras.
Soluciones para reducir el desperdicio alimentario en casa: de la planificación al aprovechamiento
  • Ser ingenioso con los restos. Además del ‘batch cooking’, es importante aplicar la cocina de aprovechamiento. Se trata de algo que ha existido siempre: el hábito de cocinar con los alimentos que nos sobran. Entre los elementos protagonistas de esta cocina está el pan, uno de los productos que más rápido se estropea. “El pan duro se ha utilizado en los hogares históricamente y existen multitud de recetas basadas en él”, ha explicado Gómez, haciendo referencia a productos empanados, salmorejo, budín, albóndigas, migas y muchos otros. “Otra manera de consumir pan una vez ha perdido sus cualidades originales es tostarlo”, añade. También existen herramientas que ayudan a aprovechar todo al máximo. Un ejemplo es Ekilu, una ‘app’ que sugiere recetas con los alimentos que se le indican (por ejemplo, los que hay en la nevera en ese preciso momento).
  • Conservar bien los alimentos. A la hora de congelar los alimentos, lo más recomendable es hacerlo cuando estén lo más frescos posible y mantener el congelador a -18 °C o menos. Los alimentos perecederos refrigerados deben conservarse preferiblemente por debajo de 5 °C.. La forma en que organicemos y guardemos nuestros alimentos en la nevera también puede determinar en gran medida el tiempo que aguanten frescos. Las carnes y los pescados frescos deben mantenerse en una de las zonas más frías del frigorífico y las frutas y verduras, en los cajones destinados a estos productos. Conviene siempre seguir las indicaciones del fabricante para conocer las zonas de conservación de cada frigorífico.
  • Diferenciar entre fecha de caducidad y de consumo preferente. Aunque tienden a confundirse, son muy diferentes. “La fecha de caducidad se incluye en productos en los que exceder un tiempo de conservación puede conllevar problemas para nuestra salud, mientras la fecha de consumo preferente solo indica que ese producto puede perder alguna característica organoléptica, como la textura, el sabor, el aroma o el color, pero no supone un problema para nuestra salud”, ha detallado Gómez. “Por tanto, debemos evitar que un producto supere su fecha de consumo preferente para tomarlo en su momento óptimo, pero no debemos tirarlo, sino consumirlo, cuando se supera esa fecha. Lo que sí debemos descartar son los alimentos que superen su fecha de caducidad”, aconseja el profesor.
  • Regalar y donar aquello que va a sobrar. Lo cierto es que, aunque se haga una buena planificación de las comidas y las compras, siempre puede sobrar algo. Ante este caso, existen soluciones muy sencillas, como ofrecérselo a familiares, amigos o vecinos o invitarles a comer. Otra opción es hacer uso de redes de donación o intercambio de alimentos. Por ejemplo, a través de Olio, una aplicación que invita a donar y compartir aquello que ya no necesitamos. Normalmente son objetos, pero la comida también tiene espacio en esta herramienta.
  • Convertir los restos en compost. El compostaje es un proceso natural en el que los microorganismos biodegradan los alimentos, convirtiéndolos en un material rico en nutrientes que promueve un suelo saludable. Aunque no todo el mundo tiene la posibilidad de tener un compostero en casa, existen muchas iniciativas públicas y comunitarias para crear compost. Es un recurso muy interesante para dar una segunda vida a aquellos restos de comida que, por un motivo u otro, no se pueden utilizar en nuestras cocinas.
Soluciones para reducir el desperdicio alimentario en casa: de la planificación al aprovechamiento
  • Compartir las buenas prácticas. Puede parecer poco relevante, pero compartir con nuestro entorno la importancia de reducir el desperdicio alimentario puede ser igual de importante (o más) que evitar tirar comida a la basura. Al contagiar nuestra motivación y compartir ideas y consejos, conseguimos que más personas aprovechen al máximo sus alimentos. “La suma de acciones individuales puede tener un gran impacto en la salud del planeta, como se ha demostrado con otras prácticas. Y por eso es tan importante la concienciación individual de cada uno de nosotros”, señala Gómez.
  • Apoyar iniciativas que fomenten el consumo responsable. Existen iniciativas de todo tipo que fomentan un consumo responsable y buscan evitar el despilfarro. Desde comercios que promueven la venta de la llamada ‘fruta fea’ (aquella rechazada por las grandes superficies porque no cumple con sus estándares estéticos) hasta iniciativas como Too Good To Go, que facilitan vender aquello que sobra a las tiendas y restaurantes a final del día, pasando por eventos locales que animan a consumir los alimentos de temporada y proximidad.
Acción Cómo aplicarla Qué ayuda a evitar
Planificar la compra Revisar nevera y despensa y elaborar una lista Comprar alimentos innecesarios
Organizar el menú Planificar las comidas de la semana Que caduquen alimentos sin utilizar
Ajustar las raciones Cocinar y servir cantidades adecuadas Sobras difíciles de aprovechar
Aprovechar los restos Reutilizarlos en nuevas recetas Desechar alimentos todavía aprovechables
Conservar correctamente Refrigerar los perecederos y congelar a -18 °C o menos Deterioro prematuro
Revisar las fechas Distinguir caducidad y consumo preferente Desechar alimentos aptos por confusión
Compartir excedentes Dar alimentos que no se van a consumir Que terminen en la basura
Compostar restos no aprovechables Separar los residuos orgánicos aptos para compostaje Enviar materia orgánica aprovechable a residuos
Compartir buenas prácticas Explicar hábitos útiles en el entorno próximo Falta de conocimiento sobre prevención
Utilizar iniciativas contra el desperdicio Recurrir a redes y servicios de aprovechamiento Descarte de excedentes alimentarios

Este tipo de iniciativas contribuye a dar visibilidad a alternativas para aprovechar alimentos que, de otro modo, podrían desperdiciarse. “Se están promoviendo muchas iniciativas, algo que antes era muy simbólico, y creo que se están empezando a ver los frutos. Yo quiero ser optimista respecto a esto, porque quiero creer que vamos a poder habitar este planeta durante muchas generaciones”, ha afirmado Gómez.

Preguntas frecuentes sobre cómo reducir el desperdicio alimentario

¿Cómo reducir el desperdicio alimentario en casa?

Planificar la compra y los menús, ajustar las raciones, conservar correctamente los alimentos y aprovechar las sobras son algunas de las principales medidas para reducir el desperdicio alimentario en casa.

¿Cómo ayuda planificar la compra a evitar el desperdicio de alimentos?

Revisar la nevera y la despensa antes de comprar permite saber qué alimentos hay disponibles y adquirir solo los necesarios. Planificar previamente los menús también ayuda a aprovechar los productos antes de que se estropeen.

¿Qué diferencia hay entre la fecha de caducidad y la de consumo preferente?

La fecha de caducidad está relacionada con la seguridad del alimento. La fecha de consumo preferente indica hasta cuándo conserva la calidad prevista, como el sabor, el aroma, la textura o el color

¿Cómo se pueden aprovechar las sobras de comida?

Las sobras pueden reutilizarse para preparar otros platos, conservarse para consumirlas posteriormente o congelarse. La cocina de aprovechamiento permite utilizar alimentos como el pan duro en nuevas recetas.

¿Qué se puede hacer con los restos de alimentos que no se pueden aprovechar?

Algunos restos orgánicos pueden destinarse al compostaje. En este proceso, los microorganismos biodegradan la materia orgánica y la transforman en un material rico en nutrientes.

¿Cuánto contribuyen la pérdida y el desperdicio de alimentos a las emisiones de gases de efecto invernadero?

Según la Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura (FAO), la pérdida y el desperdicio de alimentos generan entre el 8% y el 10% de las emisiones mundiales de gases de efecto invernadero.