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Cocina 05 ene 2016

Comida para mortales en el paladar de los mejores cocineros del mundo… (y cinco trucos de cocina para principiantes)

La cocina tradicional se esconde en miles de hogares, donde cada familia guarda minuciosamente una receta heredada de sus antepasados. En muchas otras ocasiones llega la innovación, el ensayo prueba-error, que termina siendo uno de los platos de los que un cocinero amateur se siente orgulloso, o bien un ejemplo a evitar.

¿Pero qué ocurre cuando un cocinero amateur trata de sorprender a los chefs que regentan el mejor restaurante del mundo en 2015? Es una de las preguntas que BBVA Compass ha intentado responder al organizar un concurso de postres entre sus propios empleados. La creatividad y la innovación de un cocinero amateur juzgada por el mejor restaurante del mundo en 2015, ‘El Celler de Can Roca’, y Jordi Roca, el mejor repostero del mundo en 2014.

El resultado fue ‘El sabor de BBVA’, un libro electrónico de postres que pueden descargar y descubrir qué fue lo que conquistó a los hermanos Roca para designarles como mejor sabor, presentación y creatividad. “Al final decidimos sumar los votos que cada uno íbamos dando a cada postre, para poder definir a los ganadores. Hubo muy buenas recetas en cuanto a originalidad y sabor, pero yo creo que lo mejor es que cada uno busque su favorita entre todos los platos participantes”, asegura el repostero Jordi Roca.

'Taste of BBVA'

Descargar el libro de recetas 'El sabor de BBVA'

¿Qué puede aprender un cocinero profesional de unas decenas de aficionados a la cocina? Sin duda, un mundo al revés: gente dispuesta a pagar por comer o cenar en ‘El Celler de Can Roca’ intercambia los papeles y se abrocha el delantal para que los mejores cocineros del mundo sean los que degusten sus platos, en este caso postres.

“Aprendimos muchas cosas, especialmente sobre los gustos y los tipos de postres que le gustan a la gente de Texas y Alabama”, asegura Jordi Roca quien es consciente que este tipo de iniciativas les aportan la sapiencia necesaria de la gastronomía local.  “Había ‘cupcakes’, que es uno de los platos que hicimos en la Gira 2015 con BBVA. Pude comprobar que se utilizan ingredientes muy variados y originales, y algunos de los concursantes cocinaron cosas realmente impresionantes”, sentencia Jordi Roca.

Descarga el recetario de los empleados de BBVA Compass y descubre los postres que conquistaron a los hermanos Roca.

 

No leas los siguientes trucos de cocina o serás un principiante

-La cebolla no logrará derramar mis lágrimas: Si quieres evitar los momentos de drama en tu cocina y que tus ojos no lloren por una cebolla, no hay nada como encerrarla en tu nevera. Una vez que haya estado tomando el fresquito durante una hora puedes despedazarla sin soltar una sola lágrima.

-Un huevo duro, pero duro-duro: Lo de cocer un huevo tiene su historia, no oses a abandonarlo a su suerte. Primero, mímalo y déjale fuera de la nevera hasta que alcance temperatura ambiente. Una vez que nuestro amigo se ha hecho al clima de la cocina de tu casa no le dejes hervir sólo en agua: añade sal. Este truco hará que el huevo no se desquebraje tanto, y a su vez te resultará más fácil retirar la cáscara.

-Alcachofas más verdes que los billetes de dólar: Si quieres que tus alcachofas sean ‘verde que te quiero verde’, hasta el punto de reescribir el lorquiano poema, tienes una opción menos conocida que sumergir durante su cocción un limón partido por la mitad: puedes zambullirlas en agua fría con un poco de perejil fresco.

-Resucitar carne congelada: Norma número uno, vigila que la carne no se haya empadronado en tu congelador, una pieza con más de dos meses tendrá que emanciparse de tu hogar. Una vez pasado el corte, no intentes romper la cadena frío calor de golpe para que las propiedades de sus nutrientes no queden perjudicadas. Lo mejor es poner entre 12-24 horas la pieza en la parte inferior de tu nevera.

-Nata más consistente que tus bíceps: Si quieres montar nata hay algo que debes saber, y que te dejará helado. Helado porque aquí lo que importa es el frío. Primero, asegúrate de que la nata líquida ha estado al menos 24 horas en tu frigorífico. Pero no sólo tendrás que dar frío a la materia prima, tanto el recipiente donde vas a montar la nata como las varillas deben permanecer al menos 15 minutos en el congelador. Este truco hará que la textura de tu nata montada sea tan resistente que podrás voltear el recipiente sin que se derrame la nata.

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