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Asuntos sociales Act. 23 jun 2017

Me conecto a Facebook, por tanto existo

Facebook, la mayor red social del mundo conecta con familiares, amigos, personas que interesan, negocios, habilita pagos bancarios, promociona, comercializa, respalda opiniones, difunde ideas. Ahora también emite televisión. Cada mes se conectan 29 millones de argentinos, y en el mundo hay 1.940 millones de usuarios.

Casi un tercio de la población mundial no deja transcurrir cada día sin abrir en su computadora, tableta o teléfono celular la página web con la característica faja azul sobre fondo plata que cruza el encabezamiento superior. Como acólitos del “pienso, por tanto existo” del filósofo francés René Descartes, se da a conocer y hace una composición de lugar con sus contactos en la red. Sería algo así como el equivalente de un cable a tierra, pero virtual, afectivo e intelectual, que contextualiza a esta masiva estirpe de ciberciudadanos con sus relaciones personales seleccionadas. Pero representa asimismo una forma de vincularse directa e íntima para el menester que sea: hacer negocios, comprar, vender y hasta pagar cuentas de servicios.

La plataforma se comunica con teléfonos inteligentes, transmite vídeos, los recibe, da pie a recomendaciones, críticas, comentarios o simplemente brinda la opción de expresar si algo gusta o no. Permite escuchar radio, música de los sitios especializados y abarca todo lo que tiene que ver con lo cotidiano.

Detrás de las bambalinas de este universo virtual paralelo, hay una organización que late y se regenera como sucede con las células en los seres vivientes. Un grupo de ingenieros de la compañía trabaja en un proyecto abierto, al que invita a distintas colegas del rubro a colaborar, que incuba un cambio revolucionario en el mercado de las telecomunicaciones por completo y para siempre: en noviembre del año pasado anunciaron la presentación de su primer producto, el Voyager, un sistema óptico para redes, el cual actualmente está siendo probado junto a otras firmas como Telia, ADVA y Orange.

La génesis se origina en un embrión llamado FaceMash, concebido por Mark Zuckerberg en 2003, cuando tenía apenas 20 años y residía en el campus de la Universidad de Harvard.

Fue para la creación de Facebook lo que el Cabo Cañaveral representaba para la NASA: desde ese espacio estudiantil hot interactivo se lanzó un emprendimiento empresarial que no para de ascender. Llevado a números, derivó actualmente en una capitalización bursátil de 428.000 millones de dólares e interactúa en un inconmensurable mercado de las telecomunicaciones globales, cuyo tamaño aproximado es ocho veces mayor.

Por de pronto, la mayor red social del planeta se apresta para otro gran salto en ciernes: sale con 24 programas originales de tevé, en lo que significa un nuevo avance del ‘streaming’ con contenidos sobre la pantalla chica, un abierto desafío a Netflix, proveedor de series ‘online’ que lidera en la mayoría de los países de América Latina.

Se enfrenta a un competitivo mercado que incluye a Google, YouTube, canales de televisión tradicionales y Snapchat.

El año pasado contrató al fundador del CollegeHumor, Ricky Van Veen, para supervisar las inversiones en programación original. Pero, además, les ha pagado a editoriales y a celebridades para que hagan vídeos en vivo.

Se suma a las experiencias de Twitter con las grandes ligas deportivas para la transmisión de eventos, e intenta aprovechar una de las ventajas con que cuenta, además de ser móvil: la accesibilidad del costo de las publicidades para patrocinar las transmisiones.

Desarrolla asimismo planes para lanzar aplicaciones para Apple TV, Amazon, Fire TV y Samsung Smart TV, que permitirán que los vídeos compartidos en esa red social lleguen a las salas hogareñas.

“Veo al vídeo como una megatendencia del mismo orden que el teléfono celular”, dijo Zuckerberg en un informe de ganancias de la compañía.

Una de las sorpresas en este formato audiovisual es que adopta cada vez más la imagen vertical, popularizada por su rival Snapchat.

La incursión en audiovisual de las redes sociales ha despertado una gran expectativa en estas tierras australes, ya que viene precedida por el crecimiento que está teniendo el ‘streaming’ (televisión por Internet) como alternativa al servicio pago del cable.

Al menos el 65% de la población utiliza Internet y el 55% asegura tener Facebook, la red preferida de los argentinos, con más de 29 millones de cuentas activas por mes, y en la que más cantidad de tiempo invierten ‘online’, 94%.

Dentro de los usuarios registrados al menos el 40% utiliza Twitter y cerca del 25% cuenta con un perfil en Google+.

En la torta publicitaria, Facebook registra una participación algo mayor del 20%; Youtube, menos del 10%; Clarín, 5%, y La Nación e Infobae, muy parejos, entre el 3% y el 4%, de acuerdo con adCuality.

Facebook ha ido doblegando a cada uno de los competidores que se le acercó en algún momento. Sucedió con Twitter y más recientemente con Instagram, que posee 700 millones de usuarios mensuales y cuenta con el mayor nivel de captación.

De un estudio efectuado por Facebook y Google Argentina, surge que:

  • El 80% de las pymes considera clave tener una presencia ‘online’ para su negocio;
  • El 70% cree que la publicidad en dispositivos móviles ayuda a hacer crecer sus negocios;
  • El 79% de las pymes con presencia digital afirma que ésto facilita la captación de nuevos clientes;
  • El 90% de los usuarios se contactan a la red social desde sus celulares;
  • 93 millones de personas en el mundo siguen a una pyme argentina en Facebook;
  • El 83% de los usuarios de la red social en el país están conectados a una pyme;
  • El 65% de los argentinos conectados busca direcciones para llegar a un lugar al menos una vez a la semana, y
  • El 70% de los consumidores investiga en Internet y declara que la información que encuentra influye en su compra.

Buenos Aires, potencia en redes sociales

La expansión de Facebook en Buenos Aires es permanente desde hace cinco años. Como fuente laboral representa algo así como el ‘trabajo soñado’, donde se desempeñan unos 70 empleados a los que difícilmente se vea juntos porque viajan permanentemente. Habitan en oficinas amplias, coloridas, con una completa caramelería de libre acceso, sala para amamantamiento y una cocina con mucha onda. Sus paredes se cubrieron artísticamente, en forma de murales y pósters, entre los que sobresale una obra de Milo Lockett. Hay leyendas como “Lets kick the shit out of option B” (“que la caca no sea el plan B”), y “Give more than you take” (“dar más de lo que se toma”), con muros en los que se invita a escribir mensajes: “The Facebook wall at´s on your mind?” o “¿Quiere trabajar acá?”, firmado…

Las salas de reuniones tienen nombres que remiten a cosas locales, como churros, medialunas, y una cocina colorida y cómoda con bebidas y alimentos; mates a montones; canastitas; juguera.

A nivel global, Facebook ha ido doblegando a cada uno de los competidores que se le acercó en algún momento. Sucedió con Twitter y más recientemente con Instagram, que posee 700 millones de usuarios mensuales y cuenta con el mayor nivel de captación. Facebook tiene 1940 millones.

Los usuarios obtienen tres veces más seguidores a través de Instagram, como consecuencia del número de gustos, acciones, comentarios y otras señales sociales para estas categorías. Se trata de una señal que no sorprende a la mayoría de los inversionistas, pues Instagram se coloca con una mayor tasa de participación al resto de los social media.

Sin embargo, para los inversores de medios, Facebook sigue siendo el lugar para estar, pues genera alrededor de cuatro veces más participación de usuarios lo que se ve en Instagram.

El gigante de las redes sociales acaba de dar un paso corporativo sin precedentes: creó una organización llamada Telecom Infra Project (TIP), dedicada a fabricar la infraestructura necesaria para sostener su sistema y desarrollar esta industria, en la que participan grandes empresas de la industria como Nokia, Intel, Telefónica, SK Telekom, Vodafone, u Orange, además de otras pertenecientes a otros sectores como Microsoft, Accenture o Deloitte.

Además de ser campeón del ‘software’, Facebook se mete en el hardware de las ‘telecos’ mediante una novedosa propuesta de alianzas estratégicas.

De este modo, asciende a la superliga de las IT, ya no sólo como gigante del software y de la tecnología, sino de las telecomunicaciones y su infraestructura.

¿Llegará a duplicar su valor?

 

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