Cerrar panel

Cerrar panel

Cerrar panel

Cerrar panel

Propuestas de cinco jóvenes artistas para representar un México contemporáneo

El ALEPH, Festival de Arte y Ciencia, organizado por Difusión Cultural de la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM), es un espacio donde se rompen las fronteras. En su más reciente edición, se presentó una mesa virtual de diálogo y ‘performance’ bajo el tema ‘Narrativas violentas: Racismo en México’, donde cinco jóvenes artistas mexicanos, reflexionan acerca de la violencia estructural a la que se enfrentan las poblaciones indígenas todos los días, y plantearon formas artísticas para denunciar y visibilizar la violencia en el país.

“La violencia no es únicamente verbal y física, sino estructural y narrativa”, fueron las palabras con las que Frida Robles, curadora y moderadora de este panel presentó a los ponentes: Balam Bartolomé, artista visual y cofundador del proyecto de investigación artística Bienal Tlatelolca; Antonio Monroy, artista plástico, cofundador del proyecto de investigación artística Bienal Tlatelolca y beneficiario del Programa BBVA-MACG en su quinta edición; María Sojob, artista y directora de cine documental; Yutsil Cruz, artista y curadora; y Erik Tlaseca, artista visual interdisciplinario y beneficiario del Programa BBVA-MACG en su sexta edición, quienes abordaron las diferentes narrativas sobre el racismo en México.

Para Bartolomé y Monroy, cofundadores de la Bienal Tlatelolca, este es un lugar de investigación artística que conecta el espacio físico, cultural y simbólico de Tlatelolco alrededor del área que comprende la unidad habitacional como símbolo de la distopía nacional en torno a la modernidad. La bienal propone un proyecto editorial que vincula el momento histórico de su edificación con la circunstancia actual.

En su propuesta, Bartolomé investiga cómo las culturas contemporáneas se relacionan con el pasado. Su obra representa una serie de piezas con objetos comunes en la vida cotidiana como un cinturón, un plato, una moneda, entre otros. En su ponencia, mostró una camisa de manufactura indígena con el logotipo de Starbucks, que representa la plusvalía generada en productos de diferentes entornos sociales. “Todas las violencias que se manifiestan en el tema de racismo tienen que ver con cómo se establecen las dinámicas políticas, económicas y su repercusión en estos ámbitos”, dice el artista.

Por su parte, Monroy conjuga formas y conceptos de boxeo con elementos clave del culto mesoamericano al agua. Estas acciones colectivas reflexionan sobre el pensamiento indígena contemporáneo frente al foco territorial. Su exposición artística toma como referente el Estado de México -de donde es originario- y mediante ‘mapeos’ fotográficos, representa cómo el desarrollo urbano ha exterminado los campos de cultivo de algunas comunidades. “Comencé a trabajar con pequeñas localidades, una de ellas es San Francisco Xochicuautla, con la que ideamos una nube de copal, la cual me permitió aproximarme a lenguajes y rituales que apuntan a la cosmogonía del agua y permiten defender la región. Me interesa resaltar cómo las comunidades originarias defienden su territorio y hablan de él desde lo más sagrado; los rituales les permiten constituirse y defenderse frente al desarrollo de grandes proyectos”, enfatizó el cofundador de la Bienal Tlatelolca.

La Fundación BBVA México impulsa y difunde el arte y la cultura en el país

Para la artista audiovisual y directora de cine María Sojob, “la palabra ‘indígena’ es una carga demasiado fuerte que en nuestra comunidad no la conocemos y no la escuchamos, nos hacemos conscientes de que somos indígenas cuando llegamos a la ciudad, porque ahí nos dicen que lo somos”.

Su trabajo explora formas narrativas y estéticas a partir de su cosmovisión como mujer maya tzotzil. Además, reflexiona sobre la afectividad y los roles de género en su cultura originaria; razón que la llevó a crear y dirigir el documental ‘Tote-Abuelo’, un acercamiento a sus raíces e infancia a través de un encuentro con su abuelo; también aborda la discriminación que sufren los indígenas por no hablar español. “Este documental fue un proceso de sanación personal, pero sobre todo de entendimiento sobre las diferentes formas de amar en la cultura tzotzil, así como en la citadina”, concluyó la cineasta.

“Se hace uso de las mujeres indígenas como mercancía a favor de la explotación”. Así lo comentó la curadora Yutsil Cruz, durante su participación en la mesa de diálogo. Su investigación artística aborda problemas post-coloniales históricos en lugares específicos para construir memorias. Parte de su trabajo es darles voz a las mujeres indígenas mediante la exposición. Con una mirada feminista acentuó que “los medios como la televisión y el cine han creado estereotipos de la mujer indígena guiados por el blanqueamiento cultural y el eurocentrismo, lo cual se convierte en una acción discriminatoria y racista”.

Para finalizar, el trabajo de Tlaseca aborda temas que surgen de memorias e imágenes que tocan las transformaciones territoriales y los cambios en la identidad. La pieza ‘Algún día llegará la noche’ que actualmente se alberga en el Museo de Arte Carrillo Gil (MACG), consiste en tejidos de palma realizados con artesanos de la zona mixe. El beneficiario del Programa BBVA-MACG añade que “esta pieza es una transición entre una persona que despierta en una cueva en una región mixe, en San Pedro Jocotipac, Oaxaca, y termina dormido en un coche estacionado en la colonia Vallejo, Ciudad de México. Es una transformación de identidad: ciudad y campo”.

Con esta y otras iniciativas, la Fundación BBVA México colabora en el impulso y la difusión del arte y la cultura en el país. El Aleph, Festival de Arte y Ciencia, organizado por Difusión Cultural de la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM), es beneficiario de la Beca de Arte BBVA en su tercera edición.

Otras historias interesantes