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Actualidad Act. 17 sep 2018

Zumba, Ukelele y cocina del renacimiento: ¿cómo encajar en el presupuesto familiar los nuevos propósitos del año?

Hace unas semanas nos despedíamos de 2015 y dábamos la bienvenida a 2016, un nuevo año cargado de nuevos propósitos que esta vez sí queremos cumplir a rajatabla. Clases de baile, gimnasio, aprender a tocar un instrumento, ponerse a dieta, sacarse el carnet de conducir, ir a clases de inglés, apuntarse a un curso de cocina asiática… Seguro que esa lista de deseos está completamente llena y te ves lo suficientemente motivado como para cumplirla, pero llegado el momento te encuentras con un obstáculo que no esperabas…

Sí, se trata del presupuesto familiar, ese que tanto cuesta armar cada mes para que todos los gastos queden cubiertos y además te permita ahorrar. Y es que configurar el presupuesto es una tarea nada sencilla, sobre todo en los últimos años, en los que seguro que te has tenido que privar de muchos caprichos para poder llegar a fin de mes o conseguir ahorrar.

Por eso, este 2016, que parece que consolidará la recuperación económica, quieres recuperar el tiempo perdido y cumplir esos propósitos que llevan tiempo viviendo en tu mente. Es el momento de casar propósitos y presupuesto para que esta vez sí puedas cumplir con tu lista.

Valoración de la situación

En primer lugar, lo que debes hacer es un examen de la situación. Es decir, calcular tus ingresos (sueldo, rendimiento de capitales, ayudas gubernamentales…) y cuánto gastas mensualmente (hipoteca, facturas, comida, coche…). Una vez que tengas eso claro y veas cuánto te sobra, es el momento de decidir si puedes cumplir todos los propósitos o la lista se va a volver a quedar incompleta. Es importante que este análisis de la situación lo hagas de forma minuciosa, pues no debes obviar deliberadamente gastos que realmente son importantes para el hogar solo por apuntarte a esas clases de salsa que tanto ansías.

Prioriza

Si una vez que has comprobado el saldo que te queda libre tras configurar el presupuesto mensual te has dado cuenta de que no te alcanza para hacer todas esas actividades, es momento de poner cada una en una balanza y decidir con cuáles quedarse. En este sentido, debes tener muy claro antes que es lo que verdaderamente quieres hacer. Es decir, puedes optar por dos criterios: personal o profesional. Bajo el primero elegirás aquellas actividades que te procuren mayor satisfacción personal o te diviertan (deporte, baile, música, cocina, etc); si te dejas guiar por el segundo optarás por aquello que te va a venir mejor para crecer profesionalmente y tener más oportunidades laborales (idiomas, informática, un postgrado, etc).

Sé generoso

Si vives solo, no tendrás problema a la hora de invertir en cumplir tus propósitos de año nuevo en ti mismo, pues solo tienes que cuadrar el presupuesto para ti. Pero si tienes una familia, la tarea se complica, porque seguro que tu pareja o tus hijos también tiene ciertos propósitos que quieren cumplir. O, en el caso de los niños, acudir a actividades que deben hacer para completar su educación. En este escenario tienes que tener muy en cuenta sus deseos y cuadrar el planning para que todos podáis satisfacerlos en la medida de lo posible. Como en el caso anterior, debéis decidir entre todos a qué actividades queréis darles prioridad, pero lo fundamental es que todo el hogar pueda tener su propia vía de escape.

Busca, compara y decide

A la hora de apuntarse a esas famosas clases de cocina o de yoga, es importante que tengas en cuenta todas las opciones disponibles. En este sentido, siempre se suele ir a lo más caro porque se piensa que es peor, pero no siempre sucede así. Por ello, debes buscar entre las diferentes opciones que hay cuáles se ajustan más a tu presupuesto y a tu modo de vida. Para ello, es aconsejable que preguntes a amigos que practiquen esas actividades y que recurras a Internet, donde hay foros especializados de todo tipo y puedes encontrar recomendaciones y ofertas que no encontrarás de otra forma. Lo fundamental es tener todas las herramientas posibles para decidir con criterio y, si puede ser, con el menor coste para tu bolsillo.

No desistas, siempre hay alternativas

Has repasado las cuentas una y otra vez, pero los números no te salen y parece que de nuevo vas a tener que quedarte sin esas clases de zumba o sin el curso de pintura. No desesperes, puedes disponer de acceso a la financiación (préstamo, tarjeta, anticipo de nómina, etc.) o aprovecharte de una de las ventajas que la crisis ha traído consigo: una ola de solidaridad que España no recordaba y que ha vuelto a poner en boga la economía colaborativa. De este modo, puedes ver si existen asociaciones culturales u ONGs que se dedican a impartir estos cursos sin coste alguno, a cambio de algún donativo o de colaborar como voluntario. Aunque no sea de la forma que habías pensado, puede que cumplir tus propósitos de esta forma tan altruista te den un plus de felicidad que compensará el resto de la lista que queda incompleta.

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