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Domótica e inmótica, ¿son las mismas tecnologías inteligentes?

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El uso de la tecnología ha propiciado una gestión eficiente de los inmuebles en todos los ámbitos: consumo energético, comunicaciones, seguridad o confort de los espacios. La domótica y la inmótica también han revolucionado la sostenibilidad de los espacios a través de los dispositivos inteligentes, ya sean viviendas o grandes edificios. La principal diferencia entre ambos términos reside dónde se aplica la tecnología.

La domótica es el conjunto de tecnologías aplicadas al control y la automatización inteligente de la vivienda, que permite una gestión eficiente del uso de la energía, que aporta seguridad y confort, además de comunicación entre el usuario y el sistema. Por su parte, la inmótica es casi lo mismo, salvo que no va destinada a viviendas residenciales sino a hoteles, centros comerciales, escuelas, hospitales, universidades y edificios terciarios. Es decir, la principal diferencia entre domótica e inmótica es la superficie en la que se implantan, ya que la tecnología que se emplea en cada una de ellas es parecida.

Por tanto, la domótica, al estar más orientada hacia los productos propios de un hogar, como electrodomésticos, persianas, sistemas de climatización, bombillas, etc, se inclinaría a buscar una interfaz más sencilla, con sensores muy pequeños que no supongan una ruptura brusca en el ambiente familiar. Su objetivo es, sobre todo, generar el máximo confort en la casa, la comunicación entre el sistema y las personas que la habitan y, por supuesto, optimizar y reducir el consumo de energía, con el consiguiente ahorro en las facturas.

La inmótica, entre tanto, centra su objetivo en la optimización del consumo energético a gran escala, lo que requiere la participación de un supervisor capacitado que compruebe el funcionamiento del sistema y que integre la domótica interna dentro de una estructura en red. El objetivo es conseguir un máximo ajuste, ahorro de energía y dinero, y la eficacia en la gestión de los edificios.

La comunicación: clave para ser domótica

La comunicación es clave en la domótica porque de nada sirve tener diferentes dispositivos conectados si no existe interrelación entre ellos. Tal como afirma Maritxel Esquius, responsable de marketing de Loxone, “un termostato que no sepa si las persianas están subidas mientras está dando el sol en verano, y actúe en consecuencia, no aporta la inteligencia que deberían tener estos hogares”. Todo sistema domótico necesita un protocolo de comunicación que permita a todos los elementos del sistema comunicarse entre ellos de manera eficiente. Los protocolos más conocidos son el CEBus y el X-10.

Algunos datos clave

2019 generó un 15% más de facturación que 2018 en el sector de fabricantes de productos inteligentes para domotizar el hogar. Según la consultora ResearchandMarkets en su informe sobre el mercado de la domótica en América del Norte y Europa, Norteamérica se coloca en el podio con cerca de 43.1 millones de hogares inteligentes a finales de 2019. La previsión para el periodo comprendido entre 2019 y 2024 es de 77,9 millones de hogares inteligentes, alcanzando un valor de mercado de 52,3 billones de dólares (46,7 billones de euros). El mercado europeo, por su parte, arroja datos más humildes; a finales de 2019, había 40,3 millones de hogares inteligentes y la previsión para los próximos cinco años es alcanzar los 101,1 millones, lo que supone un valor de mercado de 49.000 millones de euros en 2024.

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Ejemplos relevantes

La casa de Ian Mercer
La casa de este ex directivo de Microsoft en Seattle, Estados Unidos, tiene su centro de control en el sótano: un superordenador que controla la calefacción, la ventilación, la iluminación. Además, la casa se comunica con las personas que la habitan a través de altavoces instalados estratégicamente en todas las estancias.

The Edge
En Amsterdam, este edificio de oficinas, calificado como el más sostenible del planeta, cuenta con un sistema que monitoriza y organiza todas las actividades que tienen lugar en él. Regula la luz y la temperatura, almacena el agua de lluvia para su uso posterior en riego y, gracias a los paneles solares del techo, produce su propia energía.

Glumac
En Shanghai, estas oficinas tienen su punto fuerte en el sistema de detección de la calidad del aire interior y exterior en tiempo real , con una pared especial que lo purifica. Gran parte del edificio ha sido fabricado con material reciclado.

The Change Iniciaitive
Este centro comercial de 4.000 metros cuadrados en Dubai, Emiratos Árabes, genera el 40% de la energía que consume gracias a la instalación de paneles fotovoltaicos. Además, su aislamiento térmico especial y la pintura reflectante contribuyen a su sostenibilidad, así como la reutilización del agua, que lo acerca al objetivo de conseguir la máxima eficiencia energética.

Casa Na
La casa transparente en Tokio es obra del arquitecto Sou Fujimoto. 85 metros construidos en plataformas, sin paredes, en donde la luz natural es clave, mientras que los pisos están conectados por escaleras y algunos tramos son móviles.

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