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Planeta> Cambio climático 19 jul 2021

¿Es la captura de CO2 una alternativa real (y barata) contra el cambio climático?

Plantar árboles es importante para capturar dióxido de carbono (CO2), pero no suficiente. La Agencia Internacional de la Energía reclama nuevas soluciones. Una empresa de EE. UU. ha encontrado una fórmula más barata: utilizar óxido sobrante en procesos industriales para que se acople al dióxido de carbono y lo fije en el aire.

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La llamada captura de carbono para la compensación de emisiones, consiste en utilizar tecnologías y acciones que atrapan CO2 del aire y lo vuelven a encerrar, de forma similar a cómo estaba antes de que se quemase en forma de combustible fósil.

El secuestro de carbono pasa hoy, en gran medida, por plantar árboles. Las plantas son una de las formas que el planeta tiene para enterrar el CO2. Sin embargo, cada vez más estudios señalan que reforestar masivamente la Tierra no es suficiente para contrarrestar las emisiones y, además, altera la biodiversidad. Y la Agencia Internacional de la Energía (IEA) también incide en que necesitamos alternativas de secuestro de carbono eficientes, sostenibles y económicas para asistir en la transición a aquellos sectores de difícil descarbonización.

El dilema está sobre la mesa. La reducción de las emisiones debe ser prioritaria, pero la captura de CO2 puede también ser un aliado en el medio plazo. Ahora, una compañía de San Francisco asegura haber encontrado una salida a este desafío. Una que permite eliminar cada tonelada de dióxido de carbono por algo menos de 50 euros.

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Tecnologías para secuestrar carbono

La promesa de Heirloom Carbon Technologies, una startup surgida en la ciudad californiana, es la primera en señalar un camino en el que capturar carbono mediante soluciones tecnológicas parece rentable. Hasta ahora, varios estudios habían estimado el coste del secuestro de CO2 entre los 80 y los 200 euros por tonelada. Algunos habían señalado la posibilidad de reducir el precio hasta 70 euros. Pero nunca se había presentado en el mercado una tecnología tan económica.

En la actualidad, existen diferentes caminos para secuestrar y eliminar CO2. Sin embargo, teniendo en cuenta la cantidad de carbono que tendrían que capturar algunas empresas, ninguna de las tecnologías podría considerarse barata. Estas son las que, hoy por hoy, ofrecen alternativas más económicas según la IEA:

  • Producción de combustibles sintéticos en combinación con el hidrógeno.
  • Fijación de CO2 mediante microalgas que generen, como subproducto, productos químicos utilizables o biocombustibles.
  • Fabricación de productos para la construcción (sobre todo, cemento) con el CO2 resultante en las plantas de generación eléctrica que usan combustibles fósiles.
  • Captura directa del aire mediante reacciones químicas para generar fertilizantes o polímeros sintéticos.
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¿Es posible eliminar de C02 de forma barata?

Aunque estas tecnologías tienen margen para reducir sus costes, ninguna ha probado que pueda ser una alternativa eficiente. Por eso el método presentado por Heirloom, publicado en Nature Communications para la comunidad científica, acapara cada vez más atención. La tecnología utilizada por esta empresa emergente consiste en la captura y el almacenamiento mineral del CO2.

El sistema ideado de Heirloom pasa por utilizar los minerales de óxido sobrantes de algunos procesos industriales (como, por ejemplo, la fabricación de cemento) para capturar dióxido de carbono. Estos óxidos, que se pueden producir por completo mediante energías renovables, son muy reactivos, se asocian de forma natural con el dióxido de carbono y lo fijan directamente del aire. Este proceso, que tiene lugar lentamente en la naturaleza, podría acelerarse, según la compañía, para que estuviese completo en cuestión de días en lugar de años.

En función del material resultante, que dependería de qué óxido se usase en un principio, este podrá volver a ser utilizado en la industria (por ejemplo, al usar óxido de calcio se obtiene carbonato de calcio, el componente principal de la piedra caliza) o deberá ser almacenado en depósitos geológicos, como yacimientos de gas abandonados.

El proceso diseñado por la empresa californiana, eso sí, está lejos de alcanzar todavía los costes prometidos. La compañía de procesamiento de pagos Stripe ha sido una de las primeras en apostar por esta tecnología de secuestro de carbono y ha pagado, de acuerdo con MIT Technology Review, un precio de unos 1.600 euros por tonelada de CO2 secuestrada. Sin embargo, desde Heirloom aseguran que la tecnología está en la fase inicial de desarrollo y que, en poco tiempo, gracias a la automatización y al abaratamiento de la energía renovable, podrán alcanzarse precios inferiores a los 50 euros por tonelada.
La tecnología desarrollada por Heirloom, al igual que el resto de soluciones en el mercado, juega a contrarreloj. Promete evitar que los gases de efecto invernadero (GEI) sigan cargando la atmósfera, pero para que sus costes bajen necesita tiempo para escalar y para innovar.

No emitir CO2 como objetivo

Uno de los modelos de éxito dentro de la industria de internet es Google. Si no se emite CO2 no es necesario capturarlo. Por tanto, la compañía del buscador ha fomentado una política de cero emisiones. En 2007 consiguieron la meta de ser neutros en carbono, es decir: compensaron de forma responsable las emisiones que pueden generar al planeta. Además, Google se ha fijado el objetivo de ser la primera empresa libre de carbón en 2030.  Por ello, apuestan por el uso de energías renovables, que no emiten gases de efecto invernadero.

Por otro lado, Google tiene entre sus objetivos retirar más carbón de la atmósfera mediante la reforestación: "La eficiencia y la energía limpia son muy importantes, pero también tenemos que eliminar el carbono que ya se encuentra en el aire", asegura la compañía quien está comenzando iniciativas de reforestación basada en la ciencia en el norte de España, así como en California, Texas y Australia.