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Acción por el clima 26 abr 2018

Dieciséis bancos globales y Naciones Unidas crean la primera metodología para evaluar el impacto del cambio climático en sus balances

Dieciséis bancos globales, convocados por Naciones Unidas, publican una primera entrega de la metodología conjunta para dotar a la banca de una mayor transparencia y favorecer una mejor comprensión de la gestión de los riesgos y oportunidades relacionados con el cambio climático. BBVA es una de las entidades que participa en este proyecto.

El proyecto responde a una propuesta de la Iniciativa Financiera del Programa de Naciones Unidas para el Medio Ambiente (UNEP-FI, por sus siglas en inglés) que convocó a los 16 grandes bancos mundiales para elaborar una metodología que ayude a la industria financiera a gestionar mejor y ser más transparente con respecto a los riesgos para su negocio que supone la transición hacia una economía baja en carbono.

El fruto de esa iniciativa es una guía que introduce una metodología innovadora elaborada sobre la base de las recomendaciones del Task Force on Climate-related Financial Disclosure (TCFD), y que tiene como objetivo aumentar la comprensión de los bancos sobre cómo el cambio climático puede afectar a su negocio y que, de esta manera, puedan mejorar sus análisis de riesgos… y también de oportunidades.

Esta mejor comprensión es fundamental para favorecer que la industria financiera sea más transparente sobre su exposición a los riesgos y oportunidades derivados del cambio climático, informe sobre su estrategia para contribuir a la consecución de una economía sostenible, en línea con las recomendaciones del TCFD, y busque involucrar a sus clientes en este objetivo.

La metodología que proporciona la guía está diseñada para:

  • Aprovechar los conocimientos, procedimientos, y modelos de evaluación existentes y ya utilizados por los bancos.
  • Permitir una mejor evaluación del riesgo —y oportunidades potenciales— que puedan producirse en el futuro en relación a los escenarios de cambio climático.
  • Permitir que las instituciones examinen el riesgo y las oportunidades en los distintos escenarios geográficos y sectoriales.
  • Ofrecer ideas más allá del horizonte habitual de los test de estrés, determinado en 2-3 años.

Esta metodología pionera ha sido desarrollada con el apoyo de las consultoras Oliver Wyman, Mercer y Acclimatise. En su elaboración también han participado expertos en gestión de riesgos e inversiones, así como científicos especialistas en cambio climático del Instituto Internacional de Análisis Aplicado de Sistemas (IIASA), el Instituto Potsdam para la Investigación del Impacto Climático y la Agencia Internacional de la Energía.

Los mercados financieros pueden convertirse en un catalizador para la acción en materia de sostenibilidad, pero para ello deben orientarse más a largo plazo.

Los bancos que lideran este trabajo y que actualmente están probando la metodología son ANZ, Barclays, BBVA, BNP Paribas, Bradesco, Citi, DNB, Itaú Unibanco, Banco Nacional de Australia, Rabobank, Royal Bank of Canada, Santander, Société Générale, Standard Chartered, TD Bank Group y UBS.

Visión a largo plazo

Erik Solheim, responsable de ONU Medio Ambiente, señala la importancia de aplicar estrategias a largo plazo. “Muchos de los desafíos ambientales que enfrenta el mundo, especialmente el cambio climático, se deben a una razón principal: el corto plazo. Los mercados financieros pueden convertirse en un catalizador para la acción en materia de sostenibilidad, pero para ello deben orientarse más a largo plazo. Este cambio de perspectiva es lo que necesitamos para lograr el desarrollo sostenible. Por esa razón, estamos entusiasmados de trabajar con los líderes comprometidos en la industria financiera”, señala.

Christian Thimann, copresidente de UNEP-FI y vicepresidente del TCFD, destaca que “cuando publicamos nuestras recomendaciones hace menos de un año, estuvimos debatiendo sobre si los bancos y otras instituciones financieras podrían tener un papel no solo en la aplicación de recomendaciones relacionadas con el clima, sino también como creadores y emisores de tales recomendaciones. Lo hicimos para poner énfasis en el papel clave que las instituciones financieras deberán desempeñar para salvaguardar la estabilidad financiera y financiar una economía baja en carbón”. “Eso es fácil de entender. La parte difícil es encontrar formas efectivas para que las entidades financieras las hagan suyas, las apliquen y las difundan de manera efectiva. Estoy agradecido por la contribución que este grupo de bancos hace para lograrlo”, añade.

Para Antoni Ballabriga, director global de Negocio Responsable en BBVA, “este es un hito clave para comprender mejor cómo el cambio climático impacta la actividad bancaria. Estamos muy orgullosos de ser parte de un esfuerzo colectivo promovido por UNEP-FI para establecer los fundamentos de una metodología abierta que será utilizada por toda la industria en todo el mundo”.

Los grandes desafíos que experimentamos hoy requieren, más que nunca, la mayor colaboración”

Compromiso 2025

En línea con este objetivo, BBVA ha anunciado recientemente su Compromiso 2025, la estrategia de cambio climático y desarrollo sostenible del Banco para avanzar en la consecución de los Objetivos de Desarrollo Sostenible (ODS) de Naciones Unidas y del Acuerdo de París sobre Cambio Climático.

Se trata de un compromiso a ocho años (2018-2025) basado en tres pilares: financiar, gestionar e involucrar. BBVA se compromete a movilizar 100.000 millones de euros en financiación verde y social, infraestructuras sostenibles y ‘agribusiness’, emprendimiento social e inclusión financiera.

En su compromiso de gestionar los recursos ambientales y sociales y minimizar los potenciales impactos negativos directos e indirectos, BBVA se ha fijado como objetivo que en 2025 el 70% de la energía que utilice sea renovable y reducir un 68% sus emisiones directas de CO2 con respecto a 2015. Además, BBVA se compromete a involucrar a todos sus grupos de interés para impulsar la contribución del sector financiero al desarrollo sostenible.

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