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Inclusión financiera 19 ene 2018

El papel de la tecnología móvil para impulsar la inclusión financiera

La inclusión financiera es un pilar fundamental en el desarrollo económico y la reducción de la pobreza en muchos países. La transformación digital, que ha irrumpido en América Latina en la última década, ha favorecido a la disminución de la vulnerabilidad de los hogares con bajos ingresos y mejorado los indicadores sociales de la región.

América Latina, con más de 414 millones de suscriptores únicos, se ha convertido en el cuarto mercado de telefonía móvil más grande del mundo. Se observan diferencias entre los países de la región y dentro de ellos. La brecha digital persiste y la población con acceso a telefonía móvil se concentra en zonas ricas y urbanas.

En informe del Centro de Estudios Monetarios Latinoamericanos (CEMLA) ‘Panorama del dinero móvil en América Latina y el Caribe’ destaca la prioridad de la inclusión financiera para el desarrollo económico y social, convirtiéndose en una vía para reducir la desigualdad entre países.

África es un ejemplo en la promoción de la inclusión financiera por medio de la telefonía móvil. Los 11 millones de suscriptores de móviles en el año 2000 se convirtieron en 246 millones en ocho años. Las políticas gubernamentales favorables a la inclusión financiera, la utilización económica y flexible de la tecnología y las condiciones favorables para la inclusión de distintos actores también han contribuido al éxito del dinero móvil.

Cerca de la mitad de la población en América Latina está sin bancarizar. Alrededor del 14% de los hogares pidió prestado en el último año a un familiar o amigo y un 11,3% pidió a instituciones financieras reguladas. La región tiene poca vinculación con el sistema financiero formal y muchos trabajadores precarizados no cuentan con instrumentos para acceder a créditos o servicios de ahorro.

Los productos de dinero móvil han registrando un alto crecimiento en los últimos años. Perú y México destacan como los países con más productos de dinero móvil en la región. BIM, en Perú, destaca por congregar a más de 30 emisores de dinero. Es una billetera móvil con la que se puede recibir, mandar dinero y pagar otros servicios desde el móvil.

En México, existen herramientas como Bancomer SMS, un servicio en el que se puede consultar el saldo, hacer recargas o hacer transferencias; Retiro sin tarjeta, que permite enviar efectivo para que quien lo recibe, sin necesidad de ser cliente, ni tener tarjeta, y retirar el dinero desde el cajero. En 2014, el 39% de los adultos mexicanos tenía una cuenta en una institución financiera formal. México está teniendo un papel pionero en la regulación de las nuevas tecnologías aplicadas a las finanzas, como es el caso de la Ley Fintech.

En América Latina las remesas cobran especial importancia ya que en muchas ocasiones representan un porcentaje elevado del PIB del país. Actualmente se calcula que el 4,3% de los adultos reciben remesas internacionales a través del móvil. En esta dirección, BBVA ha desarrollado la aplicación Tuyyo para el envío y recepción de remesas, por el momento, en el corredor México-Estados Unidos.

Inclusión y educación financiera

Para que la inclusión financiera tenga éxito debe apoyarse en la educación financiera. En muchos casos hay gran desconfianza por parte de la población sobre la seguridad que ofrece un dispositivo móvil a la hora de realizar transacciones financieras. Los programas de educación financiera, como los impartidos bajo el paraguas del Centro para la Educación y Capacidades Financieras, ayudan a que los hogares se familiaricen con el uso de la tecnología móvil y adquieran confianza.

América Latina es una de las regiones más comprometidas con el avance de la inclusión financiera y muchos gobiernos están trabajando en la reforma de sus regulaciones. El marco regulatorio es un elemento esencial para el crecimiento del uso de dinero móvil. Las regulaciones en América Latina son bastante recientes y la mayoría estipula requerimientos para las empresas que ofrecen estos servicios.

El Centro de Estudios Monetarios Latinoamericanos destacó en un estudio los tres requisitos fundamentales en la regulación para la protección del usuario:

  1. La transparencia en la información relacionada con el funcionamiento del servicio.
  2. La solidez de las leyes y regulaciones enfocadas a proteger al usuario.
  3. Los niveles apropiados de educación financiera de la población.

Las nuevas tecnologías permiten reemplazar las transacciones en dinero físico por tarjetas o móvil, los desplazamientos a las sucursales ya no son indispensables y además son una vía de inclusión para aquellas personas que no están bancarizadas.

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