Claves para superar la cuesta de septiembre
Se suele hablar mucho de la cuesta de enero, pero la de septiembre no le va a la zaga. El regreso de las vacaciones viene marcado por los gastos realizados durante el verano y los que acarrea la vuelta al cole. El comienzo del año escolar puede ser el momento ideal para replantearse en qué se va el dinero y definir nuevos propósitos para mejorar la salud financiera.
Uno de los momentos financieros más críticos del año es la vuelta al cole. La ropa y los accesorios se llevan la mayor parte del gasto escolar, pero ya están ganando terreno los dispositivos electrónicos y portátiles, principalmente los teléfonos móviles.
En España, según el análisis del comparador financiero Banqmi, el coste medio de la vuelta al cole en el curso 2025-2026 se situará en 429 euros por alumno, lo que supone un incremento del 1,73% respecto al curso anterior (421,98 euros). Este dato supone 7,30 euros más por estudiante.
Según este estudio de Banqmi, los uniformes vuelven a concentrar la mayor parte del gasto y, además, son los que más se encarecen este año. Su precio medio se sitúa este año en 234,30 euros frente a los 229,79 euros de 2025, lo que supone un incremento del 1,97%. Los libros de texto pasan de 192,26 a 194,98 euros de media, un 1,42% más
Además, el lugar de residencia sigue determinando de forma considerable cuánto tienen que desembolsar las familias. La Comunidad Valenciana vuelve a registrar el gasto medio más elevado, con 487,38 euros por alumno entre libros y uniformes. Le siguen Cataluña, con 469,80 euros y Navarra, con 460,46 euros.
El comienzo del nuevo curso es una buena excusa para empezar de cero, analizar en qué se va el dinero y darle un nuevo impulso al ahorro. Recuperar la salud financiera, después de los gastos del verano y del colegio, es posible si se siguen algunas pautas para reducir los gastos. Estas son algunas de las más importantes.
Estudio a fondo
No hace falta sentarse ante una mesa llena de facturas, calculadora en mano, para estudiar el estado de las finanzas. Existen muchas aplicaciones y herramientas digitales que hacen esta tarea con total precisión para que la persona pueda revisar en qué se ha ido el dinero, ordenar los gastos por categorías y analizar la situación. Las entidades financieras y los bancos tienen, a disposición de sus clientes, aplicaciones y plataformas web que realizan esta tarea, como la funcionalidad de BBVA 'Mi día a día'.
Con su ayuda, resulta mucho más fácil elaborar un presupuesto realista en el que se reflejen los ingresos con los que se puede contar, así como los gastos fijos a los que hay que hacer frente cada mes (alquiler, hipoteca, comida, transporte, etc.). El presupuesto es una ayuda para localizar los problemas y solucionarlos siguiendo dos premisas: solo hay que endeudarse si se puede hacer frente a los pagos y los gastos nunca deben ser mayores que los ingresos.
Cambio de hábitos
Tras el análisis de la situación, ha llegado el momento de poner en acción un plan para recuperar la salud financiera. Es necesario plantearse qué gastos son necesarios y establecer estrategias para eliminar aquellos que no lo son. Por ejemplo, si se va al trabajo en coche, se podría contemplar la posibilidad de ir en transporte público, en bicicleta o en vehículo compartido. Según los expertos, lo ideal es conseguir, mediante estas estrategias, que los gastos fijos no superen el 30% de los ingresos.
Sacar partido de los ahorros
Ahorrar no significa solo reservar un capital. El dinero que se aparta sirve, entre otras cosas, para recuperarse de las deudas contraídas y reunir un fondo de emergencia que ayude a afrontar posibles imprevistos. Una vez que se hayan conseguido estos objetivos, puede ser el momento de obtener un mayor rendimiento a través de productos de inversión, pero siempre utilizando una cantidad que no vaya a ser necesaria en el corto y medio plazo, para no poner en peligro al resto de las metas de ahorro. Además, es importante acudir a un experto financiero que ofrezca el asesoramiento necesario para no caer en ofertas que puedan ocultar un riesgo.
Como orientación, los expertos recomiendan que el gasto escolar no supere el 5-10% del presupuesto mensual si se distribuye a lo largo del año. Lo importante es integrarlo dentro de una planificación financiera global y revisarlo periódicamente.
De esta forma, con planificación e información, esta cuesta de septiembre y las que vengan más adelante, se harán mucho más llevaderas.