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Tecnología> Innovación Act. 03 sep 2021

Cómo diseñar una estrategia de innovación empresarial

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No nos enseñan a innovar, hay que aprender. Y para ello es prioritario saber para qué y reflexionar sobre cómo generar valor en nuestro producto o servicio, detectar oportunidades y soluciones tecnológicas, y tener un liderazgo con propósito y visión.

En mayo de 2020, en un mundo sacudido por la pandemia, la consultora Accenture publicó un documento con consejos prácticos para la reanudación de la actividad de los negocios. Lo tituló ‘COVID-19: 5 prioridades para reanudar la actividad y reinventar tu negocio’ y en él defendía no una mera reapertura, sino una reinvención. “Esta es una oportunidad para las empresas que, con coraje y anticipación, realicen cambios más allá de lo que las necesidades inmediatas les exijan. Aquellas capaces de reinventarse a sí mismas con un propósito en mente –sus procesos, experiencias de clientes, empleados y contribución a la sociedad– saldrán beneficiadas”.

“En la era digital, en un momento de confusión y transformación, debemos centrarnos siempre en el cliente”

La pregunta del millón es cómo hacerlo, es decir, cómo aprovechar el momento para crear algo nuevo que aporte valor, que podría ser una buena definición de innovación empresarial. Alberto Díaz, cofundador de la escuela de negocios digital ISDI y fundador y CEO de Migration, empezaría siempre por “entender qué hago, a qué me dedico, y cuál es mi cadena de valor”. Lo siguiente sería detectar innovaciones tecnológicas con posible impacto en el negocio.

“¿Hay innovaciones disruptivas que están afectando a mi cadena de valor?”, plantea Díaz como cuestión fundamental. “A partir de ahí tendría que hacer una foto con aquellas partes más eficientes y productivas de mi cadena de valor, y aquellas otras en las que nuevos competidores innovadores se han ‘colado’”, añade, recordando que “los innovadores quitan intermediarios” y que el cliente está, más que nunca, en el centro de la experiencia. “He de pensar siempre en dar nuevas propuestas de valor a clientes más empoderados”, aconseja. “En la era industrial el foco era el producto, la manufactura, la materia prima; en la digital, en un momento de confusión y transformación, debemos centrarnos siempre en el cliente”, insiste.

Algunos expertos coinciden en la necesidad de un líder llevando las riendas, con un propósito, una visión y un plan de acción claros. “Innovar representa transformar nuevas ideas en resultados”, tercia Joaquim Vilá, profesor de IESE Business School, en un interesante artículo publicado en BBVA OpenMind en el que explica que “una de las razones del tímido avance de la capacidad de innovar de muchas empresas e instituciones es que la innovación representa un problema aparentemente complejo para los altos ejecutivos, que deben iniciar y liderar los cambios que una innovación robusta requiere”.

Para otros, el cambio en los modelos de liderazgo debe consistir en ir mucho más allá para impulsar la innovación. “En BBVA estamos buscando una nueva forma de trabajar en la que todos formemos parte del mismo gran equipo. Una mayor flexibilidad en el trabajo que exige la creación de equipos multidisciplinares, con autonomía para organizarse y capacidad de ejecución de extremo a extremo”, explica Enrique González, responsable de Cultura Corporativa y Comunicación con Empleados de BBVA. El nuevo modelo de liderazgo de la entidad tiene tres rasgos esenciales: el emprendimiento, el empoderamiento y la responsabilidad. “Un liderazgo donde todos sean líderes: empoderando a los equipos, fomentando el emprendimiento y haciéndonos responsables de las decisiones y los resultados”, añade.

El nuevo modelo de liderazgo de BBVA tiene tres rasgos esenciales: emprendimiento, empoderamiento y responsabilidad

El documento 'Liderazgo ambidiestro. Piedra clave del CEO que no es disruptible' de Deloitte recoge la pregunta que el programa CEO de la consultora realizó a 24 directores ejecutivos experimentados: “¿Cómo evitar ser disruptivo en los mercados turbulentos del presente?”. Y su respuesta: cultivando la ambidestreza, entendida como la habilidad para mantener un equilibrio entre la explotación de los recursos que ya tienes y la exploración de nuevas alternativas.

Mercado, oportunidades, maneras de innovar

“Revise el mercado para detectar oportunidades y comprobar cómo lo están haciendo los competidores. Pida a sus clientes comentarios para obtener información y mejorar sus procesos, productos o servicios; pida a sus empleados ideas basadas en su experiencia con los clientes”. Es el primer bloque de consejos del artículo 'Cómo desarrollar una estrategia de innovación', que el Gobierno de Australia ha colgado en el apartado dedicado específicamente a los negocios dentro de su web.

Después vendría “entender las oportunidades” de innovación –¿crear un nuevo producto o servicio?, ¿exportar o importar uno ya existente?– y elegir entre un modelo de innovación abierto, que implica búsqueda activa de colaboración, o cerrado, que permite “controlar la propiedad intelectual y las ganancias”. El cuarto paso es buscar apoyo y orientación.

No nos han enseñado a innovar, hemos de aprender. Nacho Villoch, del equipo de Innovación Abierta de BBVA, exhorta a formarse y recurrir a alguien que sepa. “No hace falta hacer un máster de 50.000 euros; abundan los recursos”, subraya. Pero sí dedicarle tiempo. “A lo mejor es tan sencillo como destinar la tarde de los viernes o la mañana del sábado a leer blogs o revistas especializadas”, sugiere.

Pero mucho antes de eso, como primera medida para emprender una estrategia de innovación empresarial, el experto se preguntaría ¿para qué? “No es lo mismo hacerlo para defenderte que para crecer, para diferenciarte, para ser más competitivo o para entender mejor a tus clientes”, enumera posibilidades. El segundo paso sería “ver qué tipo de innovación voy a abordar, si adaptativa (por ejemplo, si decido poner wifi en mi hotel para dar un mejor servicio a mis clientes) o disruptiva”.

Una innovación disruptiva, más valiente, implica “pensar a futuro”, en palabras de Villoch. “Hemos de preguntarnos dónde vemos nuestra empresa dentro de 10 años, cómo van a comprar nuestros clientes en 2030, cómo van a pasar sus vacaciones...”, apunta. A lo mejor no lo sabemos, pero sí podemos intuir cómo no lo harán. Si dentro de 10 años hay menos coches, quizás no sea un buen negocio montar un ‘parking’ en el centro de una ciudad.

La estrategia sobre innovación que se adopte, de océano azul (encontrar nichos de mercado en espacios donde aún no hay competidores) o de apostar por la diferenciación del producto, ha de "generar una visión", señala Villoch. "Sin visión hay confusión", remacha el experto, partidario de incentivar a los empleados. "Pagarles por resultados seguros, medibles y predecibles casa mal con la innovación", apostilla. El último paso sería un plan de acción, sin el que una buena iniciativa puede naufragar, según advierte.

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