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¿Cuánta energía eléctrica consume y puede ahorrar un hotel?

Incrementar la eficiencia energética de los hoteles es imperativo para reducir las emisiones y contribuir a un turismo sostenible económica y ecológicamente. Los hoteles se enfrentan así al reto de optimizar su consumo energético sin perjudicar el servicio que ofrecen a sus clientes. ¿Cuáles son las principales fuentes de emisiones de CO2 dentro de la gestión y el mantenimiento de la actividad hotelera?

El sector turístico se ha consolidado como una fuente de ingresos económicos y demanda de empleo esencial para la economía global. Aunque las estimaciones previas a la crisis del coronavirus, prevén que seguirá creciendo, este sector está obligado a reinventarse para cumplir con los Objetivos de Desarrollo Sostenible de Naciones Unidas y el objetivo del Acuerdo de París de mantener el calentamiento global por debajo de 2ºC. 'The International Tourism Partnership (ITP)', una organización que reúne a las 30.000 empresas hoteleras más grandes del mundo, calcula que la industria hotelera debe reducir sus emisiones de carbono un 66% para 2030 y un 90% para 2050 para cumplir con los objetivos de acción climática establecidos en la COP 25.

Según un estudio publicado en la revista 'Nature Climate Change' en 2018, la huella de carbono del turismo sería mayor de lo que se pensaba hasta ahora, pues la citada investigación eleva hasta el 8% la contribución total del sector turístico a las emisiones globales de CO2. Esta cifra es el resultado de distintas actividades como brindar alojamiento, comida, transporte o actividades recreativas a los turistas. La misma investigación señala que, entre 2009 y 2013, la huella de carbono global anual del turismo aumentó de 3.900 a 4.500 millones de toneladas de CO2 equivalente. Además, los investigadores concluyen  que la demanda turística definitivamente va por delante de la descarbonización de la tecnología del sector.

Aunque la principal fuente de emisiones dentro del sector turístico es el transporte (con el transporte aéreo a la cabeza, responsable de un 40% de las emisiones totales del sector), el alojamiento es otra importante fuente de emisión de gases a la atmósfera. En concreto, la Organización Mundial del Turismo (OMT) de Naciones Unidas sitúa en el 1% el porcentaje total de emisiones globales de CO2 que representa la industria hotelera, una cifra que, se espera, siga creciendo por el aumento de la demanda. Por su parte, HOTREC, asociación paraguas de hoteles, restaurantes y establecimientos del sector de la hospitalidad en Europa estima que los hoteles son responsables del 20% del porcentaje de emisiones totales del sector turístico en esta región.

Hospitalidad y eficiencia energética

En 2008, la OMT y el Programa de Naciones Unidas para el Medio Ambiente (PNUMA) estimaron por primera vez las emisiones de gases de efecto invernadero del sector turístico a nivel mundial en un 5% del total de emisiones globales, adelantando además un premisa fundamental para consolidar el futuro sostenible del turismo: casi todas las fuentes de energía renovables son aplicables a este sector y, además, la energía solar es la que puede ser rentable a más corto plazo. Según este informe, las emisiones derivadas del alojamiento (en el que hay más de 80 categorías a nivel internacional) podrían reducirse entre un 30 y un 40% gracias a las nuevas tecnologías y las fuentes de energía renovables.

Para calcular las emisiones de los alojamientos se multiplica el número de turistas por la duración de la estancia y un factor de emisión de C02 por noche y huésped. En función de estos cálculos, la OMT estimaba en 2008 un promedio de 19 kg de CO2 por noche de huésped internacional y 11,5 kg de CO2 por noche y huésped dentro de una misma nación. Las emisiones totales de CO2 asociadas con el alojamiento se estiman en 274 Mt (megatoneladas).

Aunque no se dispone de datos colectivos sobre el consumo energético mundial en el sector hotelero, el proyecto HES ('Hotel Energy Solutions') de la OMT calcula que en 2001 se utilizaron 97,5 TWh (teravatios hora) de energía en las instalaciones hoteleras de todo el mundo. Este proyecto facilita información, asistencia técnica y formación a las pequeñas y medianas empresas del sector del alojamiento para aumentar su eficiencia energética y el uso de energías renovables. Según sus estimaciones, los hoteles y otro tipo de alojamientos representarían el 2% del total de CO2 que emite el sector turístico.

Electricidad: la clave para reducir la huella de carbono de los hoteles

Un  proyecto europeo sobre eficiencia energética en el sector hotelero, CHOSE, ha estimado que los hoteles europeos, que proporcionan casi la mitad del total de habitaciones de hotel en el mundo, utilizaron un total de 39 TWh (teravatios hora) en el año 2000, la mitad de los cuales se consumieron en forma de electricidad, donde la mayor parte de esta energía provendría además de fuentes fósiles.

Según un informe de 2017 publicado por la Comisión Europea con indicaciones para minimizar el uso de energía en los alojamientos turísticos, la electricidad representa aproximadamente el 40% de la energía total consumida en un hotel, de la cual, el 45% estaría destinada a la iluminación.

Según sostiene un estudio realizado por el proyecto de soluciones energéticas HES, existen evidencias científicas para sostener que los hoteles tienen el potencial de un ahorro energético de al menos entre un 10 y un 15 % de la energía que consumen, dependiendo de la antigüedad y el tamaño del hotel y de otros factores como el equipamiento instalado o los procedimientos de mantenimiento y operación en uso. La Comisión Europea calcula que es posible un ahorro del 15 al 20 % en calefacción; del 5 al 30 % en refrigeración; del 40 al 70 % en agua caliente y del 7 al 60 % en iluminación. Sobre el ejemplo de un hotel de 100 habitaciones con piscina y área de ocio, el consumo energético podría reducirse un 56% según los cálculos europeos si se implementan una serie de mejores prácticas de consumo y fuentes de energías renovables como la calefacción y la refrigeración geotérmica o la electricidad eólica. Fuera de la perspectiva europea, la eficiencia energética adquiere además una relevancia  particular en el caso de América Latina y el Caribe, una región donde se espera que la demanda de servicios energéticos se duplique para 2040, según un informe del Banco Interamericano de Desarrollo de 2019. 

Sistemas de iluminación inteligentes para optimizar el gasto energético

Dado que la iluminación es la mayor fuente de consumo de electricidad en los alojamientos, debería ser el primer aspecto a optimizar mediante tecnología inteligente. Un buen diseño de los edificios y un control para evitar los excesos de una iluminación ineficiente (que además emite gran cantidad de calor que puede aumentar la demanda de refrigeración) son factores claves para optimizar el consumo energético. Por eso, los sistemas de iluminación deben diseñarse según el uso que se le dará a cada zona, aprovechar las ventajas de las nuevas tecnologías (como las bombillas LED y de bajo consumo) e  implementar un buen programa de mantenimiento y sensores que permitan la gestión inteligente de las lámparas, con temporizadores o fotosensores que las apaguen automáticamente.

El compromiso de los hoteles sostenibles es necesario también para la propia viabilidad del sector turístico, pues si no se alcanza un modelo sostenible de turismo que contribuya a  frenar el calentamiento global, el efecto directo del cambio climático podría ser lo suficientemente significativo como para alterar los principales flujos turísticos intrarregionales donde el clima es un factor de suma importancia.

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