¿Qué es el turismo sostenible? Principios, beneficios y ejemplos
El turismo sostenible es un modelo que tiene en cuenta sus impactos económicos, sociales y ambientales presentes y futuros. Busca satisfacer las necesidades de visitantes y empresas sin comprometer el entorno ni las comunidades anfitrionas, equilibrando conservación, bienestar local y actividad económica.
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La sostenibilidad no es una modalidad turística reservada al ecoturismo o al turismo rural. Sus principios pueden aplicarse a cualquier tipo de destino y actividad turística, desde grandes ciudades hasta zonas costeras, espacios naturales o alojamientos. ONU Turismo señala que el objetivo es encontrar un equilibrio entre las dimensiones ambiental, social y económica para garantizar la sostenibilidad de la actividad a largo plazo.
¿Cuáles son los tres pilares del turismo sostenible?
La Organización Mundial del Turismo (OMT) ha fijado tres claves para alcanzar este nuevo modelo de turismo:
- Ambiental. Utilizar de forma óptima los recursos naturales, mantener los procesos ecológicos y contribuir a conservar el patrimonio natural y la biodiversidad.
- Sociocultural. Respetar la autenticidad de las comunidades anfitrionas, su patrimonio cultural y sus valores tradicionales, y favorecer el entendimiento intercultural.
- Económico. Garantizar actividades viables a largo plazo cuyos beneficios se distribuyan de forma equitativa, generando empleo estable, ingresos y oportunidades para las comunidades locales.
¿Cuándo surgió el turismo sostenible?
El concepto de turismo sostenible comenzó a consolidarse entre las décadas de 1980 y 1990, a medida que aumentaba la preocupación por los efectos ambientales, sociales y económicos asociados al crecimiento de la actividad turística. La expansión de destinos e infraestructuras puso el foco en problemas como la presión sobre los recursos naturales, la degradación de los ecosistemas, la masificación o los efectos del turismo sobre las comunidades locales.
Su desarrollo está estrechamente relacionado con la evolución del concepto de desarrollo sostenible, definido internacionalmente en el Informe Brundtland de 1987 y reforzado posteriormente por la Cumbre de la Tierra de Río de Janeiro de 1992. Desde entonces, organismos internacionales han impulsado la integración de la sostenibilidad en la planificación turística. En 2005, ONU Turismo y el Programa de las Naciones Unidas para el Medio Ambiente (PNUMA) establecieron 12 objetivos para un turismo sostenible, que abarcan aspectos económicos, sociales, culturales y ambientales y continúan sirviendo como referencia para el sector.
Objetivos del turismo sostenible según la OMT: guía para un desarrollo equilibrado
En 2005 la Organización Mundial del Turismo y el Programa de Naciones Unidas para el Medio Ambiente establecieron 12 objetivos que constituyen un modelo utilizado como referencia por destinos turísticos y empresas para diseñar políticas, evaluar proyectos y medir su desempeño sostenible:
- Económico: asegurar la viabilidad económica para que haya prosperidad y beneficios a largo plazo.
- Prosperidad local: orientar y maximizar la contribución del turismo a la prosperidad económica del destino anfitrión.
- Calidad del empleo: consiste en fortalecer la calidad de los puestos de trabajo, tanto cualitativamente como numéricamente. Además de asegurar las condiciones se tiene en cuenta que no exista ningún tipo de discriminación por raza, género, discapacidad u otras formas.
- Equidad social: consiste en que haya una justa distribución de la riqueza generada por el turismo en toda la comunidad receptora.
- Satisfacción del visitante: proporcionar una experiencia segura y satisfactoria de todos los visitantes sin ningún tipo de discriminación social.
- Control local: se trata de involucrar a la población local en la toma de decisiones que conciernen a la gestión y el desarrollo futuro del turismo en su área.
- Bienestar de la comunidad: mantener y mejorar la calidad de vida del lugar anfitrión. Para ello es necesario dotar a estas comunidades de los recursos necesarios y que puedan necesitar, tanto a nivel logístico en infraestructuras como servicios. Es fundamental que esto no suponga una degradación o explotación del ecosistema ni de su sociedad.
- Riqueza cultural: respetar y mejorar el patrimonio histórico o respetar la cultura local y su carácter distintivo es fundamental.
- Integridad del ecosistema: mantener y mejorar los paisajes, los núcleos urbanos o rurales. Se trata de evitar la degradación del entorno.
- Diversidad biológica: apoyar la conservación de áreas naturales y minimizar su daño.
- Eficiencia de los recursos: consiste en minimizar al máximo el uso de recursos escasos y no renovables.
- Pureza ambiental: reducir la contaminación al máximo tanto en aire, agua y tierra como en reducir la generación de residuos.
¿Qué beneficios puede aportar el turismo sostenible?
El turismo sostenible busca que los beneficios de la actividad turística sean compatibles con la protección del entorno y el bienestar de las comunidades que reciben a los visitantes. La OCDE señala que, cuando está bien gestionado, el turismo puede contribuir al desarrollo económico, generar empleo, favorecer la cohesión social y apoyar a las comunidades locales, aunque estos beneficios no se producen de forma automática y requieren una planificación adecuada.
Sus principales beneficios potenciales pueden agruparse en tres ámbitos:
- Económicos. Puede generar empleo e ingresos, impulsar empresas locales e integrar a pequeñas y medianas empresas en la cadena de valor turística. Una gestión sostenible busca además que una mayor parte de los beneficios permanezca en el destino y contribuya a su desarrollo económico.
- Sociales y culturales. Puede favorecer la participación de las comunidades locales, proteger el patrimonio y las tradiciones y generar oportunidades para colectivos con mayores barreras de acceso al empleo. La sostenibilidad implica también tener en cuenta la calidad de vida de los residentes y distribuir de forma más equilibrada los costes y beneficios de la actividad turística.
- Ambientales. Busca reducir la presión sobre los recursos naturales, mejorar la eficiencia en el uso de agua y energía, limitar residuos y emisiones y contribuir a conservar ecosistemas y biodiversidad. ONU Turismo incluye precisamente el uso óptimo de los recursos ambientales y la conservación del patrimonio natural y la biodiversidad entre los principios fundamentales del turismo sostenible.
El objetivo, por tanto, no es únicamente aumentar el número de visitantes, sino gestionar el turismo de manera que genere valor económico sin deteriorar los recursos naturales, culturales y sociales de los que depende el propio destino. La OCDE señala que las políticas turísticas están incorporando cada vez más indicadores ambientales y sociales, además de las métricas tradicionales de visitantes e ingresos, para evaluar el éxito de los destinos de una forma más amplia.
El respeto a las culturas locales es un eje fundamental para conseguir un turismo sostenible.
Casos reales de turismo sostenible: ejemplos en Perú y España
El turismo sostenible se concreta de forma diferente según las características de cada destino. La conservación de la biodiversidad, el control de visitantes, la participación de las comunidades locales y la educación ambiental son algunas de las herramientas que permiten compatibilizar la actividad turística con la protección del patrimonio natural.
En Perú, la Reserva Nacional Tambopata, situada en Madre de Dios, combina conservación y turismo de naturaleza en uno de los territorios con mayor biodiversidad del país. El Servicio Nacional de Áreas Naturales Protegidas por el Estado (SERNANP) regula la actividad turística dentro del espacio protegido mediante zonas y rutas habilitadas para los visitantes. El modelo busca que actividades como la observación de fauna, el senderismo o la navegación permitan conocer el ecosistema amazónico sin comprometer su conservación.
En España, el Parque Nacional de Doñana representa otro ejemplo de convivencia entre conservación y uso público. Este espacio protegido de Andalucía alberga ecosistemas como marismas, dunas y bosques y constituye una zona especialmente relevante para numerosas especies de aves. Su gestión contempla itinerarios, centros de visitantes y actividades de educación ambiental, además de sistemas de acceso regulado a determinadas zonas del parque. El objetivo es facilitar el conocimiento del espacio natural manteniendo la conservación como prioridad.
Ambos casos muestran que el turismo sostenible no consiste únicamente en reducir el impacto ambiental de los visitantes: requiere gestionar los flujos turísticos, adaptar las actividades a la capacidad y características del territorio y hacer compatible el aprovechamiento turístico con la conservación a largo plazo.
Indicadores clave para medir la sostenibilidad en el sector turístico
Medir el turismo sostenible implica analizar no solo su aportación económica, sino también sus efectos ambientales y sociales. Desde 2024 existe una referencia internacional para hacerlo: el Marco Estadístico para la Medición de la Sostenibilidad del Turismo (SF-MST), desarrollado bajo el liderazgo de ONU Turismo y aprobado por la Comisión de Estadística de Naciones Unidas. El marco permite organizar datos comparables sobre la relación del turismo con la economía, la sociedad y el medioambiente.
Entre los indicadores que pueden utilizarse para evaluar la sostenibilidad turística se encuentran:
- Consumo de agua. Permite conocer la presión de alojamientos y otras actividades turísticas sobre los recursos hídricos, especialmente en destinos con escasez de agua.
- Consumo de energía. Mide la energía utilizada por la actividad turística y ayuda a evaluar su eficiencia.
- Emisiones de gases de efecto invernadero. Permiten analizar la contribución de la actividad turística al cambio climático.
- Generación de residuos. Evalúa el volumen de residuos asociado al turismo y su gestión.
- Empleo y condiciones laborales. Ayudan a medir la contribución social y económica del sector, incluida la creación y características del empleo.
- Actividad económica. Indicadores como el valor añadido, el gasto turístico o la estacionalidad permiten analizar la contribución económica del turismo y su evolución.
Naciones Unidas incluye específicamente agua, energía, emisiones de gases de efecto invernadero y residuos sólidos, junto con indicadores económicos y sociales, entre las dimensiones relevantes para medir la sostenibilidad del turismo.
Este enfoque permite ir más allá de indicadores tradicionales como el número de visitantes o el gasto turístico. Un destino sostenible no se mide únicamente por cuánto turismo recibe, sino también por cómo gestiona sus recursos y qué efectos genera sobre la economía, el medioambiente y las comunidades locales.
Financiación sostenible aplicada al turismo
La transición hacia un turismo más sostenible puede requerir inversiones para mejorar la eficiencia energética de hoteles y alojamientos, incorporar energías renovables, reducir el consumo de agua, gestionar mejor los residuos o adaptar las infraestructuras a los riesgos climáticos. Dependiendo de las características de la empresa y del proyecto, estas actuaciones pueden apoyarse en distintos instrumentos de financiación sostenible.
- Bonos verdes: permiten captar financiación destinada a proyectos que cumplen determinados criterios ambientales. En el sector turístico pueden utilizarse, por ejemplo, para financiar o refinanciar edificios eficientes, instalaciones de energías renovables u otras inversiones con beneficios ambientales.
- Préstamos verdes. La financiación se destina específicamente a proyectos o inversiones que cumplen criterios ambientales, como actuaciones de eficiencia energética, energías renovables o gestión sostenible de recursos.
- Préstamos vinculados a la sostenibilidad: a diferencia de los anteriores, el uso de los fondos no tiene que estar destinado exclusivamente a un proyecto verde. Sus condiciones financieras se vinculan al cumplimiento de determinados objetivos o indicadores de sostenibilidad de la empresa, conocidos como KPI.
Un ejemplo aplicado al sector hotelero es la operación realizada por BBVA y Grupo Pestana en 2019, considerada entonces la primera emisión de bonos verdes del sector hotelero a escala mundial. La emisión, por 60 millones de euros, se destinó a refinanciar los hoteles Pestana Troia Eco-Resort y Pestana Blue Alvor, en Portugal.
Estos instrumentos permiten vincular las necesidades de financiación del sector con proyectos ambientales concretos o con objetivos medibles de sostenibilidad, facilitando inversiones orientadas a reducir el impacto ambiental y mejorar la resiliencia de empresas y destinos turísticos.
Día Mundial del Turismo 2026: tecnología para un turismo más sostenible
Cada 27 de septiembre se celebra el Día Mundial del Turismo, una iniciativa que desde 1980 pone el foco en la importancia económica, social y cultural del sector. En 2026, la celebración tendrá lugar en San Salvador bajo el lema “Agenda digital e inteligencia artificial para rediseñar el turismo”, centrado en cómo la digitalización y la inteligencia artificial están transformando la elección de destinos, la gestión turística y las experiencias de viaje.
Naciones Unidas plantea que esta transformación tecnológica debe ser también inclusiva y sostenible, de manera que beneficie a trabajadores, pequeñas empresas, comunidades locales y destinos emergentes. Para ello, señala la necesidad de ampliar el acceso a la tecnología, desarrollar competencias digitales y utilizar la innovación como herramienta para avanzar hacia un turismo que contribuya al desarrollo sostenible.
Preguntas frecuentes sobre turismo sostenible
¿Qué es el turismo sostenible?
El turismo sostenible es un modelo que tiene en cuenta sus impactos económicos, sociales y ambientales presentes y futuros. Busca satisfacer las necesidades de los visitantes y del sector turístico sin comprometer el entorno, la cultura ni el bienestar de las comunidades anfitrionas.
¿Cuáles son los tres pilares del turismo sostenible?
Los tres pilares son el ambiental, el sociocultural y el económico. El primero busca conservar los recursos naturales y la biodiversidad; el segundo, respetar el patrimonio y las comunidades locales; y el tercero, mantener una actividad viable que genere empleo e ingresos y distribuya sus beneficios de forma equilibrada.
¿Qué beneficios puede aportar el turismo sostenible?
Puede contribuir a conservar ecosistemas y patrimonio cultural, reducir el consumo de recursos, generar empleo e ingresos locales y favorecer una distribución más equilibrada de los beneficios del turismo. Estos resultados dependen de una planificación y gestión adecuadas.
¿Cómo se mide la sostenibilidad del turismo?
Puede medirse mediante indicadores económicos, sociales y ambientales, como el consumo de agua y energía, las emisiones de gases de efecto invernadero, la generación de residuos, el empleo o la actividad económica. Desde 2024 existe además un marco estadístico internacional de Naciones Unidas para medir la sostenibilidad del turismo.
¿Qué relación existe entre el turismo sostenible y los ODS?
El turismo sostenible puede contribuir a distintos Objetivos de Desarrollo Sostenible (ODS), especialmente mediante la creación de empleo, el uso eficiente de los recursos, la protección de ecosistemas y patrimonio, el consumo responsable y la participación de las comunidades locales.
¿Cómo se puede financiar un turismo más sostenible?
Las empresas turísticas pueden recurrir a instrumentos como bonos verdes, préstamos verdes o préstamos vinculados a la sostenibilidad. Según el instrumento, la financiación puede destinarse a proyectos ambientales concretos o vincular sus condiciones al cumplimiento de objetivos e indicadores de sostenibilidad.