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La ciencia de cultivar el suelo: ¿qué es la agricultura regenerativa?

La ciencia de cultivar el suelo: ¿qué es la agricultura regenerativa?

La agricultura regenerativa mira al pasado, pero no para volver a la Prehistoria. Este nuevo enfoque agrícola busca restaurar la calidad y fertilidad de los suelos degradados. La fórmula está en reducir la maquinaria pesada, utilizar abonos verdes, mantener cubiertas vegetales y diversificar los sistemas de cultivo.

El desierto avanza en el sur de Europa. Lo hace en silencio, poco a poco. Aprovecha no solo la ausencia de lluvias y las temperaturas cada vez más altas que caracterizan al clima mediterráneo árido, intensificado por el cambio climático, sino también el deterioro del suelo y el aumento de la erosión provocados por prácticas agrícolas y ganaderas poco sostenibles. Cada vez quedan menos testigos del avance de la desertificación, pero hay quien se ha organizado para intentar plantar cara. Frenar el desierto a través de la recuperación del suelo y de la agricultura regenerativa.

En el sureste de la península Ibérica, entre las provincias de Almería y Murcia, se levanta la Muela. Esta icónica montaña de la sierra María-Los Vélez, en los confines de la meseta manchega, marcó durante siglos la línea difusa entre las tierras fértiles y aquellas en que apenas crecía nada. Durante el siglo XX, sin embargo, el aumento de la actividad minera en la zona y la intensificación de la ganadería provocaron la degradación de la cubierta vegetal de la montaña y el aumento de la erosión. El terreno estaba abonado para el avance del desierto.

La ciencia de cultivar el suelo: ¿qué es la agricultura regenerativa?

Hoy, sin embargo, en las faldas de la Muela crecen encinas, sabinas y pinos. Se han construido pequeñas albarradas o bancales para mejorar la captura del agua. La erosión del terreno se ha frenado, se está recuperando la fertilidad del suelo y se han logrado conservar muchos de los trabajos en el sector agrícola. Detrás, el proyecto regenerativo de Alvelal, una asociación de la zona que aúna agricultores, ganaderos, empresarios de varios sectores, comerciantes e investigadores.

¿Qué es la agricultura regenerativa?

Durante los últimos años, Alvelal ha puesto en marcha en la zona seis fincas (suman un total de 1.500 hectáreas) en las que se ponen a prueba los fundamentos de la agricultura regenerativa. Se apuesta por una labranza menos agresiva para el suelo y por la apertura de pequeñas zanjas para la retención de agua. Las plantaciones comerciales de almendros conviven con aromáticas y otras especies y con el pastoreo. Este trabajo ha sido desarrollado con el apoyo de la Fundación Commonland y el asesoramiento científico del Centro de Edafología y Biología Aplicada del Segura (CEBAS-CSIC).

“La agricultura regenerativa es un enfoque agrícola que se centra en restaurar la calidad del suelo mediante la adopción de prácticas de manejo sostenibles”, explica Joris de Vente, doctor en geografía e investigador del CEBAS-SCISC. “El objetivo es revertir la degradación de la tierra, aumentar la biodiversidad, incrementar la producción, mejorar la prestación de los servicios ecosistémicos y aumentar la resiliencia de los agroecosistemas contra el cambio climático, así como contribuir a su mitigación”.

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Además de recuperar la fertilidad y la salud del suelo, la agricultura regenerativa presenta beneficios para la sociedad en su conjunto. Un suelo más sano y que sufre menos alteraciones tiene mayor potencial de absorción y retención de gases de efecto invernadero. Por otro lado, retiene más agua y reduce considerablemente la erosión de los terrenos semiáridos, que sufren especialmente durante los episodios puntuales de lluvias torrenciales.

La agricultura regenerativa carece de una definición oficial como tal, pero su enfoque se basa en cuatro principios claros, tal como señala De Vente:

  • Minimizar la perturbación del suelo. Es decir, reducir o eliminar la labranza y, sobre todo, minimizar el uso de maquinaria pesada que compacta el suelo.
  • Mejorar la fertilidad del suelo, mediante el uso de abonos verdes y evitando el uso de agroquímicos.
  • Reducir los eventos espacio temporales de suelo desnudo, manteniendo siempre la cubierta vegetal del terreno.
  • Diversificar los sistemas de cultivo con rotaciones y combinaciones de cultivos que se favorecen mutuamente, incluyendo la integración del ganado.

“A nivel de explotación de cultivos agrícolas, las prácticas más comunes incluyen el laboreo reducido y el no laboreo, el mantenimiento de cubiertas naturales permanentes del suelo, la adopción de abonos verdes y la adición de enmiendas orgánicas como diferentes tipos de compost y estiércol animal”, explica el investigador. A nivel paisaje también incluye prácticas como la implementación de zanjas de infiltración para retener agua, la construcción de terrazas y estanques naturales de agua o el aumento de plantas perennes y la vegetación de lindes con setos.

La ciencia de cultivar el suelo: ¿qué es la agricultura regenerativa?

Las ventajas de la agricultura regenerativa

Hileras de olivos hasta donde se pierde la vista rodeadas de tierra desnuda. Inmensas llanuras de espigas recolectadas por máquinas que compactan el suelo a su paso y dejan poco sitio para que crezca algo más. Acuíferos al límite para que maduren mazorcas en tierras donde apenas llueve. La revolución de la tecnología agrícola de los últimos 70 años ha permitido un crecimiento de la producción sin precedentes. Pero el progreso no ha llegado libre de problemas. La fertilidad de los suelos se mantiene a duras penas gracias a los aportes químicos, el agua escasea y la crisis de biodiversidad provocada por la destrucción de bosques y vegetación autóctona es cada vez más evidente.

Para ponerle freno a la degradación de nuestro entorno, la agricultura regenerativa propone mirar al pasado, a las prácticas agrícolas previas a la revolución verde. “Pero sin volver a la prehistoria”, subraya Joris de Vente. “La cuestión es aprender qué hemos hecho bien y qué hemos hecho mal en los últimos 50 años. Hoy sabemos mucho más sobre cómo aplicar el compost, cómo hacer cubiertas verdes y cómo dejar que la propia naturaleza haga el trabajo. Digamos que propone un pasado innovado. Necesitamos volver a sistemas mixtos y diversificados. Antes se hacía, pero ahora sabemos mucho más sobre cómo hacerlo de forma eficiente”.

Por ejemplo, si entre las hileras de almendros se plantan aromáticas, se atraen más polinizadores, que a su vez ayudan a mejorar la producción de almendra. Y si en las calles de las plantaciones de cítricos se plantan habas, se mejora la producción y la calidad del suelo al tiempo que se reduce la escorrentía (el agua que discurre arrastrando nutrientes a su paso) y la necesidad de aportes externos y de agua. Para los investigadores del CEBAS-CSIC, estas son las ventajas de la agricultura regenerativa:

  • Ayuda a restaurar los suelos, mejora su calidad física, química y biológica. Esto se logra al reducir su compactación por el menor uso de maquinaria pesada, mejorar su estructura y aumentar la materia orgánica, los nutrientes y el agua disponible.
  • Mejora la retención de agua y reduce de la erosión. Esto hace que los terrenos de cultivo sean más resilientes a las inclemencias meteorológicas.
  • Reduce la sensibilidad de las cosechas y mejora su producción.
  • Refuerza la presencia de polinizadores y el aumento de la biodiversidad en general, lo que contribuye también a la mejora paisajística.
  • Mitiga el cambio climático gracias a la fijación de carbono orgánico en los suelos.
  • Elimina los residuos de la agricultura convencional ya que evita el uso de plásticos, fertilizantes de síntesis química y pesticidas o herbicidas.

Los retos de cultivar para regenerar el entorno

Las nuevas condiciones climáticas, cada vez más extremas, la necesidad de hacer frente al cambio climático y la pérdida de productividad de los suelos cultivados mediante técnicas industriales hacen que la agricultura regenerativa parezca la salida evidente para proteger los ecosistemas y la producción de alimentos en el futuro. Sin embargo, la aplicación de este enfoque no está exenta de desafíos.

Por un lado, la falta de conocimientos técnicos y asesoramiento hace que muchos agricultores, a pesar de ser conscientes de los problemas, no sepan cómo afrontar el cambio necesario ni qué riesgos implica. “Falta información y apoyo técnico para los agricultores que quieran apostar por la agricultura regenerativa. Lo mejor es hacerlo paso a paso, teniendo en cuenta las condiciones particulares de cada finca de cultivo”, explica Joris de Vente.

Por otro lado, está el tema económico y financiero. La transición hacia la agricultura regenerativa implica una inversión inicial y puede suponer una pérdida de productividad durante el periodo de transición. “Existen una serie de costes difíciles de asumir en una actividad con márgenes de beneficios tan bajos”, añade el investigador. “La pregunta es si los tienen siempre que asumir los agricultores. Si nos va a ayudar a mitigar el cambio climático, si el paisaje va a mejorar, quizá tengamos que plantearnos una forma de incentivar esa transición y apoyar a los agricultores”.

Por último, está la cuestión de definir claramente qué es agricultura regenerativa y qué no, tal como hoy sucede, por ejemplo, con los alimentos ecológicos. “Hoy por hoy, hay quien dice trabajar la agricultura regenerativa, pero aunque decide no labrar mucho la tierra, sí usa herbicidas. Se vende como regenerativo, pero no lo es. El riesgo de greenwashing es muy alto”, concluye el científico.

Mientras tanto, la regeneración de la Muela continúa. Allí se levanta una de las últimas murallas frente al avance del desierto de la península Ibérica. No tiene fosos ni almenas, sino plantas aromáticas como el romero y el tomillo, cultivos de almendros, bosques mixtos mediterráneos y un suelo protegido capaz de retener cada gota de agua que cae del cielo.

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