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De Chile a Girona, la experiencia de Daniela Mella como becaria en El Celler de Can Roca

Cuando la Gira BBVA llevó a El Celler de Can Roca a Chile el verano de 2016, trece jóvenes promesas de la cocina asistieron a Joan, Josep y Jordi en una cena en la que el menú incluía como acompañamiento nuevas oportunidades. Los hermanos Roca eligieron a tres de aquellos estudiantes para que aderezasen con su talento el restaurante triestrellado.

Daniela Mella, que recientemente ha finalizado su estancia en El Celler de Can Roca, fue una las seleccionadas. La chilena conquistó una de las plazas gracias a su receta de ‘Lomo Patagón’. Un plato en que trató de volcar tanto su esencia como la de su país. “Para mí la cocina siempre ha de ser de recuerdos y corazón; es por eso que elegí ingredientes y técnicas que había aprendido a lo largo de mi vida”, explica la joven.

Y funcionó. De acuerdo con la chilena, fueron sus ganas y la pasión que siente por la cocina lo que hicieron que los hermanos Roca se fijaran en ella. “Siempre demostré que con trabajo todo es posible”, asegura. Cuando se postuló para la beca, trabajaba y estudiaba al mismo tiempo desde bien temprano hasta entrada la noche. Pese a todo el apoyo recibido por parte de su jefa y compañeros, no puede negar que fueron días duros “tenía que cuidar mi sustento y además mi oportunidad de trabajar con el equipo de El Celler”.

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Daniela Mella en El Celler de Can Roca

El esfuerzo mereció la pena, pero el trabajo duro continuó. Daniela asegura que no fue hasta que se vio sentada en el avión que pondría rumbo a una nueva etapa de su vida cuando se dio cuenta de todo lo que venía por delante.

Es intenso, se trabaja mucho”, así describe su experiencia en El Celler. La comunicación y los lazos que se crean en el día a día son elementales para que todo salga perfecto. “Te sientes como en familia, trabajas y sacas servicios con amigos. Te acostumbras al buen ambiente pero siempre con la perfección que un restaurante de tres estrellas Michelin requiere”, comenta la cocinera.

Su pasantía en El Celler comenzó en el pase, dónde se montan los platos antes de llegar al comensal. “Me sentí muy alagada de que confiaran en mí para ese trabajo, que es demasiado importante y conlleva mucha responsabilidad”, asegura. Pero el compromiso fue en aumento y en su segunda partida, Producción, tuvo que enfrentarse a todas las recetas de El Celler. “Reaprendí técnicas de cocina y conocí muchos ingredientes totalmente desconocidos para mí”, explica Daniela.

Finalmente, tuvo la oportunidad de demostrar su profesionalidad con ‘Comerse el mundo’, el primer plato que el cliente ve y disfruta, donde está en juego la primera impresión: “No existía un jefe que me decía qué hacer y eso me ayudó a entender la cocina y disfrutar demasiado el servicio”.

Aprender en El Celler de Can Roca cambió su forma de entender la cocina. El espectáculo gastronómico no se ofrece solo sobre la mesa, también entre fogones. “Ver a Joan o Jordi cocinar es como ver el ballet en el Municipal: simplemente arte. Escuchar a Josep hablar de los vinos y la infinidad de posibilidades culinarias que existen con ellos, es una carga de motivación tremenda”, asegura la joven chilena.

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Daniela Mella con Jordi Roca y Joan Roca

Daniela habla del tiempo en Girona como una etapa feliz y emocionante. El compañerismo hacía que disfrutase tanto la convivencia como el trabajo. Los servicios eran la mejor parte del día, donde la adrenalina, la seguridad y la confianza eran los ingredientes principales para estar a la altura de las tres estrellas.

La motivación y no rendirse son los mayores aprendizajes que se lleva de su experiencia en Girona y cuando llegó el momento de volver a Chile, regresó con las ideas claras. Acabar sus estudios sería su prioridad y optar a otro restaurante del 50th Best su objetivo. “Por eso estoy demasiado agradecida a BBVA y su oportunidad, sin ellos, jóvenes cocineros como yo quedaríamos en el olvido, sólo soñando con los grandes restaurantes”, declara Daniela.

Desde el año 2014, BBVA ofrece sus becas gastronómicas en colaboración con El Celler de Can Roca precisamente con ese objetivo, crear oportunidades para jóvenes talentos de la cocina. Tan pronto como unos se van, otros llegan. Cada cuatro meses el restaurante abre sus puertas a un nuevo grupo de estudiantes que tiene la oportunidad de cocinar y formarse junto a los hermanos más famosos del mundo de la restauración. Tiempo tras el que vuelven a sus hogares con ganas de ofrecer la versión más exquisita de sí mismos.

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