Cerrar panel

Cerrar panel

Cerrar panel

Cerrar panel

Asuntos sociales 15 feb 2017

La recuperación económica frena el crecimiento de la desigualdad

La recuperación de la economía española está contribuyendo a frenar la desigualdad salarial, que aumentó con fuerza desde la crisis de 2007. Así lo afirma un informe que acaban de publicar la Fundación BBVA y el Instituto Valenciano de Investigaciones Económicas.

Hoy la renta de los hogares españoles es todavía un 20% menor que antes de la recesión. Las políticas públicas de transferencias sociales, impuestos y prestación de servicios han contribuido a paliar las desigualdades, aunque no han conseguido evitarlas, según pone de manifiesto el estudio de la Fundación BBVA y el Ivie. Sus autores subrayan que el restablecimiento del mercado de trabajo y de la senda de crecimiento son condiciones imprescindibles para lograr una mayor equidad.

Crear más y mejor empleo, el principal desafío de la economía española

Durante la crisis, España fue uno de los países europeos donde más crecieron la desigualdad y la pobreza. El FMI alertó en su último informe anual sobre la economía española que se trata del tercer país de la Unión Europea donde la distancia entre el 20% más rico de la población y el 20% más pobre es mayor.

S80/S20: Mide la renta que obtiene el 20% de la población más rica en relación con la que obtiene el 20% más pobre, por lo que un aumento indica una mayor distancia entre los extremos de la distribución. - INE (ECV Base 2013) y FBBVA.

Por otro lado, el índice de Gini –un indicador de desigualdad salarial que varía entre 0 (ausencia de desigualdad) y 100 (máxima desigualdad)– subió 2,2 puntos entre 2007 y 2015, afectando en mayor medida a rentas medias y bajas: personas poco cualificadas, jóvenes y trabajadores temporales, en la mayoría de los casos. Además, en el mismo periodo de tiempo, la renta disponible de los hogares cayó en torno a un 20%, de acuerdo a la Encuesta de Condiciones de Vida.

“Casi el 80% del aumento en la desigualdad de ingresos se debe a la disminución en la intensidad de trabajo en muchos hogares

Todo ello se debe, en gran medida, al deterioro del mercado de trabajo, del que procede alrededor del 75% del dinero que entra en los hogares. La combinación del aumento del desempleo, del trabajo a tiempo parcial y de los contratos temporales ha hecho que la dispersión salarial crezca en estos años. De hecho, la disminución en la intensidad del trabajo permite explicar casi el 80% del incremento de la desigualdad de ingresos, como indica la publicación de la FBBVA y el IVIE.

Coincidiendo con la salida de la crisis, la renta disponible de los hogares se mantuvo estable entre 2013 y 2014. Por ello, es evidente –afirman los autores– que el avance de la recuperación económica y del mercado laboral es fundamental para que haya una distribución de la renta más justa y se reduzca el riesgo de exclusión social de los más vulnerables.

Las últimas previsiones de BBVA Research sobre la economía española confirman esta recuperación. Igualmente, apuntan a que hasta 2018 podría reducirse la tasa de paro hasta situarse por debajo del 16% (actualmente es del 18,6%) y crearse 920.000 puestos de trabajo.

Políticas públicas para evitar la desigualdad y la exclusión social

Aunque la desigualdad ha dejado de crecer en España, para conseguir que empiece a reducirse, el informe advierte de que la mejoría de la situación económica debe ir acompañada de una serie de políticas públicas en materia de prestaciones sociales, impuestos y prestación de servicios públicos.

Prestaciones sociales monetarias: las pensiones, prestaciones por desempleo y otros tipos de transferencias dan lugar a la renta bruta. Su capacidad redistributiva es mayor cuanto más peso tienen en la renta de los hogares. En concreto, se considera que las pensiones de jubilación son las que más contribuyen a reducir la desigualdad (en 2014 lo hicieron en un 17,3%), debido a que son la fuente principal de ingresos de muchos hogares. El informe de la Fundación BBVA advierte de que el sistema fiscal español parece insuficiente para financiar el gasto público de forma sostenible en el tiempo, lo que puede llegar a ser preocupante.

Impuestos directos: una vez aplicados sobre las rentas brutas, se obtiene la cuantía neta o libre de impuestos con la que cuentan los hogares y que conforma su renta disponible. Es el caso del IRPF (Impuesto sobre la Renta de las Personas Físicas) y el IRNR (Impuesto sobre la Renta de No Residentes). La cantidad destinada al pago de impuestos varía en función del dinero que se reciba, por eso también se concibe que tienen cierta capacidad redistributiva, aunque moderada.

La prestación de servicios públicos como la sanidad o la educación dan lugar a la renta disponible ajustada, que se corresponde con el valor de los bienes y servicios de los que disponen los hogares. Como afirma el estudio “su finalidad es proporcionar niveles aceptables de calidad de vida con independencia del nivel de ingresos”, por eso estas políticas tienen importantes efectos correctores de la desigualdad, de un 10% y un 8% para la sanidad y la educación respectivamente. Durante la crisis el gasto público en estos servicios se ha reducido, lo que ha hecho que su impacto redistributivo haya sido menor.

Otras historias interesantes