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Planeta> Cambio climático Act. 29 jul 2021

La “pintura blanca más blanca” contra el cambio climático

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Investigadores de EE. UU. han creado una pintura blanca capaz de reflejar hasta el 98 % de la luz solar y de reducir hasta en 4,5o C la temperatura dentro de los edificios. La presentan como una solución sostenible de refrigeración pasiva y alternativa a los aires acondicionados.

Si hay un elemento común entre una localidad de una isla griega y un pueblo de Andalucía ése es el blanco de sus casas encaladas o de yeso. La arquitectura tradicional mediterránea conoce desde hace siglos los beneficios de este color, que refleja la luz del sol e impide que se acumule el calor en una vivienda. Ahora, ingenieros de la Universidad de Purdue (Indiana, EE. UU.) le han dado un marchamo científico a este conocimiento popular presentando “la pintura blanca más blanca del mundo”. Y enmarcando su logro en el contexto de la lucha contra el cambio climático.

Dicen los investigadores que este blanco más blanco es, además, el más refrescante, y que revestir los edificios con este material podrá, algún día, enfriar las casas lo suficiente como para reducir la necesidad de aire acondicionado. “Si se usara esta pintura para cubrir un área de tejado de aproximadamente 93 metros cuadrados, estimamos que se podría obtener una potencia de enfriamiento de 10 kilovatios. Eso es más poderoso que los aires acondicionados centrales que usan la mayoría de las casas”, ha afirmado Xiulin Ruan, profesor de ingeniería mecánica en la universidad norteamericana.

Sulfato de bario, el material elegido

La pintura en cuestión está formada por una concentración muy alta de un compuesto químico llamado sulfato de bario, usado también para volver blancos el papel fotográfico y los cosméticos, cuyas partículas tienen diferentes tamaños. “La cantidad de luz que dispersa cada partícula depende de su tamaño, por lo que una gama más amplia de tamaños de partículas permite que la pintura disperse más del espectro de luz del sol”, ha explicado Joseph Peoples, estudiante de ingeniería mecánica en la Universidad de Purdue.

Los investigadores, que han publicado su trabajo en la revista ACS Aplied Material & Interfaces, creen que 'su' blanco puede ser el equivalente más cercano al negro más negro, al conocido como 'Vantablack', un material hecho a partir de nanotubos de carbono que absorbe hasta el 99,9 % de la luz visible. “Nuestra nueva fórmula refleja hasta el 98,1 % de la luz solar”, apuntan. Las pinturas blancas comerciales diseñadas para rechazar el calor reflejan solo del 80 % al 90 % de la luz solar, y no pueden hacer que las superficies sean más frías que su entorno, según recuerdan.

Usando equipos de lectura de temperatura de alta precisión llamados termopares, los científicos demostraron que se podía reducir hasta en 4,5o C la temperatura dentro de los edificios. Para lograr este último blanco radiante, el laboratorio del ingeniero Ruan consideró más de 100 materiales diferentes, que redujo a 10, y con las que probó hasta 50 formulaciones distintas, según enfatiza la nota de prensa presentada tras su descubrimiento.

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El equipo lleva más de seis años trabajando en el desarrollo de pinturas de enfriamiento que sirvan como solución pasiva y alternativa viable a los aires acondicionados tradicionales. En 2020 ya anunció una pintura “ultra blanca”, según una formulación a base de carbonato cálcico, “un compuesto abundante en la Tierra que se encuentra comúnmente en rocas y conchas marinas”. Aquella pintura era capaz de reflejar el 95,5 % de la luz solar y de irradiar calor infrarrojo de manera eficiente.

El calor no queda atrapado en la atmósfera

“La pintura no solo enviaría calor desde una superficie, sino también desde la Tierra al espacio profundo donde el calor viaja indefinidamente a la velocidad de la luz. De esta manera, el calor no queda atrapado en la atmósfera ni contribuye al calentamiento global”, comentaron los científicos en 2020. “No estamos moviendo calor de la superficie a la atmósfera. Simplemente lo estamos arrojando a todo al universo, que es un disipador de calor infinito”, ahondó en la idea Xiangyu Li, investigador postdoctoral en el Instituto de Tecnología de Massachusetts que trabajó en este proyecto como estudiante de doctorado en el laboratorio de Ruan.

El año pasado, los profesores e investigadores de la Escuela Técnica Superior de Arquitectura de la Universidad Politécnica de Madrid Ana Sanz, Miguel Núñez y Carmen Sánchez-Guevara escribieron el interesante artículo '¿Hace un calor de justicia?' para el Foro de Transiciones –espacio de reflexión promovido por las fundaciones Conama y Fuhem–, en el que argumentaban que el grado de exposición a temperaturas inadecuadas se puede dar tanto en invierno como en verano, pero que tradicionalmente, se habla de hogares vulnerables a las inclemencias del tiempo en relación con los meses fríos. Cuando, debido al cambio climático, cada vez habrá que prestar más atención al calor y las radiaciones solares.

“En los últimos años se han hecho numerosos esfuerzos por estudiar y visibilizar la pobreza energética de verano", acotan los autores. Estudios que se centran en la respuesta de los hogares frente a las altas temperaturas o proponen y evalúan estrategias para proporcionar a la población más vulnerable lugares frescos y seguros.

BBVA

El cambio climático “preocupa no solamente en los países tradicionalmente más cálidos, sino también en aquellos donde los veranos acostumbraban a ser frescos y en los que el aumento en la frecuencia e intensidad de los fenómenos extremos puede provocar auténticas masacres”, reflexionan, poniendo como ejemplo la ola de calor de 2003 que se extendió por gran parte de Europa, y a la que se le atribuyen unas 70.000 muertes.

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