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Cambio climático 16 ago 2016

Legislación, el marco imprescindible para el desarrollo de las renovables

La conciencia y la colaboración de cada ciudadano son necesarias para la salud de nuestro planeta. Todo pasa por la adopción de energías limpias y renovables que reemplacen las fuentes finitas y contaminantes. Los factores políticos y climáticos también influyen pero el desarrollo tecnológico y unas legislaciones que apoyen e impulsen su adopción, son imprescindibles.

Hace apenas un año, durante la Cumbre Nacional de Energía Limpia celebrada en Nevada, el presidente de Estados Unidos, Barak Obama, defendía oficialmente la necesidad de promover el uso de energía verde. Al tiempo que puso como ejemplo la apuesta de grandes empresas estadounidenses como Walmart, Google y Apple por las energías limpias, también denunció presiones de la industria energética tradicional para poner trabas en el desarrollo de las energías renovables y en la promoción de la producción de particulares para el autoconsumo. “Estas compañías, que siempre defienden el libre mercado, en este caso se oponen a la libre competencia”, sentenció el presidente.

Estados Unidos parece decidido a implementar diferentes acciones para introducir y fomentar el uso de energías renovables. La Política de Eficiencia Energética de Estados Unidos, del año  2005, ofrece a los consumidores y a las empresas federales, beneficios tributarios por la compra de vehículos eléctricos híbridos, por la construcción y remodelación de edificaciones, y por la compra de artefactos y productos energéticamente eficientes. Además, se están llevando a cabo inversiones en investigación y desarrollo de alto valor.

Con estas iniciativas se ha logrado introducir el concepto de eficiencia energética en las instituciones, las empresas y los usuarios. Todos estos programas están avaladas por el Departamento de Vivienda y Desarrollo Urbano de los Estados Unidos (HUD), que supervisan y dan asistencia técnica. La Administración de Vivienda Federal (FHA), por su parte, es responsable de la administración del presupuesto y su asignación a las comunidades y compañías involucradas, como explica el portal Xataka.

Otra región pujante es Latinoamérica, donde, según la asociación intergubernamental IRENA  (International Renewable Energy Agency), las energías renovables están experimentando una rápida evolución, con un creciente interés por el desarrollo de estos recursos. Por su parte, China lidera la inversión en este tipo de energías a escala mundial.

La excepción viene dada, según la Fundación para la Eficiencia Energética, por Europa, que está nadando a contracorriente. El informe de la ONU sobre el ejercicio 2015 detalla que esta partida sufrió un recorte del 21%, bajando desde los 57.400 millones de euros de 2014 hasta los 42.800 millones.

Esta carrera europea en contra de la tendencia mundial parece liderada por España, que ha sufrido un desplome de inversiones y de expectativas durante ese mismo periodo debido, fundamentalmente a la  nueva legislación al respecto.

Legislaciones recientes

En efecto, con la entrada en vigor en España del Real Decreto 900/2015, de 9 de octubre, “los consumidores que realizan autoconsumo abonarán los peajes de acceso a las redes de transporte y distribución como contribución a la cobertura de los costes de dichas redes y serán abonados por el uso real que se realiza de ellas”.

Paradójicamente, dicho decreto contradice las directrices del Parlamento europeo que se citan al principio del mismo; la Directiva 2009/28/CE, del Parlamento Europeo y del Consejo, de 23 de abril de 2009, relativa al fomento del uso de energía procedente de fuentes renovables y por la que se modifican y se derogan las Directivas 2001/77/CE y 2003/30/CE, establece “la obligación de racionalizar y acelerar los procedimientos administrativos de autorización y conexión”.

Por ello, empresarios, consumidores y expertos han criticado unánimemente estas regulaciones anunciadas el pasado año y que impactaron profundamente en el sector. Al respecto, la Asociación de Empresas de Energías Renovables (APPA) ha anunciado que agotará todas las vías judiciales y administrativas en defensa de los intereses de sus asociados.

Políticas impositivas

El climatólogo hindú Veerabhadran Ramanathan, profesor de Ciencias Atmosféricas de la Institución Oceanográfica Scripps (Universidad de California, San Diego) y ganador de la VIII edición del premio Fundación BBVA Fronteras del Conocimiento en la categoría de Cambio Climático, explica su opinión frente a la postura del Gobierno español: “Hay impuestos que no benefician a la energía solar y eso es una equivocación. Hay que ponerle impuestos a los combustibles fósiles, no a las renovables”. explicaba recientemente en una entrevista con Europa Press.

Según incidía Ramanathan en una entrevista a Europa Press, España podría ser “la nueva Arabia Saudí” por su capacidad potencial de exportar energías limpias.

Ramanathan subrayaba que los compromisos establecidos por los países individualmente para ir hacia energía renovables son demasiado débiles para lograr un cambio significativo, por lo que es ahora cuando empieza la mayor parte de trabajo, que consiste en reducir la curva ascendente del cambio climático.

Para ello, a su juicio, hay que apostar por el uso de energías renovables en lugar de combustibles fósiles y reducir la emisión de otros gases contaminantes que son nocivos para la atmósfera, como los HFCs o el metano.

Optimismo y compromiso

En este sentido, el informe del Programa Mundial de Recursos Hídricos de la UNESCO asegura que la utilización de fuentes de energía renovables ha aumentado en todo el mundo con avances técnicos que han permitido disminuir los costes.

“Dado que las fuentes de energía renovables por sí solas no serán suficientes para satisfacer el gran aumento de la demanda energética a lo largo del 2030, la extracción de combustibles fósiles y el desarrollo de la energía nuclear seguirán creciendo, al mismo tiempo que lo hará el impacto sobre los recursos hídricos y el medio ambiente”.

En definitiva, y como concluyen la Conferencia de las Partes de la Convención Marco de las Naciones Unidas sobre el Cambio Climático (COP21), celebrada en París en diciembre de 2015, y la Asociación de Empresas de Energías Renovables, “el futuro será renovable o no será”.

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