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Alimentación> Compost Act. 25 oct 2021

Cómo hacer compost casero para el huerto y el jardín

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Un recipiente: la compostera. Un lugar en semisombra y aireado. Materia prima: restos orgánicos y material vegetal. Y un proceso: equilibrar el contenido y la humedad. Con estos ingredientes se obtiene un abono orgánico de calidad: compost casero para hortalizas y plantas de jardín.

Una compostera para un jardín o un huerto doméstico permite cerrar el círculo, es decir, usa los propios restos de podas y hojarasca, además de los desperdicios vegetales de la cocina, para fabricar compost que alimente de nuevo las plantas.

Como explica la monografía ‘La composta, su elaboración y beneficio’, de la Universidad Autónoma Agraria Antonio Navarro (México), el compostaje recrea de forma controlada el mismo proceso de autoreciclaje que se da en el bosque, cuando las propias hojas de árboles y arbustos se convierten en su alimento al descomponerse y nutrir el suelo.

Compostaje paso a paso

Si una vivienda dispone de espacio para un jardín o un huerto, ya cuenta con el primer requisito del compostaje: un lugar adecuado, llano, en semisombra, bien aireado, según aconseja la Asociación Española de Centros de Jardinería.

La compostera de jardín o huerto familiar necesita unas dimensiones amplias. Puede fabricarse “con una simple malla de metal plegada en cilindro, es barata, duradera y garantiza la aireación, algo muy importante en el compostaje”, recomienda Martín Almiña, director de la organización argentina masoxigeno.org, que desarrolla el proyecto Red de Compostaje.

También se suele usar un cajón de madera con huecos entre los tablones, o una estructura de bloques de hormigón, además de las composteras comerciales de plástico que pueden abrirse por la parte inferior para retirar el compost maduro mientras se rellenan por la parte superior. Todas carecen de fondo, la mezcla de materiales está en contacto directo con el suelo para que la colonicen lombrices e insectos fundamentales en la descomposición, además de los microorganismos de la tierra.

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De material orgánico a compost

Lo ideal es mezclar por capas el material seco o marrón libre de hongos (podas, hojarasca, paja, hierba, incluso cartones o papel sin tinta…) con material húmedo o verde reciclado de la cocina: restos de verduras frescas, mondas de patatas, cáscaras de frutas (sin excederse con los cítricos porque acidifican), posos de café, restos de infusiones, etc.

Los expertos recomiendan un 50% para cada material o 1/3 de seco y el resto, húmedo. Cuando más triturados estén todos los ingredientes, más rápidamente se biodegradan. Red de Compostaje aconseja “no añadir material animal como restos de carne y lácteos o grasas, aunque sí cáscaras de huevo que aportan calcio”.

“Lo más importante es realizar correctamente la mezcla de materiales, es donde suelen fallar los compostadores novatos. Los materiales secos o estructurales garantizan la contención de los residuos orgánicos y son su complemento, aportan la mitad de los nutrientes que necesitan los microorganismos para alimentarse y garantizar la descomposición. Después, la clave radica en controlar las dos principales variables del ecosistema: humedad y aireación. Si aprendemos a regularlas, el compostaje va a funcionar”, apunta Martín Almiña.

Atención al nivel de humedad

Si la mezcla está muy seca al tacto, se detiene el proceso de descomposición y hay que añadir agua. Por el contrario, la humedad excesiva puede pudrir la mezcla, aunque en ese caso avisa el fuerte olor y basta con añadir material seco para compensar. Para airear las capas superiores se puede usar una horquilla, si bien existen aireadores específicos con un extremo en forma de espiral.

¿Cuándo se puede ‘cosechar’? Entre uno y seis meses, depende de los ingredientes y la temperatura ambiental. El material seco tarda más en descomponerse (por eso no se recomiendan los restos de coníferas) y el calor acelera la actividad microbiana.

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Abono universal y a la carta

¿Qué plantas pueden beneficiarse de este abono orgánico rico en nutrientes, esponjoso, que mejora la aireación y renueva los suelos? “Todas. La composta potencia el crecimiento de cualquier plantas”, añade Almiña.

Además puede fabricarse a la carta. “Si las plantas demandan algún nutriente específico como nitrógeno o fósforo, podemos añadir restos para reforzar esos ingredientes. Por ejemplo, si necesitamos un compost con un alto contenido de potasio, hay que agregar más cáscaras de bananas”, explica el experto. El potasio ayuda a las plantas a soportar mejor el estrés hídrico y estimula la fotosíntesis, la floración y el crecimiento.

Por su parte, el fósforo también contribuye al crecimiento de las raíces y la floración (de ahí que sea recomendado para especies decorativas) y es eficaz para rebajar el pH en suelos ácidos. Contienen este elemento restos de berros, hojas de calabaza o el salvado de arroz, aunque también se consigue con un aporte extra de harina de hueso o incluso añadiendo cabezas de fósforos o cerillas a la mezcla.

En la fórmula más adecuada para la huerta influye el tiempo y la cantidad. Las plantas de hoja necesitan un compost más maduro (a partir de seis meses) y en menor dosis, mientras que las de fruto agradecen más cantidad y un compost más fresco (aún húmedo, con alto contenido en nitrógeno).

'Podcast': Aprende a hacer abono orgánico (compost) con los residuos de tu casa

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