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Cultura Reciclaje

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Aunque se pueda pensar que solo los envases ligeros, el vidrio o el cartón se pueden reciclar, son numerosos los productos del día a día a los que se les puede dar una segunda vida. Los aparatos electrónicos, los muebles, el aceite de cocina usado e incluso las tarjetas bancarias pueden reutilizarse si se llevan al lugar correcto.

El contenedor amarillo recibe plástico en buena parte de la UE, textil en Reino Unido y desechos reciclables en Australia. Los sistemas de recogida selectiva de residuos crecen en todo el mundo, pero con códigos de colores diferentes, incluso dentro de un mismo país. Esta cacofonía cromática puede llevar a confusión y hacer menos eficiente el reciclado.

Cada vez más personas consumen marcas sostenibles. Cada vez más empresas y proveedores buscan a la hora de diseñar sus productos las 4R: reducir, reutilizar, reciclar y recuperar. El poder innovador de las compañías se dirige hacia un pensamiento holístico que va más allá del residuo cero para encontrar la armonía entre medioambiente y progreso compartido. Facilitar un estilo de vida más sostenible es el reto.

El reciclaje es un juego, además de una costumbre seria, responsable, que si se aprende en la infancia puede ayudar a cuidar el planeta durante toda la vida. ¿Cómo? Con historias de superhéroes y extraterrestres, con libros que son en sí mismos juguetes y manuales para convertir objetos inservibles en un avión, un catalejo de pirata, un elefante o un collar. Algunos títulos emblemáticos en la literatura del reciclaje.

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Envolver fruta, carne o pescado en plástico y sobre bandejas de poliestireno que acabarán en la basura es un hábito que está muy extendido, además de ser el origen de enormes montañas de desechos que ensucian el planeta. El movimiento ‘residuo cero’ busca cambiar de mentalidad (más sostenible), de hábitos (más responsables) y de modelo de producción, embalaje y consumo (menos, muchos menos residuos).

Las recomendaciones sanitarias a la población en España de utilizar mascarilla para las salidas a la calle, y la obligatoriedad de hacerlo en el transporte público y en muchos centros de trabajo, traen consigo la generación de una gran cantidad de basura -cuando éstas son desechadas- que entraña peligros para el planeta y para la salud de los ciudadanos. Al tratarse de residuos potencialmente contaminados por el virus del COVID-19, cobra aún más importancia su correcta gestión y manipulación, tanto para su manejo domiciliario en hogares con pacientes, como la gestión de los residuos procedentes de hospitales, ambulancias, centros de salud, laboratorios, y establecimientos similares en contacto con el virus.

Los materiales reciclados permiten salvar grandes cantidades de recursos naturales no renovables. Por esto, el mundo se une cada 17 de mayo para celebrar el Día Mundial del Reciclaje, una fecha ideal para crear conciencia en las personas sobre la necesidad de cuidar el medio ambiente y el gran aporte que pueden hacer al sumarse al reciclaje de materiales aptos.

En un mundo en constante cambio como el actual en el que la competitividad es cada vez mayor es imperiosa la necesidad de un continuo reciclaje profesional. Tanto para aquellos que trabajan por cuenta ajena y han de asegurarse su trabajo o luchar con otros por conseguirlo, como para los profesionales autónomos que se deben a sus clientes, mantenerse perfectamente formado e informado de las novedades que afectan a la labor que desempeñan es vital.