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Qué es una bolsa biodegradable: ¿solución al problema del plástico?

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Aunque suponen un alivio para la saturación de plástico en la que vive el planeta, todavía es preciso una mayor investigación para desarrollar bolsas y otro tipo de bienes biodegradables que reduzcan de modo relevante la contaminación que, cada año, realiza la humanidad en forma de plástico.

Cada minuto, se usan 500.000 millones de bolsas en todo el mundo. Una afirmación de Naciones Unidas, organismo que se ha fijado como gran objetivo acabar con los plásticos de un solo uso fomentando el compromiso de más de 200 países en reducir el uso de plásticos de aquí a 2030. Las bolsas biodegradables suponían una alternativa sostenible más que esperanzadora, pero algunos estudios revelan que, aunque mucho menos dañinas que las de plástico, todavía tienen camino por recorrer si se quieren lograr resultados óptimos.

Según la Real Academia Española, biodegradable es todo aquello que pueda ser degradado por acción biológica, es decir, descompuesto por bacterias u otros organismos vivos. Los datos de Greenpeace son llamativos: el equivalente a 1.200 veces el peso de la Torre Eiffel llega cada año a los mares y océanos del mundo en forma de plástico. Además, una botella de plástico tarda entre 400 y 1.000 años en descomponerse. Vivimos en un mar de bolsas; de papel, de plástico, de un solo uso, compostables, biodegradables… Sin embargo, ¿estamos usando las bolsas adecuadas para potenciar y contribuir a la economía circular?

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Según el estudio ‘Environmental Deterioration of Biodegradable, Oxo-biodegradable, Compostable, anda Conventional Plastic Carrier Bags in the Sea, Soil and Open-Air Over 3-Year Period’, publicado en la revista Environmental, Science and Technology, parece que los plásticos biodegradables son una posible solución al problema de la contaminación. Sin embargo, este documento revela datos sorpresivos. Por ejemplo, que las bolsas biodegradables permanecen casi intactas hasta tres años después de haber sido enterradas.

Basado en un experimento de Richard C. Thompson y de sus alumnos de la Universidad de Plymouth, el estudio mencionado cuenta cómo enterraron cinco tipos de bolsas de plástico biodegradable para comprobar los efectos del tiempo en las mismas: no sólo no habían desaparecido sino que, además de seguir casi igual que antes de ser enterradas, todavía podían ser útiles para cargar hasta 2 kilogramos de peso.

Diferencias entre compostable, biodegradable y bioplástico

Tal como indica en el estudio ‘Comparison of Environmental Impact of Plastic, Paper and Cloth Bags’, “nada se degrada por completo en los vertederos modernos debido a la falta de agua, luz, oxígeno y otros importantes elementos necesarios para completar el proceso de degradación”. ¿Cuáles son las diferencias entre bioplásticos, plásticos biodegradables y compostables?

  • Los bioplásticos se hacen a partir de fuentes renovables, de materias primas como maíz, trigo, hierba, bacterias… pero pueden no ser biodegradables ni compostables.
  • Los plásticos biodegradables, al igual que los compostables, se diferencian por el tiempo que tardan en descomponerse. Los biodegradables se descomponen por la acción de microorganismos (bacterias, hongos, algas).
  • Los compostables lo hacen a la misma velocidad que los materiales compostables como la madera, papel y hojas. Los compostables no contienen metales pesados ni toxinas y permiten el crecimiento de las plantas.

Las bolsas de papel son biodegradables, sí, pero en la lucha a favor del planeta hay que tener en cuenta el coste medioambiental de la producción de estas bolsas. No hay que olvidar que requieren mucha agua, tala de árboles y combustible.

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En una entrevista en Euronews, Hasso von Pogrell, máxima autoridad de European Bioplastics, explica que habría que fijarse muy bien en el etiquetado, “y luego tocaría entender lo que realmente significa. En concreto, en la etiqueta de plántulas que posee European Bioplastics y en las otras dos etiquetas de los certificadores. Pero eso no excluye la posibilidad de que la gente haya estado haciendo también un mal uso de esas etiquetas”.

¿Un mundo de plástico?

Según datos de Naciones Unidas, América, Japón y la Unión Europea son los mayores productores de residuos de plástico y de seguir así, en 2050 habrá cerca de 12.000 millones de toneladas de desechos plásticos en los basureros y en la naturaleza. La mayoría de las bolsas se fabrica con polietileno, lo que hace que su degradación se eternice. Además de destruir el medioambiente y los seres vivos –cien mil organismos marinos han muerto por intoxicación de plásticos–, estamos poniendo en riesgo nuestra salud y todavía no sabemos qué consecuencias puede tener –se han detectado microplásticos en la sal de mesa, e, incluso, el 90% del agua embotellada contiene partículas de plástico–.

Sin embargo, ser los mayores productores no equivale a ser los que más contaminan. De hecho, el problema radica sobre todo en los países en desarrollo, ya que el 95% de los residuos de plástico que desemboca en los océanos proviene de Asia y África.

En la Unión Europea, los envases de plástico y papel no reciclables suponen cada año más de 32 millones de toneladas de residuos. Sin embargo, Europa lidera la lucha contra los plásticos de un solo uso desde 2015, cuando aprobó una Directiva con un objetivo concreto: reducir el consumo de bolsas de un solo uso a 40 al año por cada europeo. Además, desde 2018, todos los países comunitarios deben informar sobre su consumo anual. Entre los países más concienciados de la Unión Europa figura Alemania, con 24 bolsas por cabeza en 2018; España no es de los peores, con 180 bolsas por cabeza al año a pesar de la entrada en vigor de la ley.

Y es que esta ley no hace referencia a las bolsas más ligeras (de menos de 15 micras), las que se usan para pesar la fruta y la verdura, y que suelen ser de un solo uso. Aun así, aun con el pago obligatorio por la compra de una bolsa, aunque sea biodegradable (en teoría) o compostable, el problema necesita soluciones contundentes que pasan por la opción de bolsas de tela si queremos una vida larga y sana para nuestro planeta y, por ende, para nosotros mismos.

'Podcast': Recicla las bolsas de plástico y ayuda a tu planeta

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