Muchos sectores empresariales están recurriendo a las nuevas tecnologías para mejorar sus modelos de negocio. Las grandes ciudades no se han quedado atrás, y están implementando el Internet de las cosas para mejorar la calidad de vida de sus ciudadanos.

El Internet de las cosas (IoT en sus siglas en inglés) tiene aplicaciones infinitas en las ciudades, que van desde modernizar la movilidad de los ciudadanos hasta mejorar la atención sanitaria. IoT es un concepto que describe la interconexión de varios dispositivos entre sí, desde una lavadora hasta un libro. Su objetivo es que los distintos aparatos se comuniquen entre sí provocando que estos sean más inteligentes e independientes. Para conseguirlo se requiere utilizar el protocolo IPv6, que permite recibir y enviar paquetes de datos a cada dispositivo conectado a la red.

El Internet de las cosas (IoT en sus siglas en inglés) tiene aplicaciones infinitas en las ciudades, que van desde modernizar la movilidad de los ciudadanos hasta mejorar la atención sanitaria.

Una de las principales áreas de aplicación del Internet de las cosas son las ciudades, para que sean más inteligentes, y por tanto, ganen en eficiencia. Una de las urbes que apostó desde un principio por el IoT es Barcelona, que en 2012 comenzó a desplegar distintas tecnologías que funcionan a través de las redes urbanas, como los medios de transporte o el alumbrado público.

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Otra ciudad que destaca en esta implementación es Chicago, que instaló una serie de sensores interactivos para obtener información a tiempo real sobre el tiempo, la calidad del aire, la humedad y la presión, entre otras cosas.

Diferentes ámbitos

La actuación del IoT en las llamadas smart cities es cada día más amplía, por lo que hay que hacer una clasificación de su uso por ámbitos:

– Movilidad: el Internet de las cosas permite que los ayuntamientos entiendan mejor las necesidades de desplazamiento de sus ciudadanos, por lo que con esta información se pueden establecer estrategias nuevas para mejorar el sistema de transporte urbano.

Uno de los principales problemas de movilidad que tienen las grandes ciudades es el tráfico. Para disminuirlo algunas urbes han reemplazado los semáforos tradicionales por unos inteligentes, que dan prioridad a aquellos tramos que tienen más congestión. Con este tipo de señales también se pueden reducir los accidentes de tráfico, ya que si, por ejemplo, circulamos a mayor velocidad de la permitida al pasar por una señal nuestro coche reducirá la velocidad.

En Aarhus, Dinamarca, han implementado señales de circulación inteligentes, actualizadas por los propios ciudadanos. Estas señales informan sobre los caminos más rápidos y las zonas más congestionadas.

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Algunas ciudades también han empezado a desarrollar aplicaciones móviles para facilitar a sus ciudadanos información a tiempo real sobre el transporte que utilizan a diario. Por ejemplo, la app Moovit, presente en 500 ciudades, ofrece datos a tiempo real sobre tu trayecto y, de esta forma, puedes saber a qué hora llega tu autobús, dónde hay sitios libres para aparcar, etc.

– Eficiencia energética: ya son varias ciudades en todo el mundo las que han reducido la demanda energética a través de la sustitución del alumbrado público tradicional por uno inteligente. Se trata de una tecnología que programa cuándo se deben encender y apagar las luces en función del uso que hagan del alumbrado público los ciudadanos. Así, se puede reducir el consumo hasta un 30% de media, aunque Oslo consiguió reducirlo en un 62%.

También se prevé crear redes inteligentes que puedan desde ayudar a que los edificios comunitarios ahorren más electricidad hasta gestionar aquellos vehículos eléctricos que necesiten energía.

– Servicios ciudadanos: la tecnología utilizada correctamente puede ayudar a mejorar la calidad de vida de los habitantes de una urbe al mejorar la planificación y la previsión de las ciudades.

El Internet de las cosas y un análisis predictivo de los datos que ofrece permiten adelantarse a los problemas y, por lo tanto, tener una mayor y mejor capacidad de respuesta ante los imprevistos.

Por ejemplo, a partir del IoT se puede mejorar la eficiencia de algunos servicios de los aeropuertos. Así Samsung y Samsonite están generando un proyecto para desarrollar maletas inteligentes. Serán capaces, entre otras cosas, de alertarte a través de tu smartphone de si alguien intenta robarte el equipaje. También incorporarán un motor para que tu maleta te siga, por lo que arrastrarla por los largos pasillos parece que se va a terminar.

Otro de los servicios que se mejoran con el IoT es el acceso a los gimnasios. En concreto, una de las claves del aumento de estas instalaciones de bajo coste es el IoT, ya que al instalar sensores se disminuyen los recursos de personal y se reducen los precios de estos servicios.

– Gestión de residuos: a través del Internet de las cosas se simplifica mucho la gestión de los residuos. Muchas ciudades ya están invirtiendo en la compra de contenedores de basura con Wi-Fi y en compactadores que funcionan con energía solar. Ambos están dotados de sensores para alertar a los camiones de basura de aquellos que están llenos. Con esta información, al igual que sucedía en otros ámbitos, se mejora la gestión y se evita la pérdida de tiempo y de recursos.

En Shangai se ha conseguido mejorar la manipulación de los residuos gracias al IoT: ahora se puede estimar el peso, el volumen y el tipo de residuos que hay en cada contenedor, que tienen instalados un sensor y una cámara. Además, los cubos de basura están dotados de sensores que detectan los desechos que son peligrosos para las plantas incineradoras.

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– Desechos alimenticios: según un informe de la FAO (Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura) el 30% de los alimentos se desperdician. Con el Internet de las cosas se puede paliar este problema al optimizar las cadenas de distribución; mejorar la trazabilidad y calidad de los alimentos, y aumentar su fecha de caducidad.

Así, se están empezando a generar etiquetas inteligentes que van a permitir aumentar el período de almacenamiento de los alimentos y, a su vez, aumentar su fecha de caducidad. Los consumidores también tendrán más información sobre lo que consumen con las etiquetas 2D GS1, que incluyen más datos sobre el origen y fecha de producción.

– Demanda sanitaria: el proyecto INTER-IoT de la Comisión Europea pretende aplicar la tecnología IoT para aumentar la eficiencia sanitaria. Con este plan se va a reducir el tiempo de espera en los centros de salud españoles, lo que optimizará la gestión hospitalaria y mejorará la asistencia de pacientes a distancia.

Además, como ya se ha mencionado, como el IoT mejora la eficiencia energética y la movilidad, se reducirán las emisiones de CO2 en las ciudades, lo que repercutirá en la salud de los ciudadanos.

– Desastres naturales: los sensores ambientales pueden prever con anterioridad este tipo de catástrofes para intentar reducir el número de fallecidos y los daños materiales.

Por ejemplo, en la zona volcánica de la Garrotxa, en Girona (España), se ha instalado un sistema de alerta temprana que utiliza Wi-Fi y conecta 40 sensores ambientales diferentes. Con esta tecnología los expertos identifican diferentes variables, como temperatura, humedad o niveles de monóxido de carbono, para poder mitigar los efectos de estos desastres.

Los beneficios de la implantación del Internet de las cosas en las ciudades son muy valiosos, pero hay voces críticas que consideran que puede afectar a la privacidad de los ciudadanos, como ‘soberanos’ de la información. Sin embargo, cada vez se conocen más valores que aporta el buen uso de este conocimiento en la vida de los habitantes de una ciudad.

Es el impulso de la cultura y la innovación abierta: obtener, combinar, procesar, utilizar y compartir toda la información que se genera en la sociedad para el desarrollo de diferentes servicios. Para poder llevarlo a cabo se necesita consenso y generar nuevas posibilidades para los gobiernos, las empresas y los ciudadanos.

La apertura de datos y de la información es clave en esta nueva cultura, por lo que hay que destacar el papel que juegan determinadas entidades que tienen ese conocimiento para abrirlo a toda la sociedad. No obstante, hay que tener en cuenta la protección y la seguridad de esos datos, que pueden compartirse de forma anonimizada, como los que ofrece BBVA a través de su plataforma abierta de APIs.

Fuentes: Data Smart City Solutions, Telefónica, Enigmedia, Greenbiz, Ticbeat y Schneider

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