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Palomitas de maíz, el penúltimo aislante para la construcción

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Investigadores de todo el mundo buscan materiales naturales que sirvan para aislar e impermeabilizar edificios. Ya hay estudios sobre el potencial de algunas plantas marinas, de la lana de oveja que se descarta o de ropa vaquera usada. Ahora llegan las placas de palomitas de maíz.

¿Aislamiento con palomitas de maíz?”. Así encabeza la Universidad de Gotinga (Baja Sajonia, Alemania) una nota de prensa en la que informa sobre el desarrollo de un proceso mediante el cual se pueden producir placas aislantes granuladas hechas de palomitas de maíz y destinadas a la edificación, con “excelentes propiedades de aislamiento térmico y buena protección contra el fuego”. Se trata de “una alternativa vegetal, ecológica y sostenible a los productos derivados del petróleo que se utilizan actualmente en la industria”, según describen los investigadores germanos.

“Este nuevo proceso permite la producción rentable de paneles aislantes a escala industrial. Especialmente en el campo de la construcción”, precisa el profesor Alireza Kharazipou, responsable del grupo de investigación que ha creado el nuevo material.

Un buen aislamiento exterior reduce los costes de calefacción, lo que se traduce en menores emisiones de dióxido de carbono (CO2), menores pérdidas de energía y una mayor eficiencia energética, según recuerda la universidad. El aislamiento térmico de ventanas y fachadas es elemento clave de una casa ecológica, ya que ayuda a mantener la temperatura ideal en el interior, no importa que fuera haga calor o frío.

El objetivo de los investigadores, que han llegado a un acuerdo de licencia con el Grupo Bachl para el uso comercial de estas planchas, es reemplazar el aislamiento exterior de plástico o fibra mineral, que copa el 90% de la cuota de mercado, por materiales sostenibles: “ecológicos, hechos de materias primas renovables y fáciles de reciclar al final de su vida útil”.

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Del corcho a las algas

Quizás el aislante natural más conocido sea el corcho, que se comercializa en forma de virutas o paneles prensados. También el lino, la celulosa o la arlita (ripiolita o arcilla expandida). Y la paja, reivindicada por la arquitectura bioclimática y presente en construcciones tradicionales.

En 2013, investigadores de la Sociedad Fraunhofer, en Alemania, junto a varios socios industriales, convirtieron en aislante, en formato bola, los restos de plantas marinas que llegan a las orillas del Mediterráneo. Los científicos germanos afirman en este artículo que “las posidonias son prácticamente ignífugas, resistentes al moho y pueden utilizarse como material aislante sin necesidad de aditivos químicos” entre las vigas de los techos inclinados, para aislar las paredes interiores o para reducir la cantidad de calor que se pierde a través de la envolvente de un edificio.

En España, por ejemplo, hay 14 viviendas de protección pública cuyo aislamiento interior está formado por paneles de fibra de plantas marinas como la posidonia. Se encuentran en Formentera (Islas Baleares), fueron promovidas por el Instituto Balear de la Vivienda en colaboración con la Universidad de las Islas Baleares y están enmarcadas en el proyecto europeo LIFE Reusing Posidonia, galardonado con el premio FAD de arquitectura 2018.

Lana de oveja y vaqueros reciclados

“Yo exploraría la lana de oveja y la ropa reciclada”, responde Vanessa Ezquerra, arquitecta especialista en Passivhaus y arquitectura sostenible, cuando se le pregunta por aislantes naturales para la edificación.

Técnicos del Instituto Nacional de Tecnología Agropecuaria de Argentina y de la Universidad de Comahue han desarrollado un proyecto para utilizar lana de descarte como aislante térmico, lo que ha permitido “un ahorro energético del 30 % en 80 viviendas”, explica Lucas Zanovello, diseñador industrial e investigador del instituto en un vídeo de YouTube.

María Ángeles Navacerrada Saturio, de la Universidad Politécnica de Madrid, y otros cinco autores defienden, por su parte, el uso de ropa reciclada como base para aislar acústica y térmicamente los edificios. Así lo explican en el artículo Comportamiento acústico y térmico de materiales basados en fibras naturales para la eficiencia energética en edificación.

“El objetivo es diseñar materiales para aislamiento acústico y térmico baratos, biodegradables y reciclables como los basados en fibras naturales. Se estudian las propiedades térmicas y acústicas de no tejidos –fibras naturales apelmazadas– basados en fibras de fique, de coco y de algodón reciclado a partir de tejido vaquero", detallan los investigadores en su estudio, publicado en la revista científica del CSIC Informes de la Construcción.

Respecto al fique, fibra biodegradable que al descomponerse se emplea como alimento y abono, los autores señalan que “puede soportar hasta aproximadamente los 220 grados centígrados sin degradarse. Su absorción de agua es del 60%”. En la fabricación de las muestras para la investigación se utilizaron desechos resultantes de la fibra larga de fique usada para la fabricación de empaques.

En relación con la fibra de coco, que se obtiene como residuo de los frutos del cocotero, es “barata y disponible en muchos países tropicales y semitropicales. Es totalmente biodegradable y ha sido utilizada ampliamente como material de refuerzo en cementos y en techos debido a su mayor resistencia frente a otras fibras naturales”, describen en la publicación del CSIC.

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