Durante años, la agenda climática global ha estado dominada por la mitigación, es decir, por aspectos centrados en la reducción de emisiones, la transición energética y la descarbonización de la economía. Sin embargo, el avance del cambio climático está desplazando progresivamente el foco hacia una dimensión igualmente crítica: la adaptación. Hoy, los impactos físicos del clima ya no constituyen un riesgo lejano, sino una realidad tangible que afecta de forma directa a infraestructuras, sistemas productivos, cadenas de suministro y, en última instancia, a la estabilidad económica y financiera.
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Elvira Calvo
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Pilar Más