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Huella de Carbono

En un contexto de preocupación global por el cambio climático, la protección del medioambiente y el desarrollo social, los términos sustentabilidad y sostenibilidad se utilizan con frecuencia como sinónimos. Sin embargo, desde un punto de vista técnico y conceptual, cuentan con características que, según los expertos, los hacen diferentes.

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Fecha de publicación: 03/03/2021

Última actualización: 23/12/2025. Este contenido se revisa periódicamente y se actualizan los datos. Algunos conceptos y definiciones pueden variar según el organismo o la normativa.

Autor: Armando Reyna

La tecnología de captura, uso y almacenamiento de Carbono (CCUS por sus siglas en inlgés) permite capturar el dióxido de carbono (CO2) emitido por procesos industriales o presente en el aire, transportarlo y almacenarlo de forma permanente en el subsuelo. Además, hace posible reutilizar este gas como materia prima en distintos procesos industriales antes de su almacenamiento definitivo.

Un análisis reciente de BBVA Research titulado ‘La oportunidad de la captura de carbono para la economía española’ sitúa a las tecnologías de captura, uso y almacenamiento de carbono (CCUS, por sus siglas en inglés) con potencial de ser una herramienta clave en la transición hacia una economía descarbonizada y competitiva. Para España, donde un tercio de las emisiones procede de sectores industriales con emisiones difíciles de abatir (“hard to abate”), 10 puntos porcentuales más que en el promedio de la economía mundial, las CCUS pueden no ser una opción marginal, sino una pieza importante para fortalecer la competitividad industrial, cumplir los objetivos climáticos y favorecer un cambio menos traumático de actividades en los territorios más expuestos a estas industrias.

La tecnología DAC consiste en hacer pasar aire por filtros que atrapan dióxido de carbono (CO2) mediante reacciones químicas. Para ello se emplean grandes ventiladores eléctricos con el objetivo de reducir los gases de efecto invernadero (GEI). Aún en fase de desarollo, se enfrenta a retos de costes y energía para ser una solución climática viable.

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Foto de apertura: Agencia EFE

El efecto invernadero es el fenómeno natural, en principio benéfico, que mantiene la superficie de la Tierra con temperaturas aptas para la vida. Sin embargo, el efecto invernadero se ha desequilibrado peligrosamente poniendo en peligro la sostenibilidad planetaria. ¿El culpable? Las actividades humanas que aumentan la emisión de gases de efecto invernadero (principalmente de CO2, metano y óxido nitroso). La consecuencia: el progresivo calentamiento global.

22:21

Llegará el día en el que al hablar de tecnología sólo haremos referencia a las tecnologías limpias “y antes de lo que pensamos”. Así lo cree Amaya López-Durán, doctora en Físicas y responsable del Observatorio Industrial del Área de Sostenibilidad de BBVA quien, en el podcast ‘Futuro Sostenible’ ha afirmado que –en la actualidad– “cualquier cosa que tenga que ver con la tecnología tiene que estar relacionada con el mundo de las ‘cleantech’”.

El calentamiento global es resultado del aumento del efecto invernadero. El concepto comenzó a investigarse en el siglo XIX, ganó popularidad en las décadas de 1960 y 1970 y desde entonces se ha expandido no solo por universidades y organismos públicos de todo el mundo, sino en las preocupaciones —y las experiencias— de cada vez más habitantes del planeta. Hoy se confirma como uno de los mayores desafíos de la civilización humana.

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